Relatos de aniversario: Bestiómetro no encuentra abogado

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En la entrega anterior, Bestiómetro y su ampolla reventada ingresaron al Cereso de Kobén en la madrugada del viernes 9 de marzo de 2018, y ahí mismo, en su inauguración como reo, confirmó gracias a los guardias que su destino estaba prefijado con anterioridad. 15 horas antes de que la juez ejecutara las riesgosas piruetas verbales, grabadas en audio y video, para dictaminar la prisión preventiva, los guardias ya sabían que el periodista llegaría para quedarse.

Durante las siguientes 144 horas, Bestiómetro habitará un cuarto rectangular pintado de verde con 10 literas de cemento, sin ventanas ni agua corriente, iluminado por una pálida luz amarilla e impregnado de un hiriente olor a mierda. Ahí se acordó muchas veces de los jueces. ¿Qué satisfacción puede haber en estudiar la licenciatura en Derecho, los postgrados y las especialidades, para terminar sirviendo como sicariato con toga de un imbécil que no concluyó el bachillerato y cuyo título profesional es un fraude? ¿Qué favor recibieron de Moreno Cárdenas, qué ascenso, cuánto dinero, qué promesa de Aysa los sedujo al punto de faltar a su ética profesional, a su honor y humanidad, condenando a prisión a un hombre inocente y dejando a un niño sin su padre?

Por las noches Bestiómetro era trasladado a uno de los pasillos para ser vigilado por los policías y por una legión de cucarachas, iba armado con su colchoneta y un envase de plástico como mingitorio portátil. Era difícil descansar ahí por el ruido de los radios con el que los guardias se reportaban cada quince minutos, por la música que ponían para sobrellevar el turno y por el pensamiento recurrente en su hijo y la dolorosa certeza de que lo habían usado para perpetrar la infamia del encarcelamiento.

Bestiómetro dejó de ver a su hijo seis meses atrás, el sábado 21 de octubre de 2017, cuando su madre se lo llevó con la indicación de regresarlo al día siguiente, de acuerdo a lo ordenado por la juez familiar Beatriz Baqueiro, y ya no volvió. En aquel entonces Miguelito y su papá habían alcanzado el mejor promedio escolar de su vida: 9.6, y pertenecía a un equipo de beisbol que lo tenía soñando con pegar jonrones.

¿Cuáles serán sus calificaciones ahora, qué deporte practicará?

En aquel pasillo, víctima de una venganza del goberladrón Alejandro Moreno Cárdenas y del buitre decrépito Carlos Miguel Aysa, el escribidor supo que pasaría mucho más tiempo sin tener cerca al fruto de su vientre y así ha sido. Hoy suma año y medio sin verlo y en buena medida estas líneas son para él, porque el Supremo Idiota y el buitre hijo de puta se irán pronto, pero él y yo seguiremos siendo padre e hijo y algún día leerá esto.

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Mientras tanto mi esposa sufría afuera. Abogados amigos le pedían que tuviera cuidado porque en aquellas primeras audiencias mis asesores no me habían defendido con eficacia, habían recursos jurídicos que extrañamente no invocaron. Algo olía a podrido en Dinamarca. Era necesario deshacerse de esa representación legal y Mily lo hizo.

Pero entonces tuvo otro problema. Nadie quería defenderme porque eso representaba no volver a ganar un pleito legal en este sexenio. Mira lo que le pasó a la juez Baqueiro, le explicaban: por darle la guardia y custodia a tu marido primero la humillaron obligándola a refutarse y después la jubilaron; meterse en esto es suicidio profesional. En suma Bestiómetro, supuestamente un simple padre irresponsable, no encontraba abogado porque todos sabían que en realidad era un preso político.

Por fin alguien mencionó al Lic. Edwin Trejo. Hubo consenso en que era la mejor opción y la decisión final se tomó cuando Ronny y Rosa reconocieron su desempeño en la defensa de Pedro Celestino May, el ejidatario lermeño, y del alcalde paliceño Pedro Cámara, el mismo que derrotó a Aysa en las elecciones de 2015 y pagó con la cárcel el triunfo.

