Pozos vs Pozos

“Quod natura non dat, Champotón non præstat”

Recuerdo una noche de finales de los ochenta. Estábamos en el parque principal de Champotón y comentábamos el comercial del Chrysler Magnum Turbo, que nos tenía en estado de gracia por la escenografía post apocalíptica tipo Mad Max o Durán Durán, la rubia vestida como piruja de la Guerra de las Galaxias y el dato fabuloso: esa joya iba de 0 a 100 km en 8.9 segundos. Recuerdo también a Raúl Pozos y su interpretación: si Campeche está a 66 kilómetros, era cosa de pisar el acelerador para llegar en algo así como 5 segundos a la capital, el “único” problema serían las curvas de Seyba pero etcétera. Alguien se apiadó de él y lo interrumpió para decirle que se trataba de una cuestión de velocidad, no de distancia. No le gustó. Hizo morisqueta.

Con esos atributos, resulta lógica la deslumbrante carrera de Pozos en el PRI; y lo que falta: sea porque Fernando quiere un sucesor que haga palidecer los fracasos solidarios o porque pretende anular a Alito enfrentándole un gallo capón para obligar al PRI a elegir un tercero en discordia, la cosa es que Raúl Pozos es hoy senador de la República y precandidato al gobierno del Estado. En tal situación, mi amigo del alma debería valorar sus movidas en el ajedrez rudimentario de la política campechana, pero sus últimos pasos han sido frágiles, como si calzara zapatitos solidarios.

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Antes del Informe Legislativo del 19 de diciembre, los participantes se reunieron para leerse la cartilla teniendo como réferi a Ana Graciela Crisanty; ahí, Alito propuso que fuera el PRI el encargado de la movilización (acarreo) y advirtió que si alguien se presentaba con búfalas de colonia, “me lo chingo”. El día llegó y todos respetaron el acuerdo excepto Alito, que acarreó hasta especies que se creían ya extinguidas, fue ovacionado con saña y cortó rabo y orejas solidarias. 

La respuesta de Pozos y su equipo podríamos diagnosticarla como esclerosis múltiple: tres semanas después armaron una “comida entre amigos” en el rancho de don Ramón Santini (saludos, maestro), evento tardío e incomprensible que únicamente sirvió para desnudar a Raúl en dos sentidos: en su inmensa desesperación y en que en lugar de luces tiene penumbras en la sesera: frente a un gentío con la mirada atenta a sus celulares o perdida en el infinito, sólo se le ocurrió acudir a la lástima y la esperanza, elementos discursivos que le resultaron muy efectivos al Purux candidato pero que el Fernando gobernador ha dejado inservibles. 

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El otro tropezón sucedió el jueves pasado, en los festejos de la Plenaria de legisladores priistas en Mérida, Yucatán. La volátil mezcla entre el precandidato impaciente y el estadista que cree llevar dentro hizo que Pozos tuiteara esta caballada: “Hay gente que no sabe o no tiene forma de generar facturas electrónicas”, y para acabarla de amolar, incluyó a Luis Videgaray en el mensaje.

Durante setenta años, los legisladores priistas convirtieron la sumisión al Presidente en una de las Bellas Artes, y luego de dos sexenios panistas en que obstaculizaron todo, han regresado a su época dorada apoyados en versiones remasterizadas de Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones. Pero este sometimiento requiere un cinismo sin cuarteaduras. Gamboa Patrón es empleado de Kamel Nacif, pero como priista distinguido tuitea esto sin sentir asco:  “Nuestro reto es hacer historia y mover a México”.

Como tantos otros, el senador Raúl Pozos aprobó todas las reformas ordenadas por el Presidente, evadió cuestionamientos incómodos con el argumento de que votó a favor de la transformación de México (sacrificio que la perrada no entiende) y recorrió ciertas zonas de Campeche confiado en la mansedumbre de este pueblo moribundo, incapaz de confrontar a sus verdugos. Cumplió con el protocolo, digamos.

Pero con un sólo espasmo de sinceridad convertido en tuit, Pocitos reveló que aprobaron una reforma fiscal para la que muy pocos estaban preparados; de paso, incluyó a Videgaray en el resbalón, lo que debe haber sido como un batazo en los huevos a quien se siente el Yves Limantour trimilenario; y por último, no sólo exhibió que votó las reformas sin haber consultado jamás a sus representados, sino que es incapaz de sobrellevar la culpa con el cinismo blindado de todo gran priista.

Al día siguiente, borró el tuit y confirmó que: (escriban aquí lo que deseen).

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Algo le sucede a Raúl Pozos que lo está llevando a dinamitar su candidatura al gobierno del estado. Tal vez el problema radica en que a pesar de sus muchos años en la política, la impresionante trayectoria que ha construido y el amplio repertorio de morisquetas que presume, permanece intacto bajo el casco de gel el joven champotonero que confundió el Magnum Turbo con una cápsula de teletransportación.   

Tantán.

Besitos.

@Bestiometro


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