La bipolaridad policiaca

No dejo de sorprenderme de la inmensa idiotez del gobierno que encabeza Alito.
 En cuestión de minutos, la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Pública determinó que el post sobre las instrucciones del gobernador a taxistas y camioneros para boicotear la marcha de Eliseo era falso, lo que nos lleva a suponer que conoce el origen de la publicación, IP, fotos íntimas, mensajes Whatsapp, audios, selfies con la abuela, etcétera. Fue una demostración magistral de eficacia y me parece perfecto. Ese es su trabajo y lo cumplieron.
 
Ahora bien, hace un año, justo después de otra marcha, la que Alito convocó en repudio al muro de Trump y que en realidad fue una caricia a sus delirios de Amado Líder, marcha que pudo concretar a partir de la intimidación a burócratas y el acarreo de jodidos (no muy diferente a lo visto hoy, sólo que a otra escala), troles relacionados con textoservidores del Supremo Idiota agredieron a los críticos de su patrón, los Enemigos de Campeche, y los amenazaron de muerte; atacaron, incluso, a los hijos de algunos de ellos de la forma más infame que es posible imaginar. Y esas agresiones, a pesar de haber sido denunciadas ante la Fiscalía por los afectados, siguen sin ser resueltas, son misterios sumergidos en la fosa séptica de la burocracia jurídica.
 
Idiotas, repito. ¿Qué les costaba dejar pasar el post sobre el evento de Eliseo, post que además no tenía ninguna importancia porque la manifestación tenía su público asegurado sin necesidad de taxis ni microbuses del Instituto del Transporte de Tongolele, y mantener su fama de inoperantes? Nada. Pero con la alerta que emitieron, y que les costó segundos investigar, dejaron en claro que su efectividad es selectiva y que, por tanto, la impunidad que gozan los delincuentes cibernéticos tiene permiso institucional.
 
Besitos.
 
Tantán.
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Acción de gracias

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Les prometí que lo primero era la acción de gracias y aquí está. Pensé mucho la forma que le daría a este texto porque, por elemental justicia, el agradecimiento debería ser simultáneo pero la escritura me obliga a lo sucesivo. Por fin, de la mano de Mily, decidí que lo mejor era honrarlos por orden de aparición.

En la cárcel me esperaban al mediodía del 8 de marzo. Es decir, los 14 elementos que envió el fiscal Juan Manuel Herrera tenían programado capturarme cuando llevara a mi hijo a la guardería, a eso de las 8 de la mañana. Por alguna razón no cumplieron su propósito sino hasta las 3 de la tarde, cuando se me fueron encima en el estacionamiento de Super Che y sobrevino el drama. Si después de eso Bestiómetro no se calló, ni cayó, fue gracias…