El domingo 11 de marzo de 2018, a las cuatro de la tarde, fueron por mí a la celda de detenidos. Me llevaron a locutorios donde me esperaba Edwin. Me preguntó qué quería hacer, si irme por el amparo contra todo el proceso o sólo contra la prisión preventiva. El primero significaba quedarme mucho tiempo adentro hasta que se desahogaran todas las instancias, el segundo era más rápido en virtud de la aberrante medida cautelar para un caso que ni siquiera ameritaba un expediente judicial. Elegí lo segundo. Le pregunté sobre las audiencias del martes siguiente y si era viable que la juez cambiara de parecer, y su respuesta fue tajante: No, ni Dios padre te salva de pasarte unos meses en el tanque, es consigna. Pedro Cámara estaba detrás de mi, Edwin lo señaló y me comentó: Son hermanitos del mismo dolor.

Así fue. Permanecí dos meses en la cárcel y me sucedieron muchas cosas que iré relatando, incluso me amenazaron de muerte. Con el tiempo me olvidé de los jueces. En lo que no dejé de pensar nunca fue en mi hijo, en la vileza de que lo hayan usado por el poder, con la complicidad de la madre, para privarme de mi libertad, y en lo fuerte que le pegaba a la pelota en las tardes de beisbol. Era el cuarto en el orden al bat de los Medias Rojas de Champotón. Tengo algunos videos.

Besitos.

Tantán.

En la próxima entrega: las otras audiencias.

Relatos de aniversario: Bestiómetro es capturado

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Viernes 8 de marzo: hoy se cumple un año de mi captura. Todo inició a las 3:15 de la tarde en el estacionamiento del súper Chedraui cuando una piara ministerial, que viajaba en varios vehículos, me apresó violentamente sin dar razones ni mostrar papeles. Fue un operativo tipo Navy Seal organizado por la oligofrenia judicial. En la pelotera vi que mi mujer intentaba acercarse, que gritaba de desesperación y cómo un agente de un jalón le rompió la manga de la blusa; yo perdí mi chancleta y el roce con el cemento caliente me rebanó buena parte de la planta del pie derecho, pero de eso me di cuenta después. Me encaramaron a una camioneta y a velocidad Match 3 viajamos a la ciudad de Campeche, a los separos de la Fiscalía, para iniciar la ridícula faramalla que acabaría en mi encarcelamiento.

En Fiscalía, el protocolo de las huellas, fotos, médico, firmas; ahí fue donde me ubicaron mis familiares después de muchos minutos de incertidumbre en los que incluso pensaron en un secuestro, hasta que alguien tuvo un pálpito de lucidez y dijo: fue Alito. Todo quedó claro. Llegaron a la Fiscalía y no se movieron a pesar de que no querían atenderlos, que nadie respondía a sus preguntas.

A las siete de la noche fui trasladado a Casa de Justicia para mi primera audiencia. La acusación era por no cumplir con la manutención de mi hijo durante el periodo en que Miguelito estuvo conmigo, en escuela privada y clases de beisbol y natación, de acuerdo a la petición que su propia madre me había hecho.

Harta deliberación. Los representantes del Ministerio Público presentaron las acusaciones ante el juez y de vez en cuando volteaban a verme con una ferocidad brutal, como si en verdad yo hubiera cometido un delito. Mi abogado argumentó lo suyo. Yo no sabía si reír ante la farsa o gritar porque la herida del pie era dolorosa como un partido de los Pumas. Que en 144 horas me presentara de nuevo ante el mismo juez para saber si me vinculaban a proceso, se determinó.

