PRIstrategias: el caso Champotón (parte dos)



En el capítulo anterior les conté que en 2006 mi amigo Barón, sus encuestas y su bruja preferida, mamá Aidita, nada pudieron contra la división y la compra de votos, dos de los muchos recursos para retorcer elecciones en los que el PRI es premio Nobel. Aquel artículo pueden leerlo aquí.

Hoy día, en pleno 2015, mucho me temo que estamos asistiendo a un refrito de aquella telenovela, muy mal escrita y con actuaciones bastante más malas, pero en esencia la misma historia. 

En 2006, la división del voto corrió a cargo del doctor Olvera; hoy, de Eudelio Hinojosa. No hay punto de comparación: Olvera tiene un prestigio bien ganado, Eudelio también pero por razones contrarias: desde que asomó su abundante cabellera en el burdel político, su biografía ha sido un rosario de traiciones y desfalcos.

El panista Jorge Castro lo hizo director de Salud del municipio en 2003 y no obstante, dos años después, Eudelio fue a ofrecerse a Convergencia como prospecto a la alcaldía y a decir porquería y media de su plátano macho. Castro lo perdonó, quiso hacerlo presidente municipal y no pudo, pero le consiguió la candidatura para la diputación. Ya en campaña y de compañero de fórmula de Barón, le dio lo suyo a mi amigo: una puñalada trapera como para rabo y orejas. Barón no necesitó descabello. Como diputado Hinojosa se deshizo del lastre, es decir, de su equipo y se olvidó hasta de sus amigos, que nunca supieron en qué parte de la curul se extravió; después de su paso por el Congreso le tocó a Ruelas, que lo ayudó otorgándole una obra, abrevaderos para comunidades rurales, que el chamaco no terminó porque se transó el dinero. 


Por último la CDI, Comisión Indigenista le llamaban antes, delegación a la que Eudelio llegó en 2010 y de la que salió con cuatro demandas: tres lo inhabilitan como funcionario federal y una lo obliga a resarcir más de cuatro millones de pesos.


Hoy Hinojosa, contratado por el gobierno estatal (Sarmiento), busca alcanzar cuatro o cinco mil votos y que la barra infantil se reparta el resto, facilitando las cosas para que Raul Uribe se reelija a través de su hijo.

Eudelio, un Olvera pasado en sucio. 

La compra de votos es la otra parte de este drama.

Llegaron las búfalas priistas a Ciudad del Sol y fueron casa por casa pidiendo credenciales de elector. Después de apuntar el número, la promesa democrática: si ganan los candidatos del PRI aquí, le dan mil pesos, chito. Barrieron con todo. 

El método lo repiten en cada comunidad y, es triste decirlo, con mucha aceptación. Los jodidos entregan su credencial y el día grande irán a votar por sus verdugos; luego a esperar que les den sus migajitas. La diferencia entre la prostitución sexual y la electoral es que las putas cobran antes de.

División y compra del voto, dos sólidos pilares de nuestra democracia. Nomás falta la encuesta pero está difícil: ni maquillándola en Comex podrían revertir los 15 puntos de desventaja que lleva Raulito hasta en los números del PRI.

Les digo, esto es un refrito del 2006. Una mala telenovela cuyo final será, al parecer, el de siempre: el fulano guapo que se casa con la fulana hermosa, el PRI que gana y nos sigue dando con todo y por todos lados.  

Besitos. 

Tantán. 


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