La importancia de ser chiva

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Mientras Mily elegía productos en los anaqueles del súper, yo empujaba el carrito con Abel como pasajero y en la otra mano el celular. Iba leyendo las notas sobre Rosario Robles, sus desvíos de miles de millones de pesos en Sedesol y Sedatu a partir de una muy compleja ingeniería, y los 700 millones de pesos en efectivo que desvaneció en camiones de valores a nombre de ilustres desconocidos.

Por el pasillo de lácteos llegué a un texto acerca de la intención de Monreal, líder del Senado, de iniciar una investigación contra Chayito, me seguí con la declaración de AMLO que lavó de todo pecado a la Robles, achacó todas las culpas a los jefes y comiéndose las eses la nombró chivo expiatorio, y por el rumbo de las galletas con fibra leí el contundente sí pero firme no y poderoso quién sabe con el que la cámara de senadores resolvió crear una Comisión Especial para dar seguimiento a las tracaladas de la chiva Chayo, pero abandonando la intención inicial de aprobarla hoy mismo, martes 18 de septiembre, para arrumbarla hasta nuevo aviso.

Más o menos en el momento en que leía los ires y venires de los senadores, que por la mañana niegan permisos a Velasco y por la tarde se arrepienten de investigar a Rosario, Abelito me señaló la lechita de chocolate. Se la di y percibí en sus ojos la intención de abrirla ya, así que le dije que primero teníamos que pagarla porque de lo contrario un policía nos llevaría a la cárcel. Apenas dicho lo anterior pegué una carcajada tan estridente que una ñora pensó que me acababa de enterar del nombramiento de Cindy Saravia como rectora. ¿Qué aborrecibles técnicas para el fracaso le estoy impartiendo al fruto de mis entrañas, carajo? Mira que hay que ser idiota para enseñarle a ser honesto cuando el camino a la abundancia es dedicar la vida al fraude hasta merecer el nombramiento de chivo expiatorio. No tengo remedio.

Besitos.

Tantán.

Morena: ¿simulación o compromiso?

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Después de varias semanas de insultarse con inusitado frenesí, Manuel Zavala y los diputados anibAlitos encabezados por José Flores publicaron un video en el que anuncian romance y refrendan compromiso de no defraudar al electorado.

Sí: la política es el arte de comer flores sin hacer gestos.

Pero me agrada la idea. Ahora sí, unidos diputados y partido, comprometidos a honrar su palabra, podrán buscar en alianza con otras fuerzas políticas el control del poder legislativo y ponerle freno a los ridículos excesos de Calígula Moreno.

Podrían, por ejemplo, detener los presupuestos irracionales de Alito, que ha reducido sistemáticamente los recursos de Salud y Educación para incrementar los de Comunicación Social y de su Oficina, que en 2017 recibió más de 500 millones de pesos, 5 veces el presupuesto del Instituto Campechano, 10 veces el de Desarrollo Económico y 7 veces el de Turismo.

Podrían investigar la misteriosa relación entre la inmensa fortuna amasada por funcionarios del sector Salud y la ruina de los hospitales, el desabasto de medicinas, la falta de médicos, los casos de negligencia y las muertes.

Podrían acabar con las aviadurías de familiares y amigos del gobernador y otros lastres priistas; con el pago a periodistas y medios, esos mismos que no hace mucho insultaban a los pejelovers llamándolos locos y chairos; con los negocios raros como los 80 millones de pesos gastados en asesorías nunca suficientemente explicadas, con los bonos a legisladores de oposición para mantenerlos dispuestos a bendecir cualquier aberración; e impedir que los achichincles de Alito despedidos de las delegaciones se incrusten en el congreso para salvarse de la ruina los próximos 3 años.

Podrían controlar la agenda legislativa y exhumar la iniciativa para regular el gasto en medios de comunicación, que alcanza ya los mil 500 millones de pesos, el equivalente al costo del nuevo Puente de la Unidad.

Podrían llamar a cuentas a Mayra Bojórquez, del Instituto Electoral de Campeche (IEEC), cuyo desempeño, lodoso y parcial, afectó a 3 candidatos a diputados de Morena y a Ramón Ochoa y a Pablo Gutiérrez en Carmen, que perdieron en la mesa gracias a las mañas de jugadores de cubilete de los funcionarios del IEEC. Y lo mismo con los magistrados del Tribunal Electoral, oficialía de partes del Supremo Porro.

