Un mixiote o Eudelio Hinojosa

Si les digo el nombre de Juan Bautista Ku Herrera así, de pronto, es probable que reaccionen con la misma tranquilidad con la que leen la nota roja en estos días; pero si les digo que éste señor es el delegado estatal de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), entonces, estoy seguro, quedarán como delantero mexicano frente a la portería sudafricana. Así de memorable ha sido su gestión. No obstante, juro que la pelotera que ha armado este hombre desde su proverbial anonimato con tal de no entregar el cargo a Eudelio Hinojosa es, en verdad, disfrutable.



Nota: este párrafo no es obligatorio. Léalo bajo su propio riesgo. El día de ayer, don Juan Bautista se presentó en el reino vegetal que preside don Víctor Méndez, el Congreso local, para repartir fotocopias de un oficio, fechado en junio de 2009, donde un tal Manuel Minjares Jimenez, Subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación, hace saber a un tal Jorge Aguilar Gachuzo, Encargado de la Unidad de Planeación y Consulta, que por acuerdo del CDI y el Congreso de la Unión, en la selección de los delegados del CDI deben tener prioridad los candidatos de origen indígena (sic), con experiencia de trabajo en sus pueblos y con suficiente capacidad (sic) en la administración pública federal, estatal y municipal.


Traducido al español, el rifirrafe armado ayer por don Juan Bautista en el Congreso, documento incluido, tuvo su epicentro en el chisme de que pronto le darán una patada en salva sea la oquedad para poner en su lugar a Eudelio Hinojosa que, según don Juan, no cumple con los requisitos establecidos para abogar por el desarrollo de los pueblos indígenas.


Este párrafo tampoco es obligatorio, pero es necesario. El documento es un despropósito. Dar prioridad a los candidatos de origen indígena es una suerte de racismo al revés, eso para comenzar. Por otro lado, me gustaría saber quién determinará el grado de indigenismo de los aspirantes a delegados. Y por último, explíquenme cómo calificarán la capacidad en la administración pública, si desde la cúspide hasta el subsuelo la burocracia se distingue por la negligencia y el latrocinio. En fin.


Eudelio Hinojosa fue un entusiasta Convergente y así lo prueba el video en que promete no amar a otro Dios más que a Dante Delgado, cuya versión campechana es Layda Sansores. Luego recapacitó, ingresó al PAN y compitió en el 2006 por la candidatura de ese instituto político a la presidencia municipal de Champotón. Era el gallo de quien entonces era el presidente del partido, Jorge Nordhausen y del líder moral, Juan Carlos del Río. En aquella contienda, Eudelio dio muestras de su innegable capacidad política: la noche anterior a la asamblea de la que saldría el candidato, mientras su oponente peregrinaba por todo el municipio convenciendo a los activos panistas con argumentos de mucho peso, Eudelio se trasnochó preparando los tamales para celebrar el triunfo.


A pesar de todo, el peso de sus padrinos ubicó a Eudelio en la candidatura a una diputación local, que ganó por estrecho margen. Fue entonces que nos dio un susto tremendo. Supimos que Eudelio se había instalado en su curul y luego se extravió sin dejar rastro. Durante 3 años nos tuvo con el Jesús en la boca. Pero en septiembre de 2009, poco después de terminar su gestión como diputado, reapareció de nuevo y dijo así: No andaba muerto, andaba legislando. En su honor sacrificamos corderos para agradecer la eficacia divina.


Ahora bien, ¿cómo fue que Eudelio está a punto de suceder a don Juan Bautista? Fácil. Hará cosa de dos meses se realizó la Asamblea panista para elegir a los delegados federales y estatales. De los primeros no hay mucho que decir: la trasmutación del PAN en PRI los obliga a obedecer las órdenes de Los Pinos; por tanto, será por dedazo como seleccionen al candidato a la Presidencia y al resto de la fauna de acompañamiento en 2012.


Pero los delegados estatales sí son un platillo muy codiciado, sobre todo por el justo y solidario Gobierno del Estado, porque de ellos depende la designación del presidente del CDE del PAN y de los pretendientes de los huesos disponibles en 2012. Si los delegados estatales son controlados desde el Cuarto Piso, los candidatos panistas serían unos bultos insufribles que perderían irremediablemente, asegurando para el PRI las dos senadurías, las presidencias municipales y las diputaciones, tanto federales como locales.


Hecho el cálculo, el Gobierno estatal confeccionó una alianza con dos figuras protagónicas del PAN campechano, la Jefa Yola (doña Justa) y Nelly (doña Solidaria), y les entregaron una buena cantidad de dinero para que operaran y aseguraran la mayoría de los delegados estatales.


En la otra esquina, peleando a muerte contra doña Justa y doña Solidaria, estaba el equipo que hasta ahora ha manejado el PAN: los Mouriño en primer término, cuya cabeza visible es el ex candidato a la gubernatura Mario Ávila; la plana mayor del panismo carmelita, Seara Sierra y Juan Carlos del Río; el representante por antonomasia de la Casta Divina campechana, Lavalle Maury, y un largísimo etcétera que al parecer no bastó para ganarle la elección al PRI el año anterior.


Carlos Rosado Ruelas, presidente municipal de Campeche, quedó en un supuesto punto medio, aunque en realidad su corazoncito estuvo siempre del lado de doña Justa y doña Solidaria, porque sabe bien, ¡oh, trágica hamaca!, que por sus antecedentes arrabaleros jamás encontrará cobijo entre la Casta Divina y los inmigrantes gallegos.


Eudelio Hinojosa participó activamente en los trabajos previos a la asamblea, siempre al lado de doña Justa y doña Solidaria, Ruelas y el gobierno del Estado. Fuentes dignas de crédito aseguran que esta vez no se quedó a cocinar tamales, sino que anduvo por todos los rincones de Champotón y pueblos circunvecinos persuadiendo a los activos panistas con el encanto del dinero público. Su trabajo habla por sí solo: de los 65 delegados estatales, Eudelio y su equipo consiguieron 5 y sus adversarios 60.


Por alguna razón que me es esquiva, doña Justa y doña Solidaria, y sobre todo Ruelas, estuvieron de acuerdo en que los 100 mil pesos invertidos en Champotón fueron usados con sensatez y que Eudelio había destacado como operador político. En justa retribución, Carlitos Ruelas viajó hasta la Ciudad de México para, primero, hacer la llorona argumentando que a él, que ganó la alcaldía contra un adversario carismático como un batazo en los testigos de Jehová, no le habían dado ninguna posición, y luego recomendar a Eudelio para que aterrizara en la CDI y trabajara desde ahí en el engrandecimiento de los pueblos indígenas.


Ese es el motivo de la pelotera que don Juan Bautista ha armado y con toda razón. Eudelio no tiene apellidos indígenas ni parece tlahuica, y esos requisitos son insoslayables según consta en los acuerdos adoptados por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión; y además, la ubre es de quien la trabaja y don Juan la ha trabajado, y tanto así que, por amamantarse, poco tiempo le ha quedado para atender algunos asuntitos pendientes, entre ellos el de los indígenas del Fondo Escárcega que no han recibido sus recursos.


Lo risible de todo esto es que los directamente afectados, los indígenas, son los que menos tienen que ver con la elección de su delegado. A ellos sólo les tocará lidiar con un mixiote de Juan Bautista estilo Escárcega o con Eudelio, a quien, estoy seguro, al terminar sus funciones como delegado del CDI recordarán con el mismo cariño que los champotoneros le tenemos por su incansable gestión como diputado.

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