A la gente que presenció la captura, grabó y avisó a mis primos Tavo y Denise, que arribaron de inmediato y desde ese momento se hicieron cargo de Abel y de facilitarle a Mily el trabajo de rescatarme del rapto institucional.
A Sol y El Negro, como siempre, y a Aranza que va por el mismo camino.
A los aliados de Facebook que compartieron el video de una mujer desesperada que no sabía si su esposo había sido secuestrado o, peor, apresado por la justicia de Alito.
A la química Oviedo, que le habló al fiscal y confirmó que la culpa era del brazo justiciero de Calígula Moreno.
A Rosita Santana, Raúl Sales, Ronny Aguilar, Barón González, mi primo Gabriel Arnábar, que fueron hasta la Fiscalía y no se movieron de ahí en tanto me tuvieron encerrado, y que después, cada quien por su lado, siguieron apoyándome a pesar de las amenazas y bajezas que acostumbran los idiotas.
A mi abogada de lo Familiar, que fue nuestro Pepe Grillo en todo el proceso.
A mi abogado y amigo Cruz Alfaro, a sus hijos, a Daniela y al resto del elenco del despacho por la solidaridad y las asesorías.
A Pepe, cuyo sentido de la lealtad es, en verdad, admirable.
A Marcela Turati, que nos abrió las puertas.
A Erick Monterrosas y Sandra Patargos de Artículo 19, primera ONG que emitió alertas sobre mi arresto.
A Gisela Salazar, por la petición de libertad en Chance.org.
A Gaby Gutiérrez, sólida y libre.
A los muy pocos medios de comunicación y colegas que entendieron que la defensa de un compañero es clave para la sobrevivencia colectiva: Página 66, Página Abierta, Pedro Canché Noticias, Por Esto, Proceso, Web Campeche, La Barra y Daniel Sánchez, Manuel Ramos, Vero Lozada, Jorge Cach, Pancho Jaimes, Nestor Marrón, Abraham Goroztieta, Joaquín Vargas. A los demás, su silencio los define.
A Jorge Ruiz y Luis Jaramillo, del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación, que contestaron todas las llamadas de mi esposa.
A Jan Albert Hootsen, del Código de Defensa para Periodistas (CPJ), a Magaly Tercero de PEN México, y a Lucina Kathmann y Robert Broughton de PEN San Miguel de Allende, por el seguimiento puntual y la presión que ejercieron ante el gobernador en favor de mi integridad y derechos.
A Paty Rodríguez, por sus intenciones de llevar mi caso al Congreso Internacional de Tortura.
A la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en especial al licenciado Gerardo Mex y a Selina: se lucieron y lo siguen haciendo.
A la maestra Nicte-Ha Silva y a Pánfilo Estrella del Frente por la Familia.
A Víctor Sánchez, visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que llegó a las siete de la mañana el 5 de abril, un día después de la intromisión en mi celda del guardia penitenciario que me amenazó de muerte y cambió el rumbo de los acontecimientos.
A la familia que se portó como tal: mi primo Carlos Villarino, los Manzano Arnábar, los Murillo Villarino, las tías Layda, Marianela, Elia, Zoila, Judith, Lulú.
A Charly, el gerente de las noches de fiesta, el amigo de las malas tardes en la cárcel; y al Cholo, por sus cuidados.
A Domitila Cosgalla, que estuvo aquí, con mi madre y mi tía Vilma, sufriendo lo que ellas.
A Ángela, que rezó cuanto pudo.
A mi suegra, sus hermanas y vecinos, que cuidaron a Abelito mientras Mily movía cielo, mar y tierra.
A Piedad Arjona y sus hermanas, que despedazaron infames en nombre de Isla… y mío.
A Isla, mi hija, que lloró sólo un día y se fajó todos los demás.
A Ocho Cilantros, que envió de contrabando una cherna en su jugo como dios manda.
A todos los amigos y lectores que estuvieron pendientes, que compartieron publicaciones, que se manifestaron contra el abuso del Supremo Idiota, que contestaron calumnias, que trataron de visitarme pero se estrellaron con el arrecife burocrático del penal, que ofrecieron misas y novenas, que fueron a mi casa y acompañaron a mis mayores, que proporcionaban información, que en tiempo de cobardes demostraron el temple.
A mi otra parte, Sihochac, donde también mentaron madres por mi detención.
A Periodistas Desplazados, Omar Bello Pineda y Gildo Garza, cuya llegada al caso fue determinante.
A los amigos que confirmé o que inauguré en la cárcel, cuyos nombres omito para no afectarlos.
Y en especial a mi abogado Edwin Trejo Gutiérrez, que tomó mi caso cuando nadie más quiso hacerlo porque implicaba enfrentarse al gobernador; que me habló con claridad y honestidad, virtudes en vías de extinción entre las aves carroñeras que abundan en el mundo jurídico campechano, y con el que sigo enfrentando a esos jueces a quienes el sometimiento al poder se les ha hecho costumbre y, teniendo el sagrado deber de impartir justicia, han preferido convertirse en un sicariato con toga.
A quienes haya olvidado involuntariamente en este recuento.
Y por último a Alito Moreno, cuya reacción desproporcionada en mi contra es la medida exacta del ardor que le causo y que, justo cuando estaba a punto de abandonar Bestiómetro decepcionado ante la docilidad campechana, me demostró con su torpeza que tiene importancia lo que hago, que el periodismo no debe ser un pasatiempo sino el oficio que dé sentido a mi vida.

