Encuesta Covarrubias: obviedades, alucinaciones y omisiones



Después del 2012, al que publique una encuesta lo van a torturar con dos horas ininterrumpidas del MTV Geriátrico de los Carrillo Zavala, pensé. Está bien que los mexicanos tengamos memoria bulímica, pero después del fraude del año pasado, cuando Mitofsky y demás desechos tóxicos publicaban mediciones con la obvia intención de establecer una tendencia e influir en las elecciones, el tiempo de las hechicerías estadísticas ha terminado, pensé bis.

Me equivoqué.

Hoy me levanté con la noticia de que Telesur ayer, y hoy su hermanito menor, Expreso, publicaron una encuesta de Covarrubias que tiene a los liberales y heroicos burócratas apostando en un trepidante palenque. No es para menos. Para el campechano, si gana el gallo propio el próximo sexenio representará la oportunidad de hincharse de lana dando tarascadas al erario; si gana el ajeno, pues a seguir pastando en las verdes praderas de la quincena pero desde el vergonzoso anonimato.

El resultado de la encuesta es un compendio de obviedades y alucinaciones.

Es obvio que doña Layda, la Salomé del Trópico, aparezca como la política más conocida de Campeche con un impresionante 70%. A fin de cuentas, en los últimos 16 años ha sido candidata en 144 ocasiones sin repetir partido. De hecho, los campechanos la conocen tan bien que desde que salió del PRI, en 1996, no ha ganado una sola elección.

Es una alucinación que Ana Martha Escalante se ubique en la segunda posición, cuando es un fenómeno netamente capitalino. Ahí la conocen porque su tratamiento contra las espinillas viales no sólo no ha resultado, sino que ha desencadenado un severo problema de acné, pero en el resto de los municipios, que sufren tragedias gubernamentales tal vez mayores, Ana Martha es un referente remoto. La única explicación posible para ese segundo lugar es que la encuesta fue levantada entre la populosa comunidad de baches de la capital.

Lo que ya no tiene nombre es el cuarto lugar para el nacido en el Estado de Hidalgo, Raúl Pozos Lanz. Como senador, Raúl ha votado por iniciativas tan populares como el incremento a los combustibles y la Reforma Educativa, razón ésta última por la que los maestros campechanos lo están esperando para aplacarle las crines a punta de pedradas. Además, su presencia es, en palabras de nuestros antepasados, un vomitivo. ¿Cómo explicar entonces ese cuarto lugar? ¿Por su sorprendente parecido con el Chavo del Ocho?

La verdad, lo único que llama la atención del disparate estadístico es la ausencia de dos personajes fundamentales: el mozo de estoques de Fernando, Roberto Sarmiento, y del actual titular de Sedesore, Miguel Sulub. El primero, porque es sabido que desespera por suceder a su jefe en el Cuarto Piso y está soltando cantidades bestiales de dinero para consolidar una base de apoyo, además de que usa técnicas de Kung Fu para dar patadas en los bajos a sus adversarios, en especial a Pozos y Alejandro Moreno.

En el caso de Miguel, es inaudito que habiendo sido candidato a la diputación federal en 2012 y ahora titular de Sedesore, la oficina clientelar del gobierno del Estado, no esté contemplado entre los aspirantes, mientras que Nelly Márquez, cuyo carisma es más difícil de encontrar que la Atlántida, o Carlos Ruelas, que asfixió su carrera política al meterla en una maleta de lana, sí fueron incluidos.

La explicación al fenómeno de los desaparecidos lo dio, parcialmente, la propia directora general de Covarrubias; dijo que le pidieron que la medición se realizara sobre 12 personajes y se acabó. Ahora bien, ¿por qué en Telesur decidieron exiliar a dos de los principales contendientes? ¿Qué malas mañas se esconden tras esa omisión?

El tema se enturbia todavía más si tomamos en cuenta que hoy por la mañana, el chofer de Fernando pasó a recoger a la directora de la casa encuestadora al hotel Plaza para llevarla a una reunión en Cuarto Piso. Si la encuesta la solicitó y, supongo, la pagó una televisora privada, ¿qué tiene que ver Ortega Bernés, enemigo jurado de uno de los aspirantes más fuertes, Alito Moreno, en esta comedia? ¿Fue el gobernador el promotor de la encuesta usando como parapeto a Telesur? Y de ser así, ¿por qué decidió no medir la popularidad de Sarmiento, cuando por otro lado le permite desviar toneladas de dinero para hacerse candidato? Misterio.

En todo caso, por los antecedentes de las encuestas en México, sobre todo en 2012; por la lujuriosa relación medios-gobierno que prevalece en Campeche; por las obviedades y alucinaciones; por el odio que alimenta Fernando Ortega en contra de Alejandro Moreno; por la libertad para disponer de recursos públicos de la que goza Sarmiento y con la que pretende comprar migajitas de amor y una candidatura, y demás etcéteras, este ejercicio estadístico tiene la misma credibilidad que los zapatitos solidarios como remedio mágico contra la pobreza.

15 de octubre de 2013.

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