Infocápsulas

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(Agítese después de leerlas)

V Informe de Gobierno. Cinco años que han sido como cinco segundos en las profundidades de un sobaco menonita, y lo que falta. Regidos por los designios del sistema métrico sexenal, al impasse solidario todavía le resta un año que se diluirá entre evidencias cada vez más claras del fracaso político y administrativo, justificaciones absurdas, el discurso triunfalista (la intoxicación ya inició en YouTube) y esa extraña forma de catarsis colectiva que consiste en esparcir rumores sobre las preferencias sexuales, la corrupción y los vicios del gobernador y su séquito, como si así pudiéramos evitar la tragedia.

No dejamos de ser lo que Octavio Paz definió como pasivos vociferantes.

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Días antes del V Informe, y como es ya una tradición, Che Cu y su Sonora Campesina instalaron campamento a un costado del Palacio de Gobierno y se dedicaron a desquiciar la ciudad luciendo sus costumbres ancestrales: defecar al aire libre y orinar en recipientes de plástico y dejarlos al paso de los transeúntes, y de vez en cuando gritar consignas y mostrar pancartas. Con el paso de los días la protesta se intensificó y las señoras campesinas se mostraron embutidas en pantalones y camisas de licra mientras lavaban y tendían ropa en el corazón mismo de Campeche. Nada de esto convenció a las autoridades de usar la fuerza para desalojarlos, tal vez porque los manifestantes no son profesores. Misteriosamente, y como es ya una tradición, en la madrugada del 7 de agosto la Sonora Campesina desmontó a vertiginosa velocidad el circo y se fue loca de contenta. Sabrá dios cuánto le dieron a su líder para que no mancillara el V Informe y cuánto reportó Roberto Sarmiento a Fernando Ortega (por lo regular le dan cinco millones a Che Cu y el secretario de Gobierno reporta diez).

Ahora bien, si de todas maneras van a pagar, ¿por qué no le evitan a la ciudadanía la vergüenza de ver la miseria humana en 4D y sueltan antes el dinero, y por qué el gobernador no se ahorra la pena de que Che Cu exhiba que lo tiene agarrado de los muy solidarios huevos y que sobre su cobardía ha edificado su productivo imperio de chantajes?

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V Informe de gobierno. El gobernador e invitados se reunieron en el Centro de Convenciones, edificio que fue reciamente resguardado por cientos de militares y aislado del resto del mundo por retenes que hacían intransitable el malecón y calles aledañas, despliegue que me parece excesivo e incongruente si, reza la cantaleta oficial, uno de los grandes logros de esta administración es que somos la entidad más segura de la Vía Láctea y aldeas circunvecinas. Pero así opera el gobernador que invierte 4.5 millones de pesos en el programa que es su otro gran triunfo, Zapatitos Solidarios (164 mil pares para niños de escasos recursos), y gasta 8 millones de pesos (según cálculos conservadores) en su informe anual.

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V Informe. En teoría, es el acto que marca el inicio del declive del gobernador para dar paso a una nueva camada de parásitos, pero esta vez no es así. Por un lado, el declive de Purux comenzó en el momento mismo en que tomó posesión, lo que hemos visto después es tan sólo una larguísima y dolorosa agonía. Y por el otro, no hay nuevos parásitos en el horizonte: los que pelean hoy por el hueso grande, el gobierno estatal, son vedettes ya muy aplaudidas: el Arq. González Curi es el operador político de Ana Martha Escalante; Fernando Ortega es el gel que aquieta las feroces crines de Raúl Pozos; Antonio González Curi es el mánager de Alejandro Moreno; Rosiñol, que ya no se cuece ni con tres hervores, será el abanderado del PAN y el blanco de las traiciones de la Jefa Yola, doña Justa, y de Nelly Márquez, doña Solidaria, bravías damas que pretenden seguir sacrificándose por el pueblo siempre y cuando sea por vía plurinominal; y la expriista, experredista, exfoxista, exconvergente y hoy senadora por el PT, doña Layda Sansores, será la candidata de Morena.

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V Informe de gobierno. Las redes sociales, sobre todo tuiter, se sumaron a las conquistas de este régimen que todo lo que toca, lo prostituye. Tendrían que haber visto las chupadas de sabañón que recibió Fernando Ortega de parte de connotados cuanto aguerridos cuanto independientes comunicadores, orgullosos estandartes del periodismo ministerial que agoniza en el ciberespacio pero no termina de morir; y sobre las nuevas generaciones, les dejo esta relación precisa de un amigo mío, Juan Carlos González: "Es definitivamente asqueroso el timeline de algunos "jóvenes tuiteros" campechanos durante el V Informe. Según ellos nos gobierna una especie de Angela Merkel en Guayabera. Qué asco el lamehuevismo como modus vivendi".

Así es: si desde hace mucho tiempo los campechanos capitalinos convirtieron la humillación ante el poder en una de las Bellas Artes, sus jóvenes herederos han resultado maestros en la ciencia de besar culos en 140 caracteres.

Tantán.

@Bestiometro

Publicado en el diario Por esto.

¿Y dónde están los masones?

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Me tenía preocupado el silencio de la masonería en el debate acerca de la Stella Maris y la sonora bofetada al estado laico, sobre todo cuando hasta los Caballeros de Colón salieron a defender la obra con argumentos extraídos de algún medieval rincón del colon. Algo raro sucede, me dije, pero infancia es destino y, como fanático de las películas del Santo, confieso que siempre mantuve las esperanzas de que aparecieran los masones, con la capa al aire, para aplicarle a los Caballeros una urracarrana voladora y a Enrique Iván una lavativa con escuadra y compás que le quite lo sabroso.

Les advierto que mis esperanzas estaban más que fundadas. Cada 21 de marzo los masones salen de su madriguera y, con voz engolada, nos ilustran sobre Benito Juárez y sus inmensas aportaciones a la patria, entre ellas la separación Estado-Iglesia, lo que no tiene otra lectura que avisar que ahí están ellos, con sus mandiles y sus guantes blancos, para proteger la salud de la república de la toxicidad de la derecha y la clerecía. 

Pues bien, la polémica sobre la virgencita de Satanás se fue desgranando mientras la masonería, como la izquierda en el asunto de la Reforma Energética, quedó suspendida en el sideral caraxo. Algo olía a podrido en Dinamarca.

Intrigado, me dirigí a uno de los masones viejos de Campeche y pregunté por el paradero de sus compañeros; su respuesta fue como una bala de goma poblana. Me contó que desde hace varios sexenios la masonería se convirtió en un apéndice del gobierno local y agencia de colocaciones para cargos de medio pelo en la burocracia. Ser masón, aquí, sólo es un requisito para vegetar sin sobresaltos con cargo al erario. Nada más.

Me reveló que sí, en efecto, los masones debieron repudiar el caso de la Stella Maris porque violó flagrantemente la Constitución, la herencia de don Benito, etcétera, y por el riesgo que implica borrar las fronteras entre los religioso y lo secular, pero por desgracia sus hermanos prefirieron mirar hacia otro lado por miedo a la obvia complicidad entre el gobernador del estado y el alcalde de Carmen en la instalación de la virgen. La realidad es que a Juárez y su estado laico se le defiende en lo abstracto, porque en lo concreto toda convicción política, simbólica o filosófica está supeditada a lo que ordenen desde el Cuarto Piso.

"En Campeche, la masonería es una payasada", concluyó.