Salí de la sala y me dijeron que los ministeriales esperaban para detenerme again. Que estaban trepados hasta en el techo por si intentaba escaparme. Hágame el favor. Afuera aguardaba la prensa y esta vez los policías con mucho comedimiento me mostraron un papel, me indicaron de qué se trataba y me pidieron muy atentamente que subiera a la camioneta. Los pelafustanes que poco antes me habían sometido con técnicas de peleadores callejeros se habían convertido en agentes de Scotland Yard. Rumbo a la Fiscalía uno de ellos me dijo: No la agarre con nosotros, sólo obedecemos órdenes, es el patrón el que está emperrado con usted.

Regresé a la sala de juicios una hora después más o menos. Ahora el cargo era por sustracción de menores, lo que se me hizo raro porque en ese momento yo tenía la guardia y custodia de Miguel (en papel, porque tenía tres meses sin verlo, su mamá se lo llevó y hasta la fecha). Pero en Campeche la Justicia es flexible como gimnasta rumana y cualquier aberración es posible si hay interés político, económico o sólo ganas de fregar.

Otra vez abundantes deliberaciones, código aquí y ahí, artículos e incisos que brotaban como maquetas, y una ampolla enorme que me latía horriblemente y supuraba un líquido pegajoso que humedecía mi chancleta. Sí, la chancleta pródiga volvió a casa, apareció en la camioneta de la Fiscalía. 144 horas para presentarme de nuevo ante la juez y saber si me vinculaban a proceso, mientras tanto tenga su prisión preventiva.

En la madrugada del nueve de marzo del año pasado llegué a Kobén. Bajé del vehículo, pasé a la revisión de rigor y cosa curiosa, el médico que me atendió es hermano del abogado de mi exesposa y demandante. En momentos como ese uno recurre a lugares comunes como “el mundo es un pañuelo”, pero dado mi estado de ánimo lo que pensé fue: “el mundo es una hoja de papel sanitario”. Imaginé el fondo de un bote de basura en los baños de una terminal de segunda. Una punzada de dolor en el pie y retorné al consultorio.

Cuando regresábamos a la zona de detenidos, al pasillo donde dormí los primeros días de mi encierro, uno de los guardias penitenciarios comentó: Desde ayer muy temprano nos ordenaron que nos preparáramos porque lo iban a traer al mediodía. ¡Ah, caraxo!, exclamé para mis adentros y mis adentros se carcajearon. ¿Cómo es que aquí sabían desde ayer a primera hora el veredicto que la juez pronunció hace apenas unos minutos? ¿Quién pudo anticiparse a la resolución del caso si, de acuerdo a la alucinante esgrima jurídica que presencié, el desenlace siempre fue incierto? Todo era tan misterioso.

Nos vemos mañana con la siguiente fase del aniversario: Bestiómetro no encuentra abogado.

Besitos.

Tantán.

Post scriptum 1: En la imagen, la reunión de celebración del primer aniversario en Frappísimo Malecón. Rosa Santana, Raúl Sales, un sujeto no identificado y Mily.

Post scriptum 2: Por si dudan de la veracidad de este relato, del trepidante duelo jurídico y de las deslumbrantes conclusiones de los jueces, les informo que las audiencias están grabadas en audio y video. Cuestión de solicitarlos y subirlos a la red.

Los abucheos sospechosos

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Desde mucho antes de la última visita de AMLO a Campeche la gente ya estaba alebrestada. Inspirada por los abucheos que otras muchedumbres le habían recetado a otros gobernadores, querían que Alejandro Moreno Cárdenas sufriera en carne propia la misma humillación y lo cumplieron: llegado el momento gritaron, chiflaron hasta el ahogo, mentaron madres con inusitado frenesí, pero todo quedó en una anécdota más del mexicano desmadre que tanto nos gusta y tan poco trascendente resulta, porque tres semanas después Alito sigue ahí, el daño que le ha causado a la entidad también y además está usando nuestro dinero para pagarse su campaña por la dirigencia del PRI nacional.

Si hacemos el balance, seguimos perdiendo.

Para impedir que personajes como nuestro goberladrón hagan daño hace falta más que una silbatina, hace falta responsabilidad civil, la condena social en el momento debido, y en el caso de Alito esos momentos fueron el ataque a la rectoría de la universidad o la tiradera de huevos contra diputados de oposición, las dos primeras infamias de su biografía política. Pero no hubo valientes.

