Meade y Alito: la quiebra o la traición

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Se los dije: ni la candidatura presidencial ni la dirigencia del PRI eran para Alito. Su tamaño político no coincide con su mitomanía, que necesita segundo piso.

Las publicaciones que lo ubicaban como “carta de desempate” para Peña Nieto eran telegramas pagados para “hacer presencia”, pero la realidad es que su carrera estaba prendada de Osorio e ingresó en zona de riesgo el sábado, cuando el chino se fue al caraxo. Para colmo hoy amanecimos con el destape de Meade, que debe haberle producido una suprema diarrea.

Para Alito, el paquete Meade es letal. Contiene a Videgaray, que lo odia desde siempre; al Chelito Rodríguez, que en una ocasión le recetó un derechazo formidable que lo dejó inconsciente; y a Ana Martha, integrante de la familia Escalante Castillo que Moreno Cárdenas se ha cansado de humillar.

Y con Meade regresarán otros personajes afectados por la soberbia y la estupidez, por los reflejos de pandillero de Alito que todo lo concibe en blanco y negro. Llegaran a cobrar las afrentas.

En suma, por el lado Meade el futuro de Moreno Cárdenas parece tan feo como serenata de reguetonero. Peor, incluso, que un hipotético triunfo del Peje y, llegados a este punto, debo avisarles que la entidad y el PRI local están fatalmente condenados.

La entidad porque ahora Moreno tratará de introducirse en el círculo de Meade con los mismos juramentos de amor que le hizo a Osorio y con toneladas de dinero. Imaginemos el desastre:

Si de enero a septiembre derrochó 400 millones de pesos en promover su absurda precandidatura a la presidencia, cuatro veces más de lo invertido en Turismo, actividad que representa una opción para revertir el drama económico de Campeche, alucinen cuánto gastará en sus reverencias a Meade si el presupuesto 2018 contempla un “colchón” de 3 mil millones de pesos para que Alito “opere” electoralmente.

3 mil millones de pesos, dos veces el costo del nuevo Puente de la Unidad.

Pero es probable que “alinearse” no le sirva de nada. Aunque Meade necesita establecer alianzas para ganar, él y su equipo saben que un acercamiento con el Supremo es como besar una mamba negra. En tal caso, Alito recurrirá a la traición, que le es habitual y que aquí estaría más que justificada, porque el PRI está liquidado a nivel nacional, donde AMLO es un fenómeno alimentado por la inoperancia, los abusos y errores de Peña Nieto, y en Campeche alcanza el tercer lugar en siete municipios.

Así que una negociación con los morenos y la derrota del candidato del PRI le servirían para transitar en paz sus últimos tres años como gobernador y para trabajar desde aquí, con dinero nuestro, en la limpia de su partido de Peñas y Videgarayes, y en la llegada de la generación a la que pertenece para repartirse desde senadurías hasta comisarías ejidales por muchos años.

Que no había candidatura ni PRI para el Supremo lo advertí desde mayo, y también advertí que quería irse para presenciar el derrumbe tricolor y su reestructuración. No hubo sorpresas ahí ni tampoco en el destape de Meade, más que obvio cuando este gobierno ha sido todo de su amigo Videgaray.

Lo interesante es cómo responderán los liberales y heroicos ante la revelación de la verdadera estatura política de Alito y de sus mentiras; si después de tantas maquetas, sueños grifos, lactancias monumentales, seguirán tolerándolo. El sentido común indica que no pero este es Campeche, señores.

Besitos.

Tantán.

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