Podrían vigilar el gasto en las alcaldías, donde la corrupción es escandalosa, sobre todo en Campeche, uno de los 3 municipios más endeudados del país. Y ya que hablamos de deudas, podrían llamar al gobernador para que explique a detalle dónde están los casi tres mil millones de pesos que solicitó para sus mega obras y que parecen haber desaparecido.

Podrían acabar con la ostentación insultante del goberladrón y sus secretarios, todos ellos obsesionados con Suburbans blindadas, guaruras y armas de terroristas islámicos, cuando estamos en la entidad más segura de esta región del universo y por tanto no corren ningún peligro, cuando el cataclismo ecológico demanda el uso de vehículos menos contaminantes y cuando el sello del nuevo gobierno de la república es la austeridad. Es hora de bajar a los mirreyes de sus carrozas Chevrolet para que se desplacen por la tierra tal y como lo hace el pueblo triunfador del primero de julio.

Podrían, en fin, gobernar de facto la entidad y rescatarnos de las locuacidades de un mitómano irredento, condenado por su trayectoria escolar al fracaso profesional, condenado por su biografía política a la inmoralidad y el saqueo. O, claro, podrían comportarse como los tripulantes del laydismo, esa oposición complaciente que nunca se opuso y fue bien retribuida, y convertirse en un cero a la izquierda. Pero el escándalo reciente de Monreal debería haberles enseñado que en tiempos de hiperrealidad, redes sociales y despertar ciudadano no hay simulación ni acuerdo entre infames que no se sepa.

Besitos.

Tantán.

Paseo estático

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Qué ganas de que inauguren la ciclovía de la Av. Gobernadores para ver desde ahí el Central Park Moch York, las fuentes danzarinas en medio del mar como en Dubai y a lo lejos, en la colina, el Versalles tropical, mansión de nuestro faraón de cumbia y huarache y santuario del botox, dios subalterno que premia las plegarias con rejuvenecimientos urgentes.

Qué gozo vivir en estos tiempos de viajeros estacionarios.

Besitos.

Tantán.

Caliguladas II: Ejemplo fallido

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Terminada la reunión del 12 de julio entre Conago y AMLO, Manuel Velasco hizo el favor de acercar a Alito con el presidente electo. Esta vez no hubo desplantes. El Supremo Idiota puso el hocico en reposo y enfrentó el martirio frotándose las manos y simulando una docilidad de perro ya muy sufrido, pero es difícil tragar a quien acusa de cosas tan graves como el asesinato de un hermano. Tal vez por eso el Peje le aplicó la cortesía mínima que impone el protocolo y lo despachó de inmediato.

De regreso a Campeche, Alito tomó un taxi que lo llevó poco más allá de la glorieta del aeropuerto, ahí pasó a la Lincoln blindada de costumbre para largarse seguido de las cuatro suburbans rebosantes de guaruras y armamento de guerra.

Días después reunió a su familia para ordenarles que se dejaran de groserías y excesos. La cosa viene mal, anunció. Les impuso un régimen de humildad y a los primos y sobrinos delegados les exigió que borraran los rastros de ilegalidad en las obras que entregaron sin licitación, transas armadas con el descuido de quienes se sentían amparados por el pariente que ahí, en esa reunión, se despojó del aura todopoderosa para quedar expuesto como el triste inventor del Saludo Campechano.

De golpe, los asistentes comprendieron que después del naufragio electoral no eran más que unos delincuentes del fuero común a punto de ser devorados por el huracán guinda.

Pero servir de ejemplo no es algo que se le dé al Supremo Idiota. Son tantos sus complejos y es tan frágil su autoestima que sigue siendo impermeable a las advertencias y recayendo en los excesos de un dictador tropical.

En los hospitales de Campeche no hay médicos ni medicinas, en algunos casos ni siquiera artículos de limpieza y, como consecuencia, se ha multiplicado el número de muertos. Pero los amigos de Alito no pasan penurias. ¿Tienes problemas en la espalda? Que te operen en el Hospital ABC de Santa Fe. ¿Persisten los males? Que te reconfiguren en la Clínica Campeche. Más de un millón de pesos de nuestros impuestos a disposición del Supremo Cuate para que no sufra