¡Tomen su parte 3!

En los dos capítulos anteriores les comenté que al anuncio de la cercanísima industrialización, hecho por el gobernador durante su IV informe, le estaba sucediendo lo que a Memín Pinguín cuando, cuentan las lenguas de doble filo, quedó atrapado en un elevador con Michael Jackson.

De Bering Corporation, empresa que supuestamente representa a Hyundai y que invertiría mil 850 millones de dólares en el Camino Real, nadie sabe un caraxo y no existe en Internet; y su presidente, Julio Berthely, anda metido en problemas para pagar los 50 millones de dólares del paquete accionario de Líneas Aéreas Azteca, que “adquirió” junto con otros dos socios hace varios meses y que hasta la fecha no ha podido saldar.

Digo, quien tiene mil 850 millones de los verdes para invertir en un Estado que desde hace mucho tiempo fue borrado de la memoria de los hombres, 50 millones de dólares los deja de propina en cualquier cantina de Xbacab.

Ahora bien, que a estas alturas la proclama gubernamental de la industrialización parezca una tomadura de pelo a don Jorge Carlos y se esté diluyendo en la nada es todo lo grave que ustedes quieran, pero según una nota del periódico “La Jornada”, la realización del megacomplejo del Camino Real puede ser todavía más lesivo. Es posible que Berthely, el amo y señor de la fantasmagórica Bering Corporation, no sólo sea un farsante sino también un explotador de mala madre.

El nueve de mayo del año en curso, “La Jornada” publicó una nota intitulada “Prevén engaño empleados de Líneas Aéreas Azteca”, en la cual “La Coalición de Trabajadores de LAA” acusaba a Julio César Berthely y socios de estar “llevando a cabo una turbia maniobra” para obligar a los más de mil empleados de la firma a renunciar a sus derechos laborales. La transa iba más o menos así:

Berthely y socios, nuevos dueños de LAA, contrataron a la firma regiomontana Mercasol, especializada en servicios administrativos, legales y de recursos humanos. ¿Qué ofrece Mercasol? Según José Francisco Anguiano, secretario general de la coalición, “ofrece a los dueños de las empresas que aceptan constituirse en cooperativas, diseño de estructura fiscal y reducción de carga tributaria, exención de pagos al Seguro Social, al Infonavit, a no tener responsabilidad alguna ante contingencias laborales y facturación 100 por ciento deducible.”

¿Para qué contrataron Berthely y cómplices a Mercasol? Para convencer a los trabajadores de que soliciten “voluntariamente” afiliarse, primero, a Mercasol y después a la Cooperativa Mercado Operacional, SA de CV como accionistas, con lo que perderían todos sus derechos de antigüedad, prestaciones contractuales, pago de deudas pendientes y derechos laborales bajo el argumento de que era “la única opción para que el dinero que está haciendo falta fluya con facilidad y operar nuevamente la aerolínea”.

La nota prosigue: “A quienes se han mostrado renuentes, dice Anguiano, en Mercasol les indican que están en su derecho de rechazar, pero que “automáticamente dejan de pertenecer a Azteca” y, en el caso de las deudas que la línea aérea tiene con ellos, “deben buscar a Leonardo Sánchez Avalos, dueño anterior, para que él les pague, porque nosotros nada tenemos que ver con los compromisos anteriores”. Tristemente, muchos empleados de la aerolínea, “con tal de no perder el empleo ni que la empresa cierre”, aceptaron la propuesta de Mercasol. Hasta aquí “La Jornada”.

Concluyo: independientemente de si don Jorge Carlos se apresuró en dar el anuncio o fue engañado, estamos ante otra de las ficciones que ha venido pregonando a lo largo de su gobierno (recordemos aquel cuento de finales de 2004 sobre la planta de Carrocerías Fernández (CAFER), que no tiene para cuándo) y los destrozos los pagará su partido en las elecciones de 2009.

No por nada los medios de comunicación afines al PAN, que igualmente han percibido el hedor a fraude que despide este caso, han venido ensalzando, una y otra vez, el gran acierto del gobernador al atraer inversiones como la de Bering. Saben bien que la memoria campechana es muy corta, que deben mantener el tema vigente e incrementar las expectativas para que dentro de un año, poco después del V informe, cuando se desate con toda su ferocidad la carrera por la sucesión, usen estos anuncios en falso como argumento contra el PRI-Gobierno.

Pero en el lejanísimo caso de que Julio Berthely, el tenebroso dueño de la inasible Bering Corporation, cumpla su palabra, entonces habrá que temer por los campechanos que se empleen en el megacomplejo industrial. Porque si Berthely y socios fueron capaces de semejante ruindad con los trabajadores de una línea aérea que, se supone, gozan de organización, cierto nivel académico y una buena calidad de vida, ¿qué cochinadas no harán con los liberales y heroicos mayitas del norte del Estado?

Llegados a este punto, el sueño industrial de don Jorge Carlos se asemeja a jugar ruleta rusa con una metralleta. Ra ta ta tantán.

¡Y también tomen su Cafer!

A principios de 2006, medios locales reprodujeron un boletín de prensa de Comunicación Social del Gobierno del Estado, fechado el 10 de enero, que dice lo siguiente: “Hurtado Valdez dio a conocer que en la actualidad se edifica la planta de Carrocerías Fernández (CAFER), dedicada a ensamblar y armar carrocerías para autobuses y camiones… Destacó que la importancia de esta planta radica en el hecho de que cubrirá el área de Centroamérica, un mercado con 35 a 40 millones de potenciales consumidores y que por la cercanía con Campeche puede resultar atractivo para este tipo de inversiones”. Al día de hoy, lo de Cafer ha sido otra más de las fabulosas xaladas del actual régimen.

Pues bien, un comunicado del gobierno del Estado de Tamaulipas, fechado nueve meses después del anuncio de don Jorge Carlos, el 6 de octubre de 2006, informa que “Carrocerías Fernández (CAFER) es otro ejemplo de las nuevas inversiones que llegaron a Tamaulipas para quedarse, al poner en funcionamiento en el municipio de Mante su tercera planta armadora de camiones. Así, a pocos meses de haberse instalado en el Sur de Tamaulipas, ya exportó su primera producción de carrocerías con 27 unidades enviadas a Panamá, de las cuales 4 fueron fabricadas en Mante”.

Ya no entiendo. ¿Qué Panamá no está ubicado en Centroamérica, mercado que, según nuestro gobernador, por su cercanía con Campeche nos hacía atractivo para inversiones como la de Cafer? ¿Por qué en Tamaulipas están fabricando y exportando lo que, según don Jorge Carlos, nos tocaba a los liberales y heroicos patriotas? ¿También en esto nos están viendo la cara? Otra vez: Ria ta ta tantán.

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