Resuelto el misterio, la preocupación que me carcomía se convirtió en risa. Famosos por hacer las cosas al revés, los campechanos hemos sumado una perla de antología a nuestro prestigio: entre liberales y heroicos patriotas el estado laico es defendido por un grupo religioso, los evangélicos, mientras los masones guardan un burocrático, solidario e infame silencio para no despertar la ira del Gran Arquitecto de sus quincenas.


El próximo 21 de marzo veremos a la masonería salir a la superficie, rete coqueta con sus mandilitos, sus guantes blancos y sus joyas de raeguetonero, para pontificar sobre Juarez y la Reforma y bla bla bla. Tendrá de su lado la indiferencia de algunos y la amnesia de otros, pero no la mía. Memorioso que soy, esperaré el momento en que inicien las fervorosas invocaciones al indito de Guelatao para recordarle la provocación del gobernador y Enrique Iván en el caso Stella Maris, y para después restregarle su cobardía entre compás, escuadra, ceja, oreja y madre.

Besitos.

Tantán.

@Bestiometro

Cálculos satánicos

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Nadie puede adoptar la política como profesión y seguir siendo honrado. 
Louis McHenry Howe.

Cuenta el periódico que según el mito popular es gratuito, que fue la loca aspiración de Enrique Iván González de ser gobernador la que lo llevó a invertir dinero de la comuna carmelita en la Stella Maris y a presentarse, en su calidad de alcalde, como orador oficial en la develación del monolito, dos categóricas patadas al estado laico.  

Estoy de acuerdo en lo esencial con el periódico que sale muy caro al erario: Satanás (Enrique Iván sólo le dicen sus allegados) agarró por su cuenta el laicismo y lo dejó como niño del albergue de Mamá Rosa, pero no coincido con la causa porque Satanás no tiene un pelo de raeguetonero y sabe que no tiene oportunidad de alcanzar la Primera Guayabera de Campeche. 

La razón de Satanás, creo yo, es mucho más triste que lo publicado por el periódico solidario: el desafío a la investidura y al estado de derecho en el caso Stella Maris es su aceptación de que, a casi dos años de haber tomado protesta como alcalde, su gobierno es ya un rotundo e irrefutable fracaso.

El Carmen que ahora conocemos, que carece de agua potable, que en buena parte permanece en penumbras, que sufre de varicela vial, que ha sido endeudado por varias generaciones, es reflejo de la negligencia y corrupción acumuladas desde hace muchos trienios y cuya responsabilidad es compartida por priistas y blanquiazules. Ese fue el regalo que Satanás recibió de parte del gobernador Fernando Ortega en agradecimiento por haber boicoteado al panismo en el 2009. Como si se tratara de justicia literaria, el regalo estuvo a la altura de la traición.

A los problemas del municipio, Satanás sumó sus propias tragedias, mismas que ya había mostrado en su paso por la Secretaría de Salud, a la que dejó moribunda, y que son las que bien conocen los carmelitas: ineptitud y corrupción.

Consciente de que le quedó grande el cargo (y pequeño el erario), Satanás necesitaba alguna medida desesperada para salvar lo que pudiera de su imagen pública, y encontró esa ruta de escape en la caída de Oceanografía y la promesa inconclusa de financiar la Stella Maris. Por eso desvió dinero hacia esa obra sin importarle cometer un delito porque, a fin de cuentas, lucrar con la fe siempre es beneficioso en términos de popularidad: en este país mágico feligreses hay muchos, ciudadanos muy pocos.

Además, el conoce bien a la inofensiva y surrealista justicia mexicana, tanto que, estando inhabilitado por la Federación, logró la alcaldía de Carmen cobijado por el gobierno estatal.  

Y tenemos que aceptar que el cálculo satánico no es del todo equívoco: 70 millones de pesos podrían haber sido usados para rehabilitar los servicios públicos, pero en Carmen es tal la magnitud de la desgracia que apenas se notaría la inversión. Hubiera sido como tirar un bache en el malecón de la Caleta. Era mejor recurrir a la sensiblería religiosa. 

En suma, dentro de un año y meses Satanás terminará su gobierno y dejará tras de sí una estela de destrucción directamente proporcional a su inoperancia y al monto de su riqueza. Pero desde la profundidad de un bache, al momento de abrir la llave del agua o en la oscuridad de su calle, alguien lo recordará como el alcalde que trajo a la virgencita en el año en que no era penal.   

Besitos. 

Tantán.

@Bestiometro

Al terminar este artículo me entero de uno de los primeros milagros de la Stella Maris: la CFE cortó la luz del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Carmen por una deuda de dos millones de pesos. "No hay dinero para pagar", dijeron en el Ayuntamiento. 60 mil damnificados. El problema es que las finanzas son agnósticas.
  

Con pecado concebida

Stella


Era, decían, una donación de Amado Yáñez, pero el susodicho resultó un Dimas (o Gestas, lo que usted prefiera) y el patrocinio de la Stella Maris quedó en el más oscuro de los misterios hasta que, gracias a la periodista Katia D´Artigues, se supo que quien pagó los gastos fue el alcalde carmelita, Enrique Iván González (a) "Satanás" (así le apodan desde su más tierna infancia). Fue ahí donde la hembra porcina curvó el apéndice posterior por las razones que enumero a continuación.

La primera: a pesar de la caída de Oceanografía, Satanás perseveró en la mentira de la donación; probablemente pensaba esconder el gasto de 40 o 70 millones de pesos (es tal la turbiedad con la que se ha manejado el asunto que no se sabe cuánto costó el monolito) con ayuda de la misma magia financiera con la que él y su gabinete desaparecen dinero del erario para materializarlo después en sus cuentas particulares.

Pero ante la revelación de que Oceanografía incumplió el convenio y el despilfarro fue del municipio, su titular tendrá que aclarar de dónde sacó lana para convertir la Virgen de Oceanografía en la Virgen de Satanás, si su única labor como alcalde ha sido aporrearse de pared en pared, cual papalota moribunda, llorando miserias y pidiendo al Congreso préstamo tras préstamo.

Lo segundo: cómo es posible que un ayuntamiento en quiebra, con una deuda de más de mil millones de pesos, haya invertido en un monumento religioso cuando los servicios públicos, su principal responsabilidad, son un desastre.

Sí, claro que entiendo la lógica detrás de todo esto. Si bien la biografía de Enrique Iván está repleta de flaquezas que, de acuerdo con los lineamientos católicos, merecen un lugarcito de privilegio en los dominios de su tocayo Satanás, como político está obligado a aprovechar las oportunidades que se presentan de lucrar con lo que sea, en este caso, la religión. El problema es que fue demasiado lejos. 

Ahora deberá responder por violar la Constitución al no respetar la laicidad a la que está obligado como autoridad. Y sobre esto último, el caso se agrava. Al romperse la frontera entre lo secular y lo religioso, al actuar como  creyente y no como alcalde, Satanás abre la puerta para que las otras religiones exijan el mismo reconocimiento y la misma inversión por parte de las autoridades.

Así las cosas, los protestantes y sus múltiples ramificaciones pueden solicitar un monumento que celebre el instante en que Lutero, armado con las 95 tesis de Wittemberg, le da hasta por debajo de los párpados a Leon X; los mormones, uno donde Joseph Smith regocija la carne con sus 33 mujeres; los menonitas, otro donde condenan el uso del desodorante; y los fanáticos de Chico Che, una estatua al sapo suicida.

Y es que todos, sin importar la religión que profesemos, estamos obligados a pagar impuestos al César para que éste, a su vez, los retribuya con servicios públicos de calidad, no para que maquille la inoperancia y corrupción de su gobierno, y de paso intente ganar puntos en la lotería política, lucrando con la fe del pueblo.

Tantán.

Besitos.

