Adiós, Claudio

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Advertencia: este artículo contiene información potencialmente dañina para quienes padecen enfermedades cardiacas. Léalo bajo su propio riesgo.

¡Estalló la bomba! Hoy por la mañana Claudio Cetina, jefe de la Oficina del Gobernador, renunció a su cargo. Nadie lo esperaba, neta. La noticia cayó como un balde de agua hirviente en este Campeche gélido e incluso Alito, incapaz de esconder su sorpresa y desagrado, consiguió fruncir las cejas aunque el atrevimiento le produjo estrías en la nuca y buena parte de la espalda.

De hecho, fuentes tipo Bellagio del Palacio revelaron que el gobernador todavía estaba endiablado cuando Claudio se reunió con él para agradecerle la magnífica oportunidad de protagonizar varios videos ensayando la nueva gama de maquillaje de Comex, todo con cargo al erario, y que Alito tuvo la intención de castigarlo con una maniobra diplomática de altísimo nivel, es decir, tomándose una foto con él para luego borrarlo (la estrategia paraguaya le llama Henry Kissinger), pero al final lo pensó mejor y prevaleció la amistad.

Nadie sabe qué será ahora de Claudio Cetina. Siendo un exitosísimo empresario lo lógico sería que regresara a la iniciativa privada para consolidar su patrimonio, pero la vocación de servicio y las ansias de sacrificar por la entidad cada segundo de su vida son difíciles de resistir.

Además, se filtró a los medios que todos los priistas, que en realidad son dos y se llaman Alejandro Moreno y Rafael Cárdenas, lo tienen contemplado para una candidatura. Así es. La caída estrepitosa del tricolor en las preferencias electorales les ha enseñado que no hay espacio para experimentos, que no son tiempos de dejar a un lado a personajes con la trayectoria partidista, la simpatía, el arraigo y el arrastre popular de Cetina.

Lo que sí podemos afirmar desde este instante es que, de aceptar Claudio una candidatura, lo hará como siempre, con la idea fija en la cabeza de arriba de innovar y sacudir conciencias, y que muy probablemente el mensaje de campaña versará sobre la necesidad de dejar atrás las fijaciones retrógradas que caracterizan a los campechanos, como el burocratismo, para asumir un nuevo paradigma: el de la voluntad de emprender y modernizarse. Algo así como un cambio de chip.

Hasta aquí mi reporte.

Besitos.

Tantán.

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