Son sinvergüenzas, dicen

 

inodoro

 

“Pashita es un sinvergüenza”, dicen los yolandos. “Yolanda es una sinvergüenza”, contestan los pashitos. Aunque todavía no comienza oficialmente la contienda entre la campeona defensora de la dirigencia panista, Yolanda Valladares, y el retador Jorge Luis Lavalle, ellos y sus respectivos equipos están practicando en redes sociales y en la prensa una variante de la lucha en lodo: la lucha en fosa séptica.

En realidad no se acusan de sinverguënzas sino de cosas peores, que no escribo porque tendría que limpiar el teclado con alcohol.

Uno esperaría que entre una exdirectora de la facultad de Ciencias Políticas y un senador de la república mediaría un debate de cierto nivel, sobre todo ahora que se acerca el 2018, la madre de todas las batallas contra la putrefacción priista, y que, además, Campeche necesita de toda la inteligencia e integridad de la oposición para salir del larguísimo marasmo en que estamos sumidos desde que González Curi y sus odaliscas del ritmo llegaron al poder. Pero los liberales y heroicos panistas, urgidos por lo inmediato (la promesa de una regiduría, de una pluri del calibre que sea, de la lanita mensual para mantenerse fiel a una causa, etcétera) han PRIvilegiado el fascinante deporte de tirarse mierda con inusitado frenesí.

Grave: los descendientes políticos de Gómez Morín y de Clouthier están enviando un mensaje irrevocable a la sociedad campechana: gane quien gane el PAN quedará en manos de un sinvergüenza. Y si el dirigente de un partido es reflejo de la militancia, quien resulte triunfador será el canalla alfa entre canallitas omega.

Es triste decirlo pero, después de lo que hemos visto y escuchado, podemos concluir que hay más discreción y seriedad en una casa de putas que en el PAN, y eso que apenas están escribiendo el prólogo de esta elección interna. Además, gracias a las inmersiones en fosa séptica de los honorables participantes en esta celebración democrática, el graderío puede anticipar el final con absoluta claridad y, rumbo a 2018, la advertencia implícita: votar por Pashita porque Yola es una sinvergüenza, o viceversa, equivale a curarse una migraña con una guillotina.

Besitos.

Tantán.

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