A todos ustedes, todas las gracias.

Besitos.

Tantán.

Crónicas Carcelarias. Carmen: Mando Único, mal de muchos.

 

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Día 55. Sigo encarcelado por orden del goberladrón Alejandro Moreno Cárdenas.

En relación a la delincuencia, Carmen está hermanada con el resto de Campeche: el desastre es total. La diferencia estriba en el trato que la prensa da al fenómeno: magnifica hasta el vómito los casos de la isla mientras que los que afectan otros rumbos nunca llegan a las noticias, se desvanecen entre sembradíos de chayote.

Además, la prensa carmelita manipulada por Alito Moreno, con inusitado desparpajo, culpa a la administración municipal panista de la oleada criminal, cuando en la entidad impera el Mando Único cuyo titular es el gobernador, así lo quiso él que luchó por todos los medios conocidos para obtener el manejo absoluto de los cuerpos de Seguridad Pública.

El concubinato entre Moreno y los medios es muy redituable: en los últimos 3 años el gobierno ha destinado mil 500 millones de pesos a servicios de comunicación, 300 millones más que el coso del Nuevo Puente de la Unidad, y el pago de esos servicios es en efectivo y de inmediato y no, como en el caso del puente, producto de un crédito que pagaremos durante 20 años. PRIoridades.

Pero el saldo de ese concubinato es nefasto porque el dinero que distribuye en el servilismo periodístico es nuestro, porque las calumnias mediáticas nada pueden contra la delincuencia y porque la desesperación, impotencia y sufrimiento de las víctimas, de por si terrible, se intensifican cuando en vez de justicia reciben la burlesca sinfonía de silencios y estridencias que el gobernador impone a sus textoservidores.

Alejandro Moreno conoce y teme el alcance de los delincuentes, por algo vive blindado y juega a la ronda de doña Blanca con sus guaruras, pero es evidente que no sabe, y en el caso de Carmen no quiere, combatir a los malandros.

No sabe qué hacer con la policía a su cargo, que además de ineficaz se ha corrompido vertiginosamente. INEGI reportó que en los últimos dos años nos hemos convertido en uno de los 8 estados más corruptos del país y un buen porcentaje de la corrupción se origina en la Secretaría de Seguridad Pública.

No sabe qué hacer con el Campeche profundo, donde la conjunción entre policía corrupta, postración económica e incremento de las adicciones son el caldo de cultivo de una delincuencia feroz y creciente.

Y en el Carmen no sólo no ha querido intervenir sino que ha colaborado con la desgracia. Ahí el crimen se disparó con la desintegración de Pemex y sus secuelas, entre ellas un desempleo brutal. La generación de empleos habría ayudado a disminuir el problema pero, por venganza política y cálculo electoral, el joderladrón impidió que se instalaran 81 empresas, con lo que preservó el cataclismo económico de esa ciudad y por ende del estado, y garantizó la buena salud y la expansión del delito.

A estas alturas no le encuentro ventaja alguna al Mando Único de Caligula Moreno, que ha transformado el saqueo impúdico al erario en una reacción instintiva pero que ante sus responsabilidades como servidor público, entre ellas el combate a la delincuencia, le gana la ineptitud cuando no la venganza y la irresponsabilidad.

Tal vez no queda de otra que regresar a la policía al imperio de la municipalidad e implementar medidas de apoyo desde la sociedad. Costará trabajo pero la otra opción es seguir sufriendo la devastadora inoperancia del gobernador, cuya única estrategia contra el crimen es un juego de evasiones que incluye a la prensa y se llama “yo no fui, fue Teté”.

Nos leemos el viernes.