@Bestiometro

Pozos vs Pozos







"Quod natura non dat, Champotón non præstat"

PozosvsPozos
Recuerdo una noche de finales de los ochenta. Estábamos en el parque principal de Champotón y comentábamos el comercial del Chrysler Magnum Turbo que nos tenía en estado de gracia por la escenografía tipo Mad Max, la rubia vestida como piruja de la Guerra de las Galaxias y el dato fabuloso: esa joya iba de 0 a 100 km en 8.9 segundos. Recuerdo también a Raúl Pozos y su interpretación: si Campeche está a 66 kilómetros, era cosa de pisar el acelerador para llegar en algo así como 5 segundos a la capital, el “único” problema serían las curvas de Seyba pero etcétera. Alguien se apiadó de él y lo interrumpió para decirle que se trataba de una cuestión de velocidad, no de distancia. No le gustó. Hizo morisqueta.

Con esos atributos, resulta lógica la deslumbrante carrera de Pozos en el PRI; y lo que falta: sea porque Fernando quiere un sucesor que haga palidecer los fracasos solidarios o porque pretende anular a Alito enfrentándole un gallo capón para obligar al PRI a elegir un tercero en discordia, la cosa es que Raúl Pozos es hoy senador de la República y precandidato al gobierno del Estado. En tal situación, mi amigo del alma debería valorar sus movidas en el ajedrez rudimentario de la política campechana, pero sus últimos pasos han sido frágiles, como si calzara zapatitos solidarios.

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Antes del Informe Legislativo del 19 de diciembre, los participantes se reunieron para leerse la cartilla teniendo como réferi a Ana Graciela Crisanty; ahí, Alito propuso que fuera el PRI el encargado de la movilización (acarreo) y advirtió que si alguien se presentaba con búfalas de colonia, “me lo chingo”. El día llegó y todos respetaron el acuerdo excepto Alito, que acarreó hasta especies que se creían ya extinguidas, fue ovacionado con saña y cortó rabo y orejas solidarias.

La respuesta de Pozos y su equipo podríamos diagnosticarla como esclerosis múltiple: tres semanas después armaron una “comida entre amigos” en el rancho de don Ramón Santini (saludos, maestro), evento tardío e incomprensible que únicamente sirvió para desnudar a Raúl en dos sentidos: en su inmensa desesperación y en que en lugar de luces tiene penumbras en la sesera: frente a un gentío con la mirada atenta a sus celulares o perdida en el infinito, sólo se le ocurrió acudir a la lástima y la esperanza, elementos discursivos que le resultaron muy efectivos al Purux candidato pero que el Fernando gobernador ha dejado inservibles.

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El otro tropezón sucedió el jueves pasado, en los festejos de la Plenaria de legisladores priistas en Mérida, Yucatán. La volátil mezcla entre el precandidato impaciente y el estadista que cree llevar dentro hizo que Pozos tuiteara esta caballada: "Hay gente que no sabe o no tiene forma de generar facturas electrónicas", y para acabarla de amolar, incluyó a Luis Videgaray en el mensaje.

Durante setenta años, los legisladores priistas convirtieron la sumisión al Presidente en una de las Bellas Artes, y luego de dos sexenios panistas en que obstaculizaron todo, han regresado a su época dorada apoyados en versiones remasterizadas de Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones. Pero este sometimiento requiere un cinismo sin cuarteaduras. Gamboa Patrón es empleado de Kamel Nacif, pero como priista distinguido tuitea esto sin sentir asco: “Nuestro reto es hacer historia y mover a México”.

Como tantos otros, el senador Raúl Pozos aprobó todas las reformas ordenadas por el Presidente, evadió cuestionamientos incómodos con el argumento de que votó a favor de la transformación de México (sacrificio que la perrada no entiende) y recorrió ciertas zonas de Campeche confiado en la mansedumbre de este pueblo moribundo, incapaz de confrontar a sus verdugos. Cumplió con el protocolo, digamos.

Pero con un sólo espasmo de sinceridad convertido en tuit, Pocitos reveló que aprobaron una reforma fiscal para la que muy pocos estaban preparados; de paso, incluyó a Videgaray en el resbalón, lo que debe haberle sentado como un batazo en los huevos a quien se siente el Yves Limantour trimilenario; y por último, no sólo exhibió que votó las reformas sin haber consultado jamás a sus representados, sino que es incapaz de sobrellevar la culpa con el cinismo blindado de todo gran priista.

Al día siguiente, borró el tuit y confirmó que: (escriban aquí lo que deseen).

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Algo le sucede a Raúl Pozos que lo está llevando a dinamitar su candidatura al gobierno del Estado. Tal vez el problema radica en que a pesar de sus muchos años en la política, la impresionante trayectoria que ha construido y el amplio repertorio de morisquetas que presume, permanece, intacto, el joven champotonero que confundió el Magnum Turbo con una cápsula de teletransportación.

Tantán.

Besitos.

@Bestiometro


Espectaculares disparates



A veces los baches no nos dejan ver el Megadrenaje.


José Emilio Pacheco
Urbanista siberiano.

Capítulo 1.-

Opinion
El 25 de noviembre apareció La Opinión, primer periódico gratuito de Campeche, y en gran forma: tiraje de 20 mil ejemplares diarios, una profusa campaña mediática coronada con el eslogan: “La verdad no tiene precio”, y una conmovedora promesa de su dueño Alejandro Castillo Illescas: el sostén de su nueva aventura editorial serían los pequeños y medianos empresarios locales, tan importantes y tan olvidados. Sí, adivinó usted, querido lector, la campaña de lanzamiento también tenía toques de Ciencia Ficción.

Desde entonces han transcurrido un mes y 18 días, 980 mil ejemplares y entre tres y cuatro millones de pesos, y La Opinión sigue apareciendo sin anunciantes. Hasta los empresarios locales se olvidaron de sí mismos.

Capítulo 2.-

La verdad no tiene precio pero si tiene, y muy claras, sus lealtades. En las páginas de La Opinión Raúl Pozos deja de ser El Chavo del Ocho y se convierte, cuando bien le va, en Winston Churchill, y cuando le va mal, en el muñeco inflable de Gamboa Patrón; Ana Mártir es Margaret Thatcher, Roberto Sarmiento es el cardenal Richelieu y Alito, según el día de la semana, es Lucero de cacería o la tanga de Christian Castro.

La Opinión no tiene publicidad, pero sí propaganda.

Capítulo 3.-

EspectacularesDisparates
De pronto, aparecen unos espectaculares en los que acusan a Roberto Sarmiento de financiar La Opinión para chantajear y obtener una diputación federal plurinominal. ¿A quién chantajea? No lo dicen, así que a pensarle: si La Opinión es el órgano de difusión del Grupo Listerine, liderado por Sarmiento y cuya finalidad es combatir la Alitosis, entonces la víctima del chantaje sería Alito Moreno.

Ahora bien: ¿es Alito el encargado de repartir candidaturas? Hasta donde sé, no. Ni siquiera tiene segura la que ha perseguido durante tanto tiempo: la que apunta al Cuarto Piso. Por tanto, la tesis del chantaje que postulan los espectaculares es un disparate y su razón de ser es desenmascarar el patrocinio de Sarmiento al periódico de Castillo Illescas.

Capítulo 4.-

Como vimos en el capítulo anterior, la explicación más simple de los espectaculares es que Alito los pagó. Es decir, eso es lo que pensaría la gente como yo, con los aposentos de la cabeza permanentemente vacíos.

