Mi informe

Campeche-Hoy-Mandatario.jpg

La semana pasada Martha Albores, la líder charra del Sindicato de Trabajadores de Salud, informó a doctores, enfermeras y promotores asignados a zonas de difícil acceso que ya no habrían pagos en ninguna de sus modalidades, arraigo y de camino. Viáticos, pues. En realidad no les pagan desde noviembre del año pasado.

Estas personas son las que dan seguimiento a embarazos, organizan campañas de control natal, atienden a enfermos de tuberculosis o Sida, a afectados por plagas de garrapatas o colmoyotes; en fin, asisten en todo asunto médico en esas comunidades remotas y lo hacen, en muchas ocasiones, jugándose la vida en territorios sin ley.

Hoy también vimos otra queja en redes sociales sobre el hospital de especialidades donde no hay doctores ni medicinas y tampoco funciona el aire acondicionado del área de Terapia Intensiva, una pesadilla que parece más propia de Níger o Etiopía que de una entidad en vías de transformación, según la propaganda oficial.

En Seguridad Pública se invirtieron 500 millones de pesos para cuidarnos de la malandrada, exactamente la misma cantidad que Alito se entregó a sí mismo durante el 2017 para pagar Suburbans, guaruras, Harleys para los amigos, mejoras a su casita de Lomas del Castillo y la campaña del chip que tantas simpatías le acarreó a Claudio Cetina.

También hoy nos enteramos que esa dependencia absolutamente inútil, el Sistema de Televisión y Radio de Campeche, pagada con dinero de nuestros impuestos para elogiar hasta la vileza al gobernador, estrenó oficinas. A eso sumémosle los mil 500 millones de pesos derrochados en medios de comunicación desde que tomó el poder el Supremo Idiota, un millón y medio de pesos diarios.

Me llegan quejas, muchas, de los habitantes de fraccionamientos vecinos al desmadre que Alito organizó en la Av. Costera. Me dicen que los registros son pequeños y serán insuficientes, que los materiales usados son de muy mala calidad, que van tan a prisa con tal de terminar antes del tercer informe que lo que iba mal empeoró; que en caso de una lluvia fuerte, ya no digamos un huracán, van a perderlo todo, pero al mismo tiempo me piden que sus denuncias permanezcan anónimas. Creen que todavía van a perderlo todo cuando ya perdieron hasta el nombre.

En los párrafos anteriores está resumido el primer trienio del crecimiento en grande. Mientras en PRImeras planas el Supremo luzca chulo y las maquetas deslumbrantes usted, enfermo impertinente; usted, víctima de la delincuencia; usted, sufriente rehén de la ineptitud gubernamental, puede irse al carajo. PRIoridades son PRIoridades.

Campeche es un desastre y la agonía está lejos de terminar. Al Supremo Maleante le quedan, todavía, tres años para llevarnos del desastre a la tragedia y parece que por estos lares la quincena es más importante que el instinto de supervivencia.

Besitos.

Tantán.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s