Lo que vino después fue la metástasis y ahora los destrozos son incalculables, van de los muertos que ha causado el saqueo de los hospitales a la ruina de los comerciantes cercanos a alguna megaobra inútil, de una deuda irresponsable que pagaremos durante 30 años a las obras inconclusas y un puente al borde de la tragedia, barbaridades que, siento decepcionarlos, no se subsanan con dos, tres o mil abucheos.

Y para colmo, ya ni siquiera el alarido y la pelotera funcionarán como desahogo popular, porque los priistas, expertos en barnizar el fracaso y vacunarse contra el descrédito, descubrieron el antídoto.

Sucedió en Sonora, donde gobierna una tal Pavlovich, discípula del gánster turboalimentado del tricolor Manlio Fabio Beltrones, y fue el recurso más simple en este mundo de fake news, troles y bots: se trató de la divulgación a mansalva de una circular, supuestamente un documento de consumo interno de Morena, que contiene instrucciones para que la borregada crucifique a gritos a los mandatarios estatales y llegue al orgasmo con la voluntad pacificadora de López Obrador.

La autenticidad del papel es por demás dudosa, pero fue una jugada magistral porque el país está dividido y una mitad sostendrá que ese manual del complot es real, que es un testimonio de la infinita mala leche de los fanáticos del Peje, además de que la prensa adicta al priismo, sobre todo en los estados, le impondrá categoría de Sagrada Escritura. Con eso basta. Todo gobernador víctima del alboroto usará esa ruta de escape eludir el bochorno.

De hecho Alito Moreno, colgado de la teoría del complot, lanzó una advertencia: los gobernadores del tricolor tomarán medidas para no ser víctimas de la burla programada. Aquí la farsa roza lo sublime porque si la circular es un montaje ridículo, lo es más que el goberladrón acuse a líderes locales de Morena de organizar los abucheos que recibió en Escárcega y Candelaria, cuando el único dueño de esos líderes es él. Morena en Campeche es un apéndice del gobierno del estado.

En suma, los gobernadores de México, a pesar de ser todos ellos magistrales exponentes de la ineptitud y el latrocinio, sólo necesitaron de un documento cuestionable para desarticular la única forma de protesta social que conoce el pueblo bueno y sabio, esa que se agota en la gritería, las mentadas  de madre y los abucheos, sonido y furia que nunca significaron gran cosa y que ahora están bajo sospecha.

Besitos.

Tantán.

El cartón es de PALOSA (Alvaro Palomino Sandoval).

Medalla anti abucheo (Aysa persigue)

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Tuvo repercusiones inmediatas el abucheo total del sábado pasado, durante la visita de AMLO, contra el Supremo Idiota Alejandro Moreno Cárdenas.

Por lo pronto el buitre decrépito, Carlos Miguel Aysa, confiando en su formidable intuición y dotes de policía, está ya en la persecución del organizador de la rechifla. Él sabe que en el mundo de la política nada es casualidad, ni la fractura de otro trabe en el Puente de la Unidad ni las protestas de la muchedumbre a menos, claro, que haya frutsi, torta y mandil de por medio. Alguien tuvo que haber patrocinado el descrédito de Moreno Cárdenas frente al Presidente. Aysa olfatea el aire.

Aysa ya tiene una pista. Alguien le filtró que el perpetrador de la infamia fue un tal Fuenteovejuna. Sólo eso: Fuenteovejuna. Dato escueto si ustedes quieren pero que es como el manual de una bisagra para un detective experimentado. Aysa todavía no encuentra rastros de ese fulano, por lo menos en el Repuve no hay nadie con ese nombre, pero de que lo encuentra no lo duden. Cuando se lo propone el buitre decrépito puede convertirse en un perro de casa (habitación).

Mientras tanto, Alito actuó en otro frente y de inmediato para contener los daños a su prestigio y, aprovechando la asamblea del PRI de ayer, creó una presea con su nombre completo, tal y como aparece en una de las dos actas de nacimiento que posee, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas.