En cambio, los conocedores de la política campechana prefieren la teoría conspirativa, que más o menos dice así:

Los Castillo Illescas, perversamente, colocaron esos espectaculares. No les importó desacreditar su periódico porque sabían que el primer sospechoso sería Alito y que la víctima, Roberto Sarmiento, quedaría con la vanidad sangrante como los cochinos que mataba en Sihochac, y así ellos tendrían oportunidad de apapacharlo, musitarle palabras de amor, refrendarle la lealtad de La Opinión al Grupo Listerine y sacarle dinero para promover a los precandidatos solidarios.

Así es: Paul MacCartney murió en el 66, el hombre nunca llegó a la luna y los Castillo Illescas desacreditaron su propio periódico para lograr un patrocinio que ya tenían y hacer lo que ya estaban haciendo.

Chupaos ese pibinal, bellacos.

Intermedio (featuring Layda Sansores, “La Salomé del Trópico”).-

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Estrenando un diseño más aerodinámico, con frondosas curvas para reducir la resistencia a la sensatez, la senadora Layda Sansores participó en este espectacular festival cuestionando el origen de los recursos que derrocha Alito Moreno.

Puntual el cuestionamiento de doña Layda, pero parcial. La única actividad que se le conoce a Moreno Cárdenas es la política y por tanto el dinero que tira proviene de ahí. Pero Sarmiento y Pozos cojean del mismo pie. Antes de dedicarse al “servicio público”, Sarmiento tenía que pedir prestados dinero y vehículo para llevar a su hija al doctor a Mérida, y Pozos poseía una sola muda de ropa pasable que usaba para ir a la disco Atlantis (saludos, Charly).

Puntual el señalamiento de doña Layda, pero bastante cínico. Lo mismo que ella cuestiona sobre Alito (y no sobre Pozos y Sarmiento) es lo que cuestionaban los campechanos en los años sesenta y setenta sobre un tal Carlos Sansores Pérez (a) “El Negro”. ¿De dónde saca tanto dinero Alito? Del mismo lugar donde lo sacó su papa y usted misma, doña Layda: de sacrificarse todos los días por Campeche.

Capítulo final.-

Como bien dijo el urbanista ucraniano (o siberiano, no recuerdo) José Emilio Pacheco, por preocuparnos por la mata de cilantro no estamos viendo el Amazonas.

Pinta de bardas, espectaculares, acarreos indignantes, comilonas, destapes anticipados, los entremeses de siempre. Y lo más tedioso: usando los baches como trinchera, los partidarios de los precandidato se acribillan con inusitado frenesí. Sus argumentos no son la honestidad, los logros académicos, la inteligencia o la eficacia como servidores públicos de sus ídolos, sino la denostación a ultranza: el adversario es más ladrón, más pendejo y más puto. Con esos antecedentes e independientemente de quién obtendrá la candidatura del PRI y se convertirá en el próximo gobernador, el final de la historia será el de siempre:

frog
Los liberales y heroicos patriotas besarán un príncipe que se convertirá en un sapo negligente, sinvergüenza y ladrón, y vivirán infelices durante seis años en el fondo de un megadranaje llamado Campeche.

Riatratrá tantán.

Besitos.

@Bestiometro





Cármina Burana, otra de Vidal



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Veinticinco años atrás le propusieron al gobernador traer Cármina Burana a Campeche y él, afinando las maracas, preguntó: ¿y esa qué canta? El sábado, por fin, Cármina Burana llegó a la capital nacional de la anemia.

Después de Gloria Gaynor, debe haber sido todo un reto para el secretario de Cultura (y Belleza), Carlos Vidal, imaginar con qué espectáculo más deslucido que el anterior podía fascinar el delicado gusto artístico de los campechanos. Se apuntó un notable triunfo con la cantata de Carl Orff, soundtrack de cuatro mil setecientas películas y con versiones en cumbia y reguettón (la de banda aparecerá en breve).

Pero el triunfo de Vidal no sólo radica en su pasión desmedida por los lugares comunes, también tenemos que celebrar su magnífica puntería. Los cantos de los clérigos renegados y demás gente de similar calaña, donde se celebra el vino y los placeres de la carne y se llora por las veleidades de la fortuna, tiene en varios momentos descripciones exactas de los tiempos solidarios. Un fragmento:

En el trono de la fortuna
Me había sentado, elevado,
Coronado con las varias flores
De la prosperidad.
Y en verdad, tanto como florecí
Feliz y contento,
Después, desde lo más alto, caí,
Privado de la gloria.

En la época de auge de la disco La Barca de Champotón, me divertían las parejas que apenas escuchaban Hotel California salían en desbandada hacia la pista a cachondearse en grande. Para ellas, esa canción era un himno de amor. Puede que Carlos Vidal sea como esas parejas y no tenga idea de qué va la obra, porque entre cuidarse las crines, acariciar su perro afgano y los negocios culturales debe quedarle poco tiempo para la Cultura. Haya tocado la flauta por casualidad o no, reconozco que lo hizo magistralmente con Cármina Burana: aunque parecía imposible, trajo un espectáculo mucho más sobado que el de la Gaynor que, además, funciona como el soundtrack perfecto, y profético, para el gobierno de don Fernando Ortega. Mis felicitaciones.

Besitos,

@Bestiometro

...todos diputados



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Para homenajear a Teresita Durán y Bertha Paredes, articulistas de Tribuna, iniciaré con un encantador lugar común: en teoría todos somos iguales ante la Ley; en la práctica vivimos bajo el mandato de Orwell: “En esta granja todos los animales son iguales, pero unos animales son más iguales que otros”. 

Hoy encontré esta nota en un medio local: “Defecan en alrededores de un pozo de agua potable”. En síntesis, los trabajadores de una empresa yucateca que realiza obras en Tenabo desalojan las tripas cerca de la fuente de abastecimiento de la población; por el batidero, la constructora será multada. Esto me parece muy bien.

Ayer se efectuó el informe legislativo. Como les platiqué en un capítulo anterior, se trató de espléndida barrabasada de Fernando Ortega por dos razones: la primera, porque fue una dolorosa burla cuando diputados y senadores votaron en función de la línea de Los Pinos, ignorando a sus representados a los que ayer, carajo, dizque vinieron a rendir cuentas. Lo aconsejable era que operara sus milagros la memoria bulímica de los campechanos.

De hecho el propio Peña Nieto, a sabiendas de la crispación provocada por sus ocurrencias, evade los cuestionamientos y ha dejado a los medios la tarea de hacernos tragar la píldora con promocionales bastante estúpidos, sobredosis de guadalupanismo y fútbol, y noticias alarmantes sobre aumento del boleto del Metro y los conflictos en el Pérsico y otras galaxias muy, muy lejanas.

La segunda razón es el suicidio del proyecto meta sexenal de Fernando Ortega, fuente de abastecimiento de algunos adelantados en la sucesión. Con el fin de promover a los suyos terminó entregándole un escenario inmejorable al diputado federal Alito Moreno, que le ganó todas las cartas. Paradójicamente: el gran vencedor del informe fue el propietario único de los rencores solidarios.

Pero el motivo de este artículo es que, para completar la tragedia, Alito aprovechó la ocasión para calumniar al gobernador con inusitado frenesí: lo llamó “responsable y prudente”, lo pateó en el suelo al decirle “hombre de palabra, de valor y de valores”, y remató con una estocada hasta la empuñadura: “No tengo duda de que cumplirá todos sus compromisos”. Alito fue aplaudido ferozmente por los asistentes y poco faltó para que lo sacaran en hombros. Esto me parece muy mal.

