Para qué les digo que no, si sí.

El año pasado un embarazo nos tuvo con el Jesús en la boca durante varios días, porque sin otro sustento que la mala leche, se rumoreaba que dos garañones con cargo publico se disputaban la paternidad, uno de ellos apodado Chespirito y el otro El chavo del ocho, y había interés por saber cómo iba a terminar eso que parecía un promocional de la Secretaría de Salud sobre sexualidad responsable. Desde que supe la historia asumí que ninguno de ellos tendría problema para evadir el tropiezo y por partida doble: porque ambos eran figuras políticas de cierta relevancia y porque, aún habiendo voluntad para resolver el entuerto, la prueba de ADN acabaría inculpando a Roberto Gómez Bolaños.

Herculano (2000-2003) fue quien tuvo la idea de construir un “Mirador” frente al mercado de Champotón, sobre el muelle. Desde un principio se le advirtió que era un despropósito y un gasto inútil: para qué una obra de ese tipo si para lo que hay que ver sólo se necesitan los jugos de zanahoria de Toby Rosado. Pero Herculano se pasó esos argumentos por el mismo lugar donde paseó la investidura presidencial y le puso techo al muelle, sobre el techo colocó bancas y arriates, y nos legó un disparate arquitectónico.

Entusiasmado por la reciente compra de su casa en 1.5 millones de pesos y por la pavimentación de 6 kilómetros de calles, 4 de ellos en la avenida donde adquirió su choza, Xico va por más y ya inició un ambicioso proyecto que combate la desbocada natalidad de los baches abriendo nuevos espacios de vivienda. Se trata de la ampliación del malecón de la ciudad.

Los trabajos comenzaron con la demolición del “Mirador” de Herculano. Ahí quedó, tirado en el suelo, un trienio completito de trabajo fecundo y creador. ¿Cómo es que una obra ornamental es derruida a menos de diez años de su edificación? ¿Qué explicación pueden darle a la ciudadanía que es la que paga estos despilfarros? Ninguna, y no porque no existan mecanismos de rendición de cuentas, sino porque nadie exige. Los champotoneros preferimos insistir en la estrategia que usaron las generaciones anteriores para heredarnos esta mierda en la que estamos hundidos: mentar madres pero sin pasar de ahí.

Se fue el “Mirador” y ahora quién sabe que caballada pondrán en su lugar, pero no hay problema: que vengan todos los xicos y herculanos y que hagan lo que sus muy presidenciales cojones quieran con el erario, con la ciudad y con la madre que los parió, que como es tradición la factura correrá por cuenta de los Gómez Bolaños champotoneros.



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