Besitos cuyo mando único pertenece a Mily.

Tantán.

#BestiometroNoSeCalla

Crónicas Carcelarias. Carmen: la venganza de los campechanos.

 

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Foto: Luma López para El Universal.

Día 53. Sigo encarcelado por orden del goberladrón Alejandro Moreno Cárdenas.

Bimbo, Gamesa y Boxito quisieron instalarse en Ciudad del Carmen para aprovechar la mano de obra que desahució Pemex, pero SEMARNAT negó los Manifiestos de Impacto Ambiental (MIA) y ahí mismo les advirtieron que si insistían en quedarse por esos rumbos la única opción era Sabancuy.

Nada, ningún beneficio, ninguna empresa debe anidarse en la isla. Es una venganza doble de los campechanos contra los carmelitas por haber desafiado el poder de la capital durante el esplendor de la industria petrolera y por haber desbaratado electoralmente al hoy gobernador, Alito Moreno, en las votaciones de 2015.

Venganzas que, por cierto, también están destinadas a ser redituables en el proceso democrático en curso, porque la prensa carmelita que cobra en Campeche ha señalado una y otra vez, con vergonzoso descaro, que es Pablo Gutiérrez quien ahuyenta las inversiones.

En total, 81 MIAs fueron negadas a otras tantas empresas que pretendían establecerse en Carmen, lo que habría significado un alivio inmenso para tantos padres desempleados que no encuentran cómo mantener a sus familias. Una infamia, otra más, de la burocracia amurallada.

En la perpetración de esa infamia también participó elenco isleño. En ese entonces la delegada de SEMARNAT era Rocío Abreu Artiñano, candidata derrotada por Gutiérrez Lazarus y hoy compañera del sobrino de Alito Moreno, Christian Castro Bello, en la fórmula al senado. Y qué paradoja: ante la caída brutal del PRI en San Panchito de Campeche, Rocío y Alito necesitan con desesperación los votos de la isla que masacraron para plantarse en el jardín botánico de la Cámara Alta. Quién lo diría.

Oh, si, carmelitas: la vida siempre ofrece revanchas. Voto por voto, MIA por MIA.

Nos deletreamos el miércoles.

Besitos libres de peaje del Puente de la Unidad.

Tantán.

#BestiometroNoSeCalla

 

Crónicas Carcelarias. Cincuenta días encarcelado.

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Ahí tienen ustedes el caso del violador improbable. Según el expediente ministerial, se acercó a su víctima por detrás, con la mano izquierda le tapó la boca e inmovilizó y con la mano derecha la desvistió y violó por todos lados. La versión oficial está perfectamente sustentada salvo por un detalle: el degenerado sexual no tiene el brazo derecho.

En Campeche cualquiera puede ser acusado de cualquier cosa. El contubernio entre fiscalía y jueces da lugar al surrealismo en su estado más burdo o a simples venganzas políticas como en mi situación, donde un gobernador que teme patológicamente a la crítica ha usado el aparato de justicia para intentar silenciarme, y para ello el ministerio público y el sicariato con toga trabajaron mañosamente una carpeta que no resiste una revisión jurídica seria, pero que desde hace cincuenta días me quitó la libertad.

Como en el episodio del violador, los ultrajes de la degenerada delincuencia burocrática se dan por todos lados.

Para redondear este drama sobre la justicia bananera, tres semanas después de mi captura, cuando reinicié mis publicaciones con el penal como ruido de fondo, me enviaron a un elemento de la guardia penitenciaria a amenazarme. Me condenó a muerte y sentenció también a mi esposa e hijos, me fotografió desnudo para hacer mas sólida la humillación y finalizó con una advertencia: “deja de escribir pen-de-ja-das”. Rupestre, sin la necesidad que tienen acusadores y jueces de la faramalla legaloide para ejecutar las aberraciones del gobernador, el policía fue a la raíz del asunto: mis textos.