Si, como indica la nota citada líneas arriba, la empresa yucateca será multada por las bestialidades de sus trabajadores, exijo que el mismo rigor se aplique en este caso y también sea castigado Alito Moreno, faltaba más. O todos hijos o véase el título de este artículo…

Besitos,


@Bestiometro



La inteligencia solidaria



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Los solidarios han demostrado científicamente que el absurdo puede ser un objetivo de gobierno. El secretario del jardín botánico también conocido como Secud, Farías, reveló hace tiempo que el 80 % de las escuelas de la entidad presentan daños severos en infraestructura. Ante ese problema, la sensatez aconsejaría repararlas, supongo. La lógica burocrática, en cambio, creó el programa Zapatitos solidarios para que los niños caminen cómodamente hasta su colegio a esperar que el techo les caiga encima.

Resignados a esta clase de disparates, los campechanos hemos reducido las expectativas sobre el gobierno solidario a sólo dos temas: si será más bandido que los anteriores y si logrará consolidar su proyecto transexenal imponiendo sucesor en el Cuarto Piso. Pero en este último asunto, otra vez, la vocación por el absurdo de Fernando y sus huestes está funcionando como impulso suicida.

La última gran idea es el informe de labores de nuestros legisladores. ¿Qué nos van a contar?: que a pesar de sus promesas de campaña, refrendaron los gasolinazos para seguir sangrándonos mes a mes; que a espaldas a sus representados votaron reformas como la Educativa, que tiene crispado al magisterio; la Fiscal, que grava hasta el alimento para mascotas pero no impone ningún freno a los miles de moreiras que habitan la administración pública; la Política,  involución monstruosa que centraliza el proceso electoral y profundiza la distancia entre la clase política y la ciudadanía; y sobre todo la Energética, de la que sabemos poco, hiede a privatización salinista y fue intensamente combatida en el país aunque, sospechosamente, festejada en grande en los Estados Unidos.

Más que informe de labores legislativas, es un dictamen forense. Dada la impopularidad de las reformas, el sentido común aconsejaría darle carpetazo y dejar que la conformidad y la amnesia hagan su labor; la lógica de los solidarios, en cambio, decidió restregarnos en la cara las canalladas de nuestros representantes en las cámaras, y por esa demostración de sadismo el pedo les está saliendo por la boca.

La obsesión fundamental de Fernando es impedir que Alito Moreno llegue a la gubernatura, en parte porque lo odia ferozmente, en parte porque cortaría de tajo su legado político encarnado en Sarmiento y Pozos. Sin embargo, al permitir el informe legislativo entregó una espléndida oportunidad a su enemigo quien, desbocado como anda y con reservas financieras que parecen inagotables, ha desplegado una abrumadora campaña que no ha dejado rincón de Campeche a salvo de su propaganda. Alito aparece hasta en la salsa del frijol con puerco. La inteligencia solidaria no previó que la niña es piruja y le puso reguettón.

Habrá quien intente defender al gobernador argumentando que la organización del informe no fue su idea; es posible. Pero sí estuvo en sus manos impedirlo y no lo hizo. Como resultado de esa imprudencia, los campechanos vamos a recibir un baño de limón con sal en las úlceras que nos dejaron las reformas recién aprobadas, pero nos queda el consuelo que Fernando y sus Solidarios del Ritmo no saldrán ilesos: como pago a su estupidez, sobrevivirán a esta caballada con un eslogan tatuado entre ceja, oreja y madre: “Querer es lograr”. Justa penitencia.

Besitos.

@Bestiometro


Talco boratado Dos Caras



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En pleno uso de sus facultades hormonales, dos jóvenes de la UAC cogieron un teléfono y grabaron sus urgencias sexuales en un video áspero, salpicado por diálogos que hacen ver los de las películas porno como obras de Charlie Kaufman. La grabación llegó a la Internet, se propagó vertiginosamente y fue el disparo de salida para las almas virtuosas, que armaron un escándalo donde lo peor no era el anacrónico puritanismo, que ya es decir, sino la gigantesca hipocresía.

La mojigatería inundó redes sociales y llegó a periódicos y programas de televisión; de repente todo era bochorno, perversión y lamentos: a dónde se fue el Campeche en el que el agua se repartía en carretas y la gente era decente hasta la anorgasmia. En ese coro griego hubo quien señaló a la rectora de la UAC como responsable del crimen. Aparte de meter a estos jóvenes en un curso de cortometraje y regalarles un teléfono con cámara de chingocientos megapíxeles, ¿qué hubiera podido hacer Adriana? Nada. Pero tanta santidad mal digerida tenía que canalizarse hacia algún lado.   

Ahora bien, este terrorismo moral se me hace sospechoso porque no mide con la misma vara, sino que selecciona a sus víctimas en función de una extraña jerarquización de los pecados. Un recuento de sucesos recientes y el silencio que los envolvió confirman que los adalides de las buenas costumbres usan talco boratado Dos caras:

a) Ahora sabemos a ciencia cierta que la transa de Ruelas, Romellón y Betty fue superior a los 40 millones de pesos, más salarios y otros privilegios que gozaron mientras estábamos con las manos arriba. No obstante, Ruelas se da golpes de pecho y se promueve como precandidato panista al Cuarto Piso ante la brutal indiferencia del respetable.

b) El rete publicitado triunfo del sexenio, la cosecha record de maíz, se pudre en bodegas por los bajos precios del mercado. Eso sucede cuando se produce no en función de la oferta y la demanda, sino de la sensibilidad burocrática: lo conducente, señor licenciado, es aquello que suene más bonito en el Informe y se lea chido a ocho columnas.

c) Me.

d) El gobernador besucón no pudo inaugurar la planta envasadora de la mielera porque un grupo de disidentes pagados por la Secretaría de Gobierno lo impidió. Un evento del gobierno del Estado saboteado por el propio gobierno del Estado. Al parecer, los ministros solidarios son inmunes a los besitos que asesta su misma especie.

e) Ga.

f) La presentación de Gloria Gaynor fue un desastre; a pesar de eso los organizadores sobrevivieron en sus cargos y hasta se dieron tiempo para presumir su sideral estupidez. El secretario de Cultura (y Belleza), Carlos Vidal, animalito de cabellos largos e ideas cortas, declaró que no importaba el fracaso porque se trató de un evento privado. Privado, sí, pero pagado con dinero público: cuatro millones. Casi el presupuesto anual de los zapatitos solidarios.

g) Dre.

h) Otro desfalco, ahora en Secud, por 16 millones de pesos y la respuesta de las autoridades es una tesis conocida: el ladrón solitario. No es descabellada la posibilidad de que su nombre sea Mario Aburto.

i)  Na.

j) En el sexenio del Magisterio, Campeche logró uno de los cuatro últimos lugares nacionales en matemáticas y lectura según la prueba Pisa. Si usted, picarón, intuía que madreando a unos profesores, solapando a otros y regalando zapatitos el gobierno no abonaba gran cosa a la educación, acertó.

k) Je.

Pecados veniales los de arriba, supongo, porque la respuesta ha sido un espeso silencio. Sigamos.

Un pasante de medicina ha muerto dos y media veces. La primera, asesinado en una comunidad del municipio de Carmen; la segunda, cuando la prodigiosa imaginación ministerial llegó a la conclusión de que se suicidó cosiéndose a puñaladas; y la tercera está en marcha: carpetazo y olvido. Otra vez, silencio.