La medalla será entregada a los militantes priistas anualmente y a partir de 2021 podrá concederse vía Ouija. Según los estatutos, los puntos a considerar para determinar al ganador son: cantidad de botox por centímetro cuadrado de jeta, tiempo de observación del Angel Maya sin ceder a las ganas de vomitar y metros de alcoba recorridos empujando a Manuel Velasco. Por supuesto, el comité organizador puede modificar los requisitos y solicitar deuda pagadera a 20 años sin previo aviso, así lo aprobó el CDE del PRI y los diputados morenos que regentea Aníbal Ostoa.

Con la creación de esta presea, Alejandro Moreno Cárdenas silenció los abucheos del sábado, abucheos patrocinados por un tal Fuenteovejuna, según dice Aysa que de eso sabe mucho. Pronto ese enemigo de Campeche será capturado y procesado. Alito apresura el diseño de la maqueta de la nueva y monumental prisión con distribuidor vial y teleférico. Eliseo prepara la clausura de la obra.

Besitos.

Tantán.

Morena Campeche: oposición colapsada

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Si Morena fuera oposición, los diputados locales, buena parte de ellos de origen carmelita, y los legisladores federales estarí­an ahí­, al pie del trabe fracturado del Puente de la Unidad, cumpliendo con el deber de la memoria y de la denuncia contra los responsables de esta desgracia en ciernes: Calderón y Tradeco en primer término, que iniciaron la construcción del nuevo puente hace 10 años y desaparecieron 800 millones de pesos, y que contaron para sus pases mágicos con la entusiasta colaboración del  entonces gobernador Purux Ortega Bernés.

Continuarían con Peña Nieto que prometió terminar el puente, engaño que ejecutó en perfecta sintonía con el goberladrón Alejandro Moreno Cárdenas, y a este último le pedirían cuentas por el préstamo de mil 200 millones de pesos que solicitó para concretar la obra, préstamo que pagaremos en 20 años y obra que debió quedar hace varios meses pero, por los extraños manejos de los recursos en este sexenio de rapiña desbocada, todavía está en veremos.

Si los morenos legisladores fueran opositores de verdad, estarían ahora en la caseta, impidiendo que los viajeros paguen por arriesgar la vida en un puente que ronda la tragedia desde hace mucho pero que sigue funcionando por la negligencia, la corrupción, la irresponsabilidad criminal de los gobiernos del PRI y del PAN.

Pero los legisladores morenos pertenecen al burdel de Alejandro Moreno Cárdenas, como antes, bajo las siglas de Convergencia, fichaban en el de Ortega Bernés, y en ese papel de oposición prostituida fueron y son parte de la irresponsabilidad criminal que ha llevado a la entidad al fracaso y que tiene al viejo puente colgado de avemarías y padresnuestros. En este tema, como en el otro que tanto nos duele, el de los hospitales, los morenos voltearán a otro lado. Eso sí, tal vez Aní­bal le saque provecho, el silencio cómplice es favorable para la jubilación que se acerca y requiere tranquilidad, sobre todo económica.

El sábado anduvo por aquí­ el adalid de la Cuarta Transformación. Vino a derramar bendiciones, a purificar pecadores y a contener rechiflas, luego se fue a caminar sobre otras aguas. Con el Mesías aquí o allá el caso es el mismo porque la tercera putrefacción permanece inmutable y, sin importar si son fifís, entenados del rabí de Macuspana, ganso, comején o huachicol, la aspiración de sus integrantes es la misma: seguir prendados de la generosa ubre campechana.

Besitos.

Tantán.

Diputados de AMLO, empleados de Alito

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Qué AMLO está en Campeche. Me cuadra. Acabo de ver un video donde el cabecita de algodón, escoltado por Alejandro Moreno Cárdenas, camina entre la gente, que le entrega sobres y hojas, lo toca, lo bendice y uno hasta le solicita a gritos que eduque a Alito, pero AMLO hizo como que le hablaba la eliminación del IEPS y el goberladrón quiso fruncir el ceño pero no pudo porque el botox le deja la piel como tablaroca.