Ese día, 4 de abril, denuncié aquí el capítulo de las amenazas y acudí al departamento jurídico del CERESO a solicitar la presencia de personal de la fiscalía para interponer mi denuncia. Nadie vino. Después recibí la visita de las Comisiones Estatal y Nacional de Derechos Humanos, que emitieron sus recomendaciones a todas las entidades gubernamentales involucradas y nada pasó. Luego, a petición mía, mi abogado ingresó la demanda en el ministerio público el día 17 de abril. Hasta el momento nadie se ha apersonado para ratificarla.

Pero en cuanto a las acusaciones que me hicieron y la integración del expediente, la fiscalía actuó con sorprendente velocidad, y para “levantarme” el fiscal carnal desplegó un coche, dos camionetas y catorce elementos, justo lo necesario para evitar que me resistiera cuando iba acompañado de mi esposa, y mi hijo de tres años cuya peligrosidad radica en su conocimiento de las canciones de Dora la Exploradora.

Ahí tienen los elementos que desnudan el abuso de poder, el límite de la libertad de expresión y el peligro en que me encuentro. Los elementos que definen lo que otros han sufrido, lo que sufro ahora y la ayuda que necesito de la sociedad a la que sirvo. Voy al pase de lista y regreso.

He seguido la tragedia de los estudiantes de cine que el narco, por una penosa confusión, disolvió en ácido según la versión oficial. Luego vi el espectáculo de la indignación tardía y el puño en alto. Estoy perdido, me pensé. Entendí cincuenta días después que mi cautiverio no tiene importancia en el México que sólo percibe el horror cuando ya está consumado, y lo olvida segundos después para que el espanto sea siempre nuevo. Sin antecedentes no hay complicidad. Supe que será hasta que mi Caligula estatal desmaye el pulgar cuando vendrán las alertas, alguna proclama y el puño en alto que confirma nuestra obsesión por lo póstumo y lo distante que estamos de la elemental, urgente, tal vez humana defensa de los que vamos camino a la ejecución.

Besitos a secas.

Tantán.

 

Crónicas Carcelarias. IMSS-timidaciones.

 

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Día 47. Sigo encarcelado por orden del gobernador campechano Alejandro Moreno Cárdenas.

El viernes pasado el delegado del IMSS, Álvaro Arceo Ortíz, convocó al personal de confianza a su cargo a una reunión en la que, como rito de ingreso, había que entregar el celular. La medida me pareció innecesaria porque a nadie en su sano juicio se le ocurriría grabar las barbaridades de Arceo, me dijo mi informante, pero le respondí que la finalidad era otra. Porque el tipo sabe que sus discursos provocan crisis colectivas de pena ajena, y al quitar los celulares impedía a sus oyentes buscar la salvación en el remedio piadoso del Candy Crush.

Nos equivocamos. Incomunicar al auditorio no era parte de una tortura asiática y ésta vez sí era muy necesario grabar las infamias del delegado.

Presuntamente, don Álvaro citó a sus gobernados para decirles tres cosas: que todos estaban obligados a afiliarse al PRI urgentemente o antes de ser posible; que era necesario que entregaran en la delegación copias de sus credenciales de elector, sus números telefónicos y otros generales para que el IMSS diera seguimiento al entusiasta apoyo de sus trabajadores al tricolor; y que quien no obedeciera sería despedido sin contemplación alguna y ahí mismo instruyó al responsable jurídico sobre qué hacer si surgía algún rebelde: “le buscas lo que sea, o se lo inventas, y te-lo-chin-gas”.

Y no quiero contarles las crueldades que don Alvaro tiene reservadas para quienes sean sorprendidos respaldando a otros partidos, pero para que tengan una idea son tormentos muy parecidos a enfermar y acudir al Seguro Social por atención inmediata.

La acusación es gravísima. De ser cierta habría que estar pendientes de la afiliación al PRI de los subordinados de Arceo, lo que confirmaría las amenazas porque hoy día ese partido sólo provoca desprecio, y sobre todo debemos prepararnos para proteger a quienes, por ejercer sus elementales derechos políticos, sufran algún tipo de represalia por parte del delegado o de sus sicarios administrativos.