El cáncer cérvico uterino es una muerte de lenta gestación que demora en promedio 25 años en llegar a la fase terminal y es evitable en un 100 % cuando se diagnostica en sus inicios. Sensible en este punto, Jorge Carlos Hurtado impulsó el programa de detección temprana con muy buenos resultados: sólo dos casos sin remedio en 2009. Pero Enrique Iván, en su versión priista al frente de la Secretaría de Salud, lo boicoteó y como consecuencia se incrementaron los índices de cáncer invasor, es decir, incurable: nueve en 2012 y la proyección para este año es de más de 12.

Enrique Iván hoy funge como alcalde de Carmen y su preocupación es aumentar la deuda municipal en 300 millones de pesos. Las tragedias que dejó en su paso por Salud no han merecido ni la misericordia ni el enojo de nadie más que del doctor Gantús, que lo ha denunciado en varias ocasiones para encontrar, invariablemente, el silencio.

Después de este balance la conclusión es elemental, mi querido Watson: las almas virtuosas de Campeche toleran sin atragantarse el robo, la irresponsabilidad y el homicidio, pero no dudan en lanzar primeras piedras si alguien comete la irreverencia de obedecer los mandatos de la carne y lo documenta en video.  

Brevestialidad

Que mi opinión, tan escéptica sobre la gratuidad y el “modelo de negocios” de La Opinión, haya sido publicada en ese diario el domingo pasado es una muestra de sensatez, incluso de elegancia, excentricidades en un medio periodístico habituado a rebatir la crítica con descalificaciones baratas que oscilan entre el alcoholismo, la homosexualidad o el americanismo. Bien ahí, Mauricio Castillo.

Nos vemos la próxima semana.

Besitos.

@Bestiometro


La Opinión, mi opinión



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Porque lo que faltaba en Campeche era un periódico, llegó La Opinión, publicación que como los productos del Dr. Simi, es lo mismo pero más barato, gratis para ser exactos, y cuyo primer número es memorable por los numerosos golpes de pecho en nombre de la integridad periodística, lo que en este caso equivale a purificar a un menonita con salpicón para puchero.

La primera plana postula que la verdad no tiene precio y que terminó la dictadura de la información que durante años ejercieron medios impresos en esta ciudad y el Estado; y el autor de esas barbaridades, entusiasmado por la autofelación y el soporte didáctico de un retrato, supongo que erótico, de Abraham Lincoln, llegó hasta las últimas consecuencias al afirmar que ahora Campeche se une a la tendencia mundial con un producto sin ataduras políticas y un compromiso con la gente, por la gente y para la gente.

Siguiendo la lógica de La Opinión, deducimos que otros sí ponen precio a la verdad, entre ellos El Expreso de Campeche. El asunto es que los dos son propiedad de Alejandro Castillo Illescas. Por obra de un trastorno de identidad disociativo, el Dr. Jekyll que dirige La Opinión se transforma, en El Expreso, en Mr. Chayo.

Y ya que apareció Alejandro Castillo, les cuento. En la página tres nos regaló un catastrófico escrito en su calidad de Director General de Multimedios, donde se presenta como “empresario campechano” (fabuloso oxímoron), ensaya una disertación endulzada con Splenda sobre diarios gratuitos y la crisis de la industria editorial, hace revelaciones incómodas (“En México, un diario con precio en portada opera con números rojos sus primeros seis años”) y repite que busca terminar con la dictadura informativa bla bla bla.

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En efecto, el primer diario gratuito, Metro, nació en Suecia en 1995 y su agresiva campaña de distribución, orientada a usuarios del transporte público, lo convirtió en un milagro editorial. Lo que omite Alejandro Castillo es que la idea fue de dos periodistas con mucho seso y poca lana, Pelle Andersson y Robert Braunerheilm, quienes desde 1992 hicieron sus primeros intentos pero fracasaron estrepitosamente. Sólo con el amparo del gigante mediático sueco, Modern Time Group, que aportó dinero y cuya influencia fue determinante para que la Compañía de Transportes de Estocolmo autorizara la distribución del periódico, Metro es lo que conocemos. Pregunto: ¿en el caso de La Opinión, quién hará las veces de Modern Time Group?     

Internet, Redes Sociales, altos costos de operación, etcétera, están llevando a los medios impresos rumbo a la extinción. La tendencia global es irse la web para los que ya no pueden subsistir del tiraje y la publicidad. No obstante, en Campeche siguen apareciendo medios y la razón es obvia: son patrocinados por la generosa mano del gobierno estatal y de los municipios. De ahí que padezcamos infinidad de periódicos, revistas y televisoras de ornato.

Alejandro Castillo Illescas no es ajeno a esa realidad pero posee una desbordante imaginación que lo lleva a equiparar Modern Times Group con… una ilusión. Sobre el financiamiento de La Opinión: el “modelo de negocios se enfoca en los pequeños y medianos anunciantes, tan importantes y tan poco atendidos en nuestra ciudad”, dice. Eso y nada es lo mismo, digo. Apaleados por Hacienda y otras plagas, por una economía en perpetua crisis, por las cadenas que venden desde lentejuelas hasta portaviones, los comerciantes campechanos sólo conocen la agonía, y si a eso le sumamos la miopía aldeana que ve en la publicidad no una inversión sino un gasto, el “modelo de negocios” de Alejandro es un asco.

Asimismo, en el texto plantea que… ¡bah! Para abreviar: La Opinión, como El Expreso, se mantendrá con dinero público, tantán. El punto es: ¿de dónde y con qué fin?

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Pongamos antecedentes: el primero, se aproxima el momento de las definiciones políticas y empiezan a moverse los que quieren suceder a Fernando y los que únicamente arman circo para negociar su permanencia en los celestiales territorios de la administración pública; el segundo, Alito Moreno es odiado solidariamente porque significa la ruptura de la rapiña como proyecto transexenal (y el inicio de otra), y por su cercanía con los Arceo, la familia más poderosa en términos mediáticos, también representa una amenaza para Castillo Illescas. Ahora sí, intentemos explicaciones sobre La Opinión como proyecto político.

a) El arquitecto González Curi, Secretario de Obras Públicas, sabe que sus aspiraciones de ser gobernador las despedazó su hermano Antonio en 1997, pero le conviene continuar prendido a la ubre. Se encariñó con el dinero fácil, digamos. Así que, como cada seis años, va por la faramalla de lanzarse como precandidato para mercadear una buena posición y atornillarse de nuevo a la vaca. Suertudo el tipo, goza de todas las simpatías de Castillo Illescas porque… es su suegro. Un periodiquito que lo promueva no es mala idea; es más, hace unos días El Expreso lo destapó como suspirante al gobierno estatal.

b) Ana Martha Escalante Castillo, presidente municipal de Campeche, sueña con la gubernatura y El Expreso la impulsa con inusitado frenesí. Plus, no está comprometida con el enemigo y, por las intrincadas relaciones familiares habituales en este rancho con murallas, es de casa: Alejandro es su primo. Ahora bien: si el dinero para patrocinar el periódico sale del Ayuntamiento, entonces las finanzas no están tan anémicas como aseguran y los pésimos servicios públicos son el tributo de los campechanos para que Ana Martha consolide sus aspiraciones. El espíritu de sacrificio de los liberales y heroicos patriotas no tiene límites.

c) Pozos podría ser otra opción. Pero si es un hecho científicamente comprobado que no escatima besos si los sabañones que le ponen enfrente pueden servirle como escalafón en su carrera política, en cuestiones de dinero es más hermético que un paquetito de cuatro piezas de galleta de soda.

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d) Por último Fernando Ortega, al que le serviría un medio como La Opinión para patearle el buche a su detestado Alito y al mismo tiempo construir una candidatura cercana a su corazón, tal vez la del propio Sarmiento. Y aquí no veo dificultad en tirar más de un millón de pesos mensuales, porque dinero hay en cantidades fluviales y no existen contrapesos para el saqueo. Ésta es, creo, la verdad que no tiene precio.

e) Todas las anteriores.

