Crónicas Carcelarias. Alito Triunfa.

 

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Día 34. Sigo encarcelado por orden del gobernador campechano Alejandro Moreno Cárdenas.

Como ustedes saben, Campeche tiene pocos síntomas vitales. El último se registró en el pasado carnaval cuando un contingente con boleto en mano se enardeció porque no lo dejaron ingresar al show de Maluma y se enfrentó a los policías y al comité organizador con inusitada ferocidad. Pero por lo general el campechano pasta mansamente en su zona de confort y si a caso, de vez en vez, rumia algo bajito, para no molestar a nadie.

Esa docilidad ha permitido a nuestros gobernantes robar y destruir a su antojo y el resultado es que hoy día somos el koolo del cosmos: la peor economía del país, la sede vitalicia del desempleo, otro foco rojo en cuanto a ejecuciones del crimen organizado, el peor lugar para los jóvenes profesionistas y un largo y tortuoso etcétera.

Pero por suerte llegó a nos un joven gobernador, que a dos años de tomar el poder ha pasado tantas veces por el taller del cirujano plástico que ya parece sucursal de la Tigresa del Oriente, pero cuya voluntad de poner su inteligencia al servicio de su pueblo sigue intacta y, en días recientes, dio sus primeros frutos.

Según INEGI, Campeche alcanzó uno de los primeros ocho lugares, repito, uno de los primeros ocho lugares en…Corrupción. Voy a poner un punto y aparte aquí para dar oportunidad al festejo.

Regreso. Según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, entre 2015 y 2017, años en que ha gobernado Alejandro Moreno, la Tasa de Prevalencia de Corrupción creció en un 30%. Antes, 9,791; ahora, 12,708 víctimas de corrupción por cada 100,000 habitantes. Y la Tasa de Incidencia de Corrupción se incrementó un 58.6% y llegó a 27,700 casos por cada 100,000 liberales y heroicos burócratas.

No es un logro menos el reconocimiento del INEGI. La corrupción en México tiene exponentes de primerísimo nivel, cuya calidad excepcional está a la altura de cualquier potencia del ramo, y nuestro amurallado terruño ha ingresado por la puerta de honor a la élite nacional de la transa, el chanchullo y otras artes derivadas de la divina impunidad. El triunfo, por supuesto, es todo de Alito Moreno, que tomó una entidad quebrada económica y anímicamente y la transformó: ahora somos pobres y desempleados, pero frondosamente corruptos.

Para decirlo de otra forma, cuando mas cerrada era la noche campechana, la tenacidad y la sabiduría de nuestro gobernador produjo un apagón de clase mundial.

Besitos con marcha triunfal de Aída.

Tantán.

#BestiometroNoSeCalla

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