Intimidación laboral, una canallada más del PRI que no se detiene nunca cuando de hacernos daño se trata. Caraxo, ni en la cárcel nos tratan así.

Besitos que no necesitan afiliación.

Tantán.

#BestiometroNoSeCalla

Crónicas Carcelarias. Champotón: la derrota de la mayoría.

 

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Día 46. Sigo encarcelado por orden del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas.

El elector champotonero aborrece dos cosas por igual: el voto útil y al PRI. El resultado es paradójico: en cada elección el sufragio mayoritario pertenece a la oposición pero, dividido entre dos o más candidatos, se diluye y permite aquello que pretende combatir: el triunfo del tricolor y la perpetuación del saqueo.

En la puesta en escena 2018, los favoritos de la mayoría son el doctor Lira por el PAN y el profesor Manuel Navarro por Morena, dos hombres buenos cuyos problemas inician en sus propios partidos.

El doctor Lira ha logrado unir a Acción Nacional y esa es una hazaña. Pero él sabe que los champotoneros ven con recelo a ese instituto político que en los últimos años ha sido en santuario de la traición, los golpes bajos y las obsesiones plurinominales. No por nada la candidatura al municipio era la manzana radioactiva de la que todo mundo huía.

En ese tren se montó el médico y hasta ahora le ha ido bien. Parece que lo que el PAN necesitaba era un veterinario. Transitó por el reparto de regidurías pluris como faquir sobre carbones encendidos y ahora sólo le resta elevar plegarias para que Yolanda Valladares no sienta perdidas sus esperanzas senatoriales y en consecuencia, organice una venta de garage en el cuarto piso.

El profesor Manuel Navarro debió ser nombrado candidato de Morena desde hace meses. Luchó por eso. Pero en la franquicia que doña Layda ha prostituido con inusitado frenesí suceden cosas raras y un buen día bajaron a Navarro por aclamación del PT y el PES, mini partido que iban en coalición con Morena pero pertenecen a Moreno (Cárdenas). Luego de muchos tropiezos, el profesor regresó como candidato pero desperdició tiempo precioso que ahora le hará falta para construir su base de apoyo, que le urge.

Porque los problemas de Morena en mi pueblo son su inexistente estructura y la falta de dinero, la primera porque no le interesa a Layda y lo segundo porque le interesa en demasía a Layda. Sin esos dos elementos, Manuel está indefenso ante los poderes maléficos del PRI, y si bien el poder de convocatoria del Peje es impresionante, mucho me temo que no es milagroso: él mismo ha sido dos veces víctima del sistema.

Además del peso de las siglas que cada uno carga, los problemas para el médico y el profesor empeoran con la noche cíclica del voto diferenciado. La fatalidad los ha condenado a neutralizarse mutuamente porque para que uno gane necesita de los votos del otro, conflicto que acaba siempre favoreciendo al PRI.

Tal vez exista una forma de escapar de ese destino sombrío para Lira y Navarro: un frente común entre PAN y Morena para defenderse del fraude electoral, ese fenómeno consustancial al priismo. Pero ese tipo de negociaciones no florecen en mi tierra, donde siempre es preferible la derrota al acuerdo y la civilidad.

Así las cosas, preparémonos para la continuidad del PRI y el regreso del ex alcalde José Luis Arjona, el mismo que, entre otras barbaridades, nos dejó nueve meses sin agua potable y en ese lapso inauguró un parque acuático (que nunca ha funcionado); y detrás de Arjona, Alito, y sobre él no me extiendo porque todo mundo sabe de qué maqueta cojea. Pobre Champotón.

Be…

Ah, perdón, olvidé algo: que el candidato del PRI es Daniel León, dicen.

Ahora sí: Besitos que son un bloque opositor.

Tantán.

Postdata: Gracias por la cherna, Ocho.

#BestiometroNoSeCalla