Un periódico más para Campeche y además gratis, les decía al principio. Llegará el día en que políticos y empresarios mediáticos, en sus disparatadas riñas de poder, paguen para que sus periódicos sean leídos.

Besitos.




Fernando contra su gabinete



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Viernes, noviembre 8 de 2013.

La primera plana de Tribuna, sección Campeche, es como una dieta baja en carbohidratos para el gobernador Fernando Ortega.

La nota principal relata como el mozo de estoques de Ruelas, primer regidor y Encargado de Despacho de la comuna en 2011, Francisco Elías Romellón, desapareció 19 millones de pesos y ahora en el papel de diputado, blindado con fuero y apoyado por sus colegas, burla la justicia y queda libre de cargos.

Tal y como lo advertí, el escándalo armado artificialmente por el gobierno campechano y los medios de comunicación contra los panistas terminaría revirtiéndose. Ruelas y Betty, ahora Romellón, cubiertos gloriosamente de impunidad, se suman a los muchos disparates de una administración que desde hace tiempo perdió el rumbo.

Asimismo, nos enteramos de la entrega de créditos a jubilados, pensionados y trabajadores del Issste. 27 millones de pesos repartidos entre cuatro mil 600 beneficiarios. Cinco mil 870 pesos y un besito solidario por liberal y heroica piocha. Aparte de la burla, nada más que comentar.

El fin de fiesta: la primera plana incluye un sabroso drama apícola. A las nueve de la mañana del jueves, un grupo tomó por asalto la mielera, proclamó a su líder, Carlos Huchin, como Presidente del Consejo de Administración y convirtió las instalaciones en una fortaleza impenetrable. Poco después llegó José Flores quien, se supone, es el legítimo dirigente pero se la peletier, no pudo entrar. Después de un nutritivo intercambio de insultos con los rijosos, Flores decidió acudir a la PGJE a denunciarlos por motín, daños en propiedad ajena, cachirules nigerianos y lo que resulte.

En entrevista banquetera, José Flores responsabilizó a Edilberto Calvillo, encargado de Asuntos Agrarios de la Secretaría de Gobierno, de ser la mano que mece la hamaca de Carlos Huchín y a partir de aquí entramos en la dimensión desconocida, porque el asalto a la mielera ocurre el mismo día y casi a la misma hora en que el gobernador pondría en marcha la planta envasadora en ese lugar.

Es decir, Fernando Ortega no pudo inaugurar un carajo porque una camarilla patrocinada por Edilberto Calvillo, funcionario de su gabinete, lo impidió. Un evento del gobierno del Estado boicoteado por el gobierno del Estado.

¿Cuál fue la respuesta del gobernador? En su papel de Mahatma, exhortó al diálogo a los mismos que minutos antes se habían despedazado a punta de mentadas de madre y amenazas de muerte. Dijo también que el Presidente Peña Nieto tiene un compromiso de fondo con el campo, dijo que… ¡bah! Aparte de la burla, nada más que comentar.

Besitos con Splenda.

Maquiavelismo rural



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Veloces cual trámite burocrático, certeros cual periodista campechano, los auditores descubrieron desvíos de dinero en la administración municipal panista que terminó con Betty Baches y comenzó, llena de esperanza, con un dizque hijo del pueblo: Carlos Ruelas.

Betty, según dicen, esfumó cerca de 19 millones de pesos; Ruelas, por su parte, alcanzó los 26 millones aunque hay razones para pensar que en “la maleta de lana” llevaba mucho más que eso. En total, algo así como 50 papeles de los grandes.

Entusiasmados con la noticia, la prensa ha tirado hasta voladores. La conclusión de la Auditoría, nos dicen, comprueba que tenían razón: los azules son unos filibusteros del erario, emisarios del desorden, hijastros de la CNTE y espías de Obama. Y muchos liberales y heroicos patriotas, en uso de su muy poca sal en la mollera, retoman lo dicho en los medios y se enardecen por la corrupción en la administración panista (la actual, priista, sobrevive en olor de santidad).

Siento, en verdad, no compartir la alegría de los medios ni el rencor de los vástagos del Cristo Negro, pero creo que todo este circo tiene fines meramente propagandísticos y, además, representa el capítulo final de una historia repetida infinidad de veces, esa que comienza con el robo descarado de los funcionarios públicos (de todo nivel) y acaba en la más abominable impunidad.

La prueba de la naturaleza propagandística de esta información es que, hasta el momento, los auditores que descubrieron los desvíos en la comuna campechana nada han dicho de otros desfalcos igual de evidentes, como el de Xico en Champotón o el de doña Chely en Carmen quien, por ejemplo, nunca justificó buena parte de los 200 millones de pesos que pidió prestados en 2011 y que le fueron aprobados por “mayoriteo” priista en el Congreso.

En realidad, el propósito chafa de esta campaña es hacernos creer que los azules son malos, malísimos, rudos, rudísimos cuando se ha demostrado que, sin importar siglas o colores, todos los políticos son unos delincuentes.

Lo peor es que en el intento de desnudar a los panistas, el gobierno del estado se metió en un lío magistral. Por principio de cuentas, en el improbable caso de que Ruelas y Betty sean castigados pero Chely, Xico y demás no, la conclusión será que en Campeche la Justicia no es ciega, sino dirigida y rete solidaria. De ahí al caos.

Y si los ex alcaldes son exonerados, la lectura será que el régimen de Fernando Ortega les concedió impunidad y, por tanto, es cómplice del robo difundido incansablemente en los medios.

No sería raro que este alboroto fuese armado para desviar la atención de temas muy peligrosos, como la podredumbre que envuelve la construcción del Megadrenaje, ciertos excesos sexuales y el enriquecimiento brutal de funcionarios solidarios. De ser así, estaríamos ante otra genialidad de los maquiavelitos rurales, porque el drama Ruelas-Betty no sólo no ha funcionado como distractor sino que, cualquiera que sea el desenlace, se sumará a la muy larga lista de desatinos de este gobierno de ocurrencias y malas mañas, una raya más al tigre (cucado) que no venía al caso: digo, para qué tanto brinco estando la transa tan pareja.

Megabesitos.


Encuesta Covarrubias: obviedades, alucinaciones y omisiones



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Después del 2012, al que publique una encuesta lo van a torturar con dos horas ininterrumpidas del MTV Geriátrico de los Carrillo Zavala, pensé. Está bien que los mexicanos tengamos memoria bulímica, pero después del fraude del año pasado, cuando Mitofsky y demás desechos tóxicos publicaban mediciones con la obvia intención de establecer una tendencia e influir en las elecciones, el tiempo de las hechicerías estadísticas ha terminado, pensé bis.

Me equivoqué.

Hoy me levanté con la noticia de que Telesur ayer, y hoy su hermanito menor, Expreso, publicaron una encuesta de Covarrubias que tiene a los liberales y heroicos burócratas apostando en un trepidante palenque. No es para menos. Para el campechano, si gana el gallo propio el próximo sexenio representará la oportunidad de hincharse de lana dando tarascadas al erario; si gana el ajeno, pues a seguir pastando en las verdes praderas de la quincena pero desde el vergonzoso anonimato.

El resultado de la encuesta es un compendio de obviedades y alucinaciones.

Es obvio que doña Layda, la Salomé del Trópico, aparezca como la política más conocida de Campeche con un impresionante 70%. A fin de cuentas, en los últimos 16 años ha sido candidata en 144 ocasiones sin repetir partido. De hecho, los campechanos la conocen tan bien que desde que salió del PRI, en 1996, no ha ganado una sola elección.