Ya que AMLO anda por aquí, aprovecho para contarle las trapacerías de sus diputados locales, que mi pecho no es bodega. Casi todos ellos eran perfectos desconocidos antes del primero de julio y si ganaron fue gracias al voto en cascada que él pidió. Oh, ingratitud, hoy esos diputados, gracias a Aníbal Ostoa, están a disposición del goberladrón campechano.

Para ejemplificar lo anterior no voy a reincidir aquí en la elección de la Mesa Directiva del congreso o en la conformación de las Comisiones, porque de eso puede darle detalles más certeros Katia Meave, que en aquel entonces habló con los diputados para convencerlos de comportarse como oposición responsable pero fue desautorizada por Aníbal, el tipo acostumbrado a prostituirlo todo. Voy a referirme sólo a la triste situación del sector Salud.

En noviembre pasado, cuando las quejas por el naufragio total del sistema de Salud estatal eran avasalladoras, los morenos pudieron unirse a los diputados del PAN para requerir la comparecencia del secretario de Salud estatal y exigir cuentas por el desabasto de medicinas, la falta de personal, la ruina de ese sector tras el saqueo sistemático de Moreno Cárdenas, el desvío de dinero federal comprobado por la ASF y otras tragedias. Pero argumentando cuestiones ideológicas y el tránsito de Acuario por la casa de Capricornio, se negaron a respaldar el clamor popular y en cambio se acomodaron a una supervisión a modo del hospital María del Socorro Quiroga de Ciudad del Carmen, un engaño anunciado.

Para aquella supervisión hicieron lo mismo que en la película Calzonzin, lo mismo que en la visita de AMLO al Estado de México, es decir, el gobierno local montó una escenografía ridícula de tan obvia: pintaron de prisa las paredes y los techos sin poder ocultar las manchas de humedad de las incontables goteras que hay, incluso, en la unidad de terapia intensiva; alquilaron equipos de rayos x y de ultrasonido, cambiaron las sábanas, los pasillos por primera vez estuvieron libres de los trapeadores y cubetas habituales, las herramientas para secar los charcos que provocan las lluvias o el clima cuando lo encienden, etcétera.

Por supuesto, de pronto aparecieron las medicinas, hubo análisis clínicos y el personal cobró una de tantas quincenas atrasadas.

Ah, pero apenas se fueron los diputados la escenografía fue destruida. Se llevaron el aparato de rayos x, después el de ultrasonido, ya no hay tomografías ni siquiera subrogadas, no funciona el laboratorio y tampoco el banco de sangre por falta de reactivos, no hay normogoteros ni guantes ni tapabocas.

El sistema de Salud estatal representa el sufrimiento y la muerte de muchos para el beneficio de unos cuántos, y los diputados de Morena eligieron seguir infringiendo dolor y llanto al pueblo bueno para favorecer a las cuentas bancarias de los fifís encabezados por el mandatario de las Suburbans blindadas, la maquetas y los delirios inducidos por el bicarbonato colombiano.

Y además de los problemas institucionales en Salud, los diputados también aprobaron el presupuesto disparatado que envió el gobierno del Estado al legislativo y que, otra vez, reduce el gasto en áreas prioritarias, como Educación y Salud, y lo incrementa en Comunicación Social y en la Oficina del Gobernador.

Ayer apareció Alejandro Moreno Cárdenas en el programa de Beteta, parte del paseo mediático en su campaña por la dirigencia nacional del PRI; esa entrevista debe habernos costado varios millones de pesos y se pagó con el dinero destinado a publicidad oficial en el presupuesto avalado por la bancada Morena, la de la austeridad republicana, el gasto responsable y el “primero los pobres” (pobres que están muriendo en las cínicas locales). Parece que la 4T no tiene ninguna importancia aquí, donde sus congresistas viven felices en la tercera putrefacción que creímos dejar atrás el primero de julio votando por López Obrador y por ellos.

