El burdel de doña Yola

No. Los aparentes desatinos de Yolanda Valladares al frente del PAN no son producto de su mala cabeza, al contrario, son parte de una estrategia muy bien pensada para ganarlo todo. Fíjense:
Su sociedad con Rosiñol ha fructificado. Eliminaron al actual senador, autoproclamado precandidato y fresa de tiempo completo, Pashita Lavalle, con un convenio que luego fue cumplido a medias y ahondó la fractura entre tribus. Como resultado, Rosiñol es un articulo decorativo en esta elección al que, de irle bien, le espera un vergonzoso tercer lugar. Esto no es casual, chitos, sino parte de la negociación de doña Yola con Sarmiento para convertir al PAN en una colonia de antropófagos que garantice la continuidad del PRI en el gobierno, traición que debe haber cobrado a precio Liverpulpo y que le ha merecido el nombramiento vitalicio de Miss Uayamón.
En los municipios más importantes, Carmen, Campeche y Champotón, doña Yola también metió las manos para ablandar a su propio partido.
A Pablo Gutiérrez Lázarus le montó una operación en contra a través de un diputado panista financiado con recursos de la Secretaría de Gobierno, a sabiendas que las pugnas internas dejan heridas incurables. Se trata de dividir para dejarle el paso libre a Rocío Abreu hacia lo que alguna vez fue el ayuntamiento carmelita, despedazado por Satanás y su banda infernal a pesar de la ayuda divina de la carísima Stella Maris.
En Campeche, si los árboles y algunas especies en vías de extinción tuvieran derecho a voto, Brown daría la pelea. Es famoso por su defensa del ecosistema. Pero por desgracia sólo votan los vivos y muertos con credencial de elector y ahí el PRI es invencible: a unos los compra y a otros los resucita. Es tal el control del PRI en la capital que en 2009 hicieron ganar a Ruelas, así que imagínense.
En Champotón, Yolanda le siguió la corriente a Rosiñol y pusieron el dedo sobre Plátano, un exacalde que dejó malos recuerdos por su zoofilia (le gustan los yucas) y otros dislates memorables.
Ahí no para la cosa.
La postura despótica de Yolanda es otra faceta de su estrategia. Mostrándose como la versión masculina de Antonio González Curi ha provocado una desbandada entre los militantes azules, que se han ido en busca de oportunidades en otros partidos, mientras ella los suple con gente leal a su proyecto y distribuye plurinominales para sus allegados.
A estas alturas, Yolanda tiene el control casi total de los comités municipales, lo que le servirá para reelegirse en 2016 como presidente del Comité Estatal del PAN, y de ahí, liquidada toda oposición a sus PRImorosos ovarios, trabajará con toda comodidad para consolidar a su partido como un satélite priista cuya puesta en órbita será muy bien cobrada por ella, y asegurar su ingreso al Senado de la República por la vía plurinominal (but of course!) en 2018.
No, maestros, doña Yola no es tan silvestre como para imponer candidatos débiles o ejercer su autoridad con la patanería de un califa. Ella trabaja en sus objetivos con los recursos que le son necesarios. Si ha negociado para perder es porque perdiendo gana, y bastante; y si ha asfixiado a muchos militantes panistas al punto de obligarlos a buscar oxígeno en otros burdeles, es porque ese era el paso obligado para lograr el control absoluto del suyo.

Besitos.


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