Es una alucinación que Ana Martha Escalante se ubique en la segunda posición, cuando es un fenómeno netamente capitalino. Ahí la conocen porque su tratamiento contra las espinillas viales no sólo no ha resultado, sino que ha desencadenado un severo problema de acné, pero en el resto de los municipios, que sufren tragedias gubernamentales tal vez mayores, Ana Martha es un referente remoto. La única explicación posible para ese segundo lugar es que la encuesta fue levantada entre la populosa comunidad de baches de la capital.

Lo que ya no tiene nombre es el cuarto lugar para el nacido en el Estado de Hidalgo, Raúl Pozos Lanz. Como senador, Raúl ha votado por iniciativas tan populares como el incremento a los combustibles y la Reforma Educativa, razón ésta última por la que los maestros campechanos lo están esperando para aplacarle las crines a punta de pedradas. Además, su presencia es, en palabras de nuestros antepasados, un vomitivo. ¿Cómo explicar entonces ese cuarto lugar? ¿Por su sorprendente parecido con el Chavo del Ocho?

La verdad, lo único que llama la atención del disparate estadístico es la ausencia de dos personajes fundamentales: el mozo de estoques de Fernando, Roberto Sarmiento, y del actual titular de Sedesore, Miguel Sulub. El primero, porque es sabido que desespera por suceder a su jefe en el Cuarto Piso y está soltando cantidades bestiales de dinero para consolidar una base de apoyo, además de que usa técnicas de Kung Fu para dar patadas en los bajos a sus adversarios, en especial a Pozos y Alejandro Moreno.

En el caso de Miguel, es inaudito que habiendo sido candidato a la diputación federal en 2012 y ahora titular de Sedesore, la oficina clientelar del gobierno del Estado, no esté contemplado entre los aspirantes, mientras que Nelly Márquez, cuyo carisma es más difícil de encontrar que la Atlántida, o Carlos Ruelas, que asfixió su carrera política al meterla en una maleta de lana, sí fueron incluidos.

La explicación al fenómeno de los desaparecidos lo dio, parcialmente, la propia directora general de Covarrubias; dijo que le pidieron que la medición se realizara sobre 12 personajes y se acabó. Ahora bien, ¿por qué en Telesur decidieron exiliar a dos de los principales contendientes? ¿Qué malas mañas se esconden tras esa omisión?

El tema se enturbia todavía más si tomamos en cuenta que hoy por la mañana, el chofer de Fernando pasó a recoger a la directora de la casa encuestadora al hotel Plaza para llevarla a una reunión en Cuarto Piso. Si la encuesta la solicitó y, supongo, la pagó una televisora privada, ¿qué tiene que ver Ortega Bernés, enemigo jurado de uno de los aspirantes más fuertes, Alito Moreno, en esta comedia? ¿Fue el gobernador el promotor de la encuesta usando como parapeto a Telesur? Y de ser así, ¿por qué decidió no medir la popularidad de Sarmiento, cuando por otro lado le permite desviar toneladas de dinero para hacerse candidato? Misterio.

En todo caso, por los antecedentes de las encuestas en México, sobre todo en 2012; por la lujuriosa relación medios-gobierno que prevalece en Campeche; por las obviedades y alucinaciones; por el odio que alimenta Fernando Ortega en contra de Alejandro Moreno; por la libertad para disponer de recursos públicos de la que goza Sarmiento y con la que pretende comprar migajitas de amor y una candidatura, y demás etcéteras, este ejercicio estadístico tiene la misma credibilidad que los zapatitos solidarios como remedio mágico contra la pobreza.

15 de octubre de 2013.





Pozos, nuestro campeón



Con cariño, para la química Oviedo.

Mientras quieren imponernos una tormentosa Reforma Fiscal porque el dinero no alcanza, el INEGI anuncia que oficialmente estamos en recesión económica y Videgaray le quita cuatro mil millones de pesos a la Cultura, en el Senado de la República nuestros representantes ponen en práctica la milenaria ley del embudo y se reparten con inusitado frenesí el presupuesto legislativo: viajes, comidas, vehículos, pieles, plumas, joyas, safaris por el África subsahariana, etcétera, largo etcétera, y asesorías.

Y en este último rubro el nacido en el Estado de Hidalgo, Raúl Pozos, a base de esfuerzo y dedicación, y respaldado por la sólida experiencia que ha acumulado en sus 30 años atornillado a la ubre presupuestal, ha logrado ubicarse entre los diez senadores que más dinero derrochan: 110 mil pesitos mensuales en asesores cuya utilidad compite con la del monumento a la supremacía del chile xcatic sobre el queso de bola.

No es un logro menor: en el Senado, donde se reúne esa especie de plaga bíblica que a base de inoperancia, corrupción y voracidad ha destacado en la destrucción del México moderno, estar considerado entre los despilfarradores es un mérito enorme, una demostración de que Pozos está más que preparado para gobernar Campeche y continuar con el legado del muy justo, solidario y progresista Fernando Ortega. ¡Felicidades, senador!

A continuación, la gráfica publicada en el diario Reforma el día de hoy.


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Frúnzanlo, viene el drenaje

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Para comenzar, el titular de Obras Públicas del Estado es el arquitecto González Curi, y con eso debe bastar para que, ante la lógica de que la construcción del drenaje quedará bajo su supervisión, todos, a la voz de tres, apretemos el asterisco. Seguir leyendo...

Lucerito: eran los genes

Por ese entonces encontré en TV y Novelas un póster de ella, disfrazada como en Juguemos a cantar y trepada en una escalera de escuadra. La fotografía mostraba sus piernas, largas como chiflidos paralelos, y bajo la microfalda el blanco electrizante del calzoncito que me alejó, para siempre, de la secuencia inicial de Candy, Candy, esa donde tarzán pecoso brincaba de un árbol a otro mostrando lo mismo, pero sin uniforme de Fuerza G. Seguir leyendo...

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El sospechoso silencio de doña Layda

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A doña Layda Sansores no hay que insistirle mucho para que se aviente desde la tercera cuerda. Cuando perdió la elección ante González Curi en el 97, lo hizo al grito de “¡No al espurio!” e instaló un campamento gitano en la extinta Plaza de la República; en 2000 se declaró furibunda foxista y se lanzó contra el PRI, partido que tanto prestigio y riqueza dio a su padre y a ella; en 2006 se transformó en fan de López Obrador y acribilló con inusitado frenesí a Fox, participó en el plantón en Reforma, tomó la Tribuna del Congreso, cantó canciones combativas con sus compañeros diputados y gritó “¡No al espurio!”. En suma, en la biografía de doña Layda las derrotas y los espurios vuelven cíclicamente.
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Este es Campeche, señores

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El 20 de enero el PRI-Gobierno festejó a lo grande la nominación de sus dos candidatos al Senado, Raúl Pozos y Oscar Rosas. Otra vez contrataron decenas de autobuses y trataron a los acarreados como se merecen: tacos de lechón y jugos a cambio de porras y mucha enjundia. La pelotera debió haber costado unos cuantos milloncitos de pesos. Un día antes, la CFE había suspendido el suministro eléctrico del hospital Manuel Campos por un adeudo de 6 meses. En total: 500 mil pesitos. Murieron dos bebés pero no por causas atribuibles al apagón, dijo el entonces Secretario de Salud y hoy candidato del PRI-Verde Ecologista a la alcaldía de Carmen, Enrique Iván “Satanás” González.
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