Si alguien en Candelaria o Escárcega habla con el presidente, díganle que visite un hospital, cualquiera, de Campeche, para que aprenda qué se siente amar a Dios y a la Regeneración Nacional en la tierra de Moreno Cárdenas, Aníbal y la bancada legislativa del cambio verdadero. Todo esto dicho aunque no le cuadre, presidente.

Besitos.

Tantán.

La marcha

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El viernes pasado se armó marcha contra la delincuencia y la inoperancia de las autoridades en Champotón. Fue convocada dos días antes por Laura Delgado, una vecina de San Patricio harta de los asaltos impunes en su barrio, y la propuesta tuvo buena aceptación, se difundió a través de redes sociales por conocidos troles y agarró peso. Me apunté.

El viernes pasado, desde temprano, hubo movimiento en el ayuntamiento de Daniel León. Querían detener la movilización y se concentraron para encontrar cómo. Vino la lluvia de ideas del staff y pronto brotaron las soluciones: poner un tope, poner dos, de bolitas o de vil pavimento, etcétera; por fin el staff se decidió por tácticas jamás exploradas, a fe de Bestiómetro, como ofrecerle dinero a uno de los difusores de la marcha para que la reventara o ir a casa de Laura a cambiar las luminarias de la calle que tenían cuatro años fundidas, a chapear terrenos baldíos, poner un tope y prometer que ahora sí el ayuntamiento garantizará la seguridad de todos, la paz mundial y la renuncia de Maduro a cambio de la cancelación definitiva del evento; ni las llamadas ni la súbita eficiencia de los danielitos se impusieron a los deseos de manifestarse.

A eso de la doce del día, mientras un ladrón se metía a la iglesia de las Mercedes a robar, los achichincles de Daniel León perpetraron una nueva ofensiva: corrieron el rumor de que la marcha se había frustrado porque los líderes huyeron con un dineral en las bolsas. El ladrón fue capturado por el sacerdote y los vecinos y amarrado a un poste por si pasaba por ahí la policía, y la táctica del municipio cortada de tajo por la propia Laura quien confirmó en redes sociales la cita de las cinco de la tarde.

A la hora fijada me dirigí junto con Mily al parque. Para ese entonces los rumores sobre la manifestación eran delirantes. Algunos indicaban que el organizador encubierto era Jonny Heredia, porque debió ser él y no León el candidato del PRI y ahora alcalde; y otras versiones señalaban como la mano invisible al gordo Uribe, o más bien dicho a su hija, que pretende gobernar el pueblo a partir de 2021 y no hay bautizo, boda o funeral en el que no se presente a hacer proselitismo.

Al arribar a San Patricio vimos dos patrullas, ocho policías y una camioneta de Protección Civil frente al quiosco. Si en mi pueblo hay 15 policías por turno aquí está más de la mitad de la fuerza de Seguridad de mi ciudad, pensé, y lamenté el riesgo que corrieron el sacerdote y los vecinos de la iglesia de las Mercedes en la persecución y captura del ladrón, cuando bastaba que lo acusaran de manifestante contra la inseguridad para que le cayera encima la maquinaria policiaca.

Una vez integrado con los inconformes me di cuenta que, independientemente de cualquier intención oculta de Jonny o Uribe, el enojo de la muchedumbre era genuino: ahí estaba la mujer asaltada tres veces en su propia casa, la última ocasión con el agravante de haber visto cómo se llevaban sus cosas mientras a ella la mantenían inmóvil con un cuchillo en la garganta; estaba doña Lolis, que me contó cómo una madrugada saquearon la residencia de su hija mientras ella permanecía encerrada en una recámara, muerta de miedo, abrazando a sus hijos; y otro caso, el del tipo que se enteró de la captura de los ladrones que días antes lo habían visitado y acudió, facturas en mano, a reclamar sus bienes, pero estos habían desaparecido y nadie sabía cómo, porque los delincuentes afirmaban que no habían alcanzado a venderlos y los ministeriales juraban que no hallaron nada en la guarida de los malandros.

