Alito: el candidato presidencial (este programa no tiene risas grabadas)

 

cuauhtemoc-prt copia.jpg

Desde hace algún tiempo, los textoservidores de Nuestro Sagrado Señor Gobernador (NSSG) Alito Moreno nos han espesado la hemoglobina con la posible candidatura presidencial de su jefe. Según ellos, Alito es el burro, perdón, el caballo negro detrás de Osorio Chong, Videgaray, Nuño, Meade, etcétera.

Se trata de otra fábula para encandilar idiotas. Nada nuevo. Lo preocupante es que mucha gente cree, sin otro sustento que el temor, que ese disparate puede cumplirse y no perciben en el estribillo de los textoservidores un fallo elemental: Alito no posee la categoría de presidenciable; él juega con los cañoneros de Campeche y sus “adversarios” en la Champions.

En suma, la historia del Alito presidente es otra farsa del creador del slogan que parece anuncio de producto milagro para aumentar el tamaño de la virilidad: “Crecer en grande”.

Peor aún, esa historia es parte de una estrategia para preparar la huida de campeche de NSSG, que está desesperado. Su gobierno no es lo que esperaba y en año y medio ha comprobado una verdad axiomática: no es lo mismo ser borracho que cantinero.

Somos ahora más pobres que cuando Purux se fue a Paraguay, el desempleo mantiene un incremento constante, la delincuencia ha tenido un repunte formidable, al parecer con la complicidad de NSSG; la administración estatal es un caos gigantesco, los nuevos ricos aliados a este régimen empiezan a multiplicarse y la entidad, toda, es un desastre.

Por tanto, huir es vital para no encarar el fracaso ni responder por las promesas desmesuradas, que para colmo son ajenas a la problemática local: por ejemplo, tirar dinero en el Foro Campeche, “el mayor centro de entretenimiento del sur del país”, cuando nuestro problema es la agonía económica, equivale a curar la bulimia con cataplasmas de vómito.

Ah, pero la huida de Alito no es una carrera sin rumbo sino una calculada pirueta para aterrizar en un lugar definitivo para su futuro político: el CEN del PRI. Ahí es donde pretende incrustarse.

Desde ahí, en el cargo que sea, verá la debacle de su partido en 2018 y la salida ignominiosa de los peñanietos, videgarayes, osorios y otros engendros que hoy reinan en el tricolor; y estará muy cerca cuando su generación, la de Velasco, Murat y otros delincuentes, asuman el relevo para hacer lo que Gamboa Patrón y Manlio Fabio en la etapa posterior al triunfo de Fox: adueñarse de la franquicia PRI, reconstruirla y, de paso, repartirse senadurías, diputaciones, gubernaturas y el millonario financiamiento público.

Por eso es que NSSG suplicó, sobornó y prometió Canaán para que su discípulo Pablo Angulo quedara al mando del FJR nacional, y por eso lo tiene girando por todo el país, buscando liderazgos y comprándolos con dinero campechano. Lo que Angulo rescate será su respaldo para presentarse como líder de los “millenials” ante la dirigencia nacional, el pretexto perfecto para que se lo lleven de aquí.

Esas son las razones por las que Alito abandonará este pan de cazón que huele a podrido y, para preparar el ambiente, ha mandado al textoservicio como avanzada: ¿quién podría reclamarle algo si su partido lo llama para un sacrificio histórico? Es el cuento obligado para consumo de la perrada pero de difícil digestión si tienes un poco de sal en la mollera, porque NSSG no tiene la estatura, como escribí arribita, y tampoco es tarugo: nadie quiere convertirse en el nuevo Labastida.

Ahora bien, hay un plazo para su adiós al gobierno estatal: su renuncia tiene que darse después del 16 de septiembre de este año. Antes obligaría al congreso a elegir un interino y citar a elecciones en un plazo no mayor a 10 meses, y con la decepción y el enojo que Alito ha sembrado el riesgo de una derrota es inmenso.

Pero dando su segundo grito de Dolores la cosa cambia: el congreso sólo sesionaría para nombrar un sustituto que finalice el sexenio y él, que manipula el legislativo, ungiría a su propio reemplazo entre sus muñecos inflables: Aysa, Carlos Felipe Ortega Rubio, Méndez Lanz y su sobrino Christian Castro Bello. El plan perfecto: gobernar a trasmano, robar a distancia.

La certeza de que se va tiene a NSSG prometiendo insensateces. Todos los días presenta un nuevo proyecto, más descabellado que el anterior. Sabe que cuando se marche no será responsable de nada ni su sucesor tendrá que cumplir lo que no le corresponde. Así que después de leer esto, mis liberales y heroicos, ya saben qué hacer con las bromas del textoservicio y con las promesas pasadas, presentes y futuras de NSSG Alejandro Moreno, virtual presidente de la república. Usen lubricante soluble en agua.

Besitos.

Tantán.

Un comentario sobre “Alito: el candidato presidencial (este programa no tiene risas grabadas)

  1. ¿Es Campeche, por vida de Dios, un pueblo netamente priista o netamente tarugo? Soy campechano, y me duele ver a mi estado como uno de los mas jodidos de todo el país, habiendo sido petrolero. El tema del petroleo, por cierto, fue la bandera de todos los gobiernos anteriores a este móndrigo: “el derecho de las aportaciones petroleras para Campeche” (¡puras madres!)… Utilizando la famosa entrevista de Tercer Milenio, donde Peña Nieto nombra a los integrantes del “Nuevo PRI” (olvidando el nombre de Alito, a quien solo nombró como “el gobernador de Campeche”), podemos integrar, sin lugar a dudas, la nómina de quienes aportaron para la campaña del copetón. Ahora, como es debido, cada uno de los integrantes del cártel debe quedar ventajosamente colocado cerca del poder y el dinero.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s