La ruta de la marcha se organizó rápidamente, llegaría hasta el Parque Principal pasando por el Parque de la Bandera y la calle 28, pero el inicio se retrasó porque unos funcionarios de León quisieron dialogar con la turba quién sabe para qué, porque cambiar la legislación para castigar con más severidad a los ladrones es cosa de los diputados y aumentar el número de elementos de seguridad y de patrullas corresponde al goberladrón Alejandro Moreno Cárdenas, por el famoso Mando Único. Todo eso está fuera del alcance del ayuntamiento. Tal vez sus intenciones sólo eran sacarse fotos para darse baños de likes en redes sociales, porque un policía tomó varias mientras los burócratas hacían su lucha, pero la gente los cortó gritando “¡vámonos, vámonos!” y, pum, nos fuimos.

Caminamos por la ruta pactada, llevamos pancartas y cartulinas con leyendas sobre la inseguridad, gritamos lo que nos enseñaba Loló Argáez, que en la ciencia de inventar porras y consignas tiene doctorado, me dijo Freddy Baeza. Por el camino se sumaron simpatizantes, algunos en coche o en moto, y llegamos a destino alrededor de 300 personas. No estuvo mal para un pueblo que en tiempos recientes ha sufrido desde la más absoluta indiferencia los ultrajes del poder. Una vez en el Parque Principal ocupamos la zona de la fuente y respondimos a las preguntas de la poca prensa que asistió.

Dicen que la marcha tuvo cierta trascendencia porque la autoridad aprobó una patrulla y diez elementos más para reforzar la seguridad. Es decir, ahora serán 25 los uniformados que cuidarán a 40 mil champotoneros. Además, en el transcurso de la semana capturaron al “Chiapaneco”, un bandido que tenía aterrorizadas varias colonias; la policía lo rescató cuando los vecinos afilaban machetes para desollarlo. Ayer cayó un narcomenudista y, por si fuera poco, el ayuntamiento colocó cuatro mil topes porque como todo mundo sabe Los Amortiguadores son una peligrosa banda que opera por estos lares. Hurra.

No soy tan optimista. El auge delincuencial tiene múltiples razones y algunas de ellas son producto de la inmensa putrefacción de las instituciones policiacas. Cuando se trata de una epidemia de robos como la que nos asuela, por lo general existe un romance entre ministerio público y criminales, un pacto de ayuda mutua, y eso define la libertad con la que opera el hampa y la tramitología y el desprecio de los ministeriales contra las víctimas. Muchas horas para abrir un expediente, malos tratos, equipos que no prenden, secretarias que no llegan, todo para disuadirnos de interponer la denuncia. Es la burocracia judicial que obstruye la impartición de justicia. En ciertos casos la perversión es tan grande que se sabe de comandantes que van de un municipio a otro, según les ordene el Fiscal, y viajan acompañados de su legión de ratas. Por tanto, los nuevos agentes y las nuevas patrullas poco podrán hacer contra el retorcimiento del sistema.

En ese sentido, quizá un aporte de la marcha sea que alguien en la Fiscalía dé la orden de que se calmen un poco las cosas en mi pueblo, nomás en lo que Alito pide licencia para huir de su fracaso como gobernador (que no como goberladrón), o para dar tiempo a que los champotoneros se tranquilicen y regresen a las hamacas confiados y convertidos en seybanos. Luego volverá la crisis. Lo anterior confirmaría que el cuchillo en la garganta o el sufrimiento de la mujer y sus hijos encerrados en una recámara se originó en el aparato judicial y su complicidad con los ladrones y que, para trapear la corrupción, harán falta muchas marchas y otras medidas de presión más agresivas hasta que la justicia y la seguridad sean con nosotros. En suma, creo nos falta un largo tramo, hermanitos, pero lo bueno es que desde el viernes pasado estamos marchando.

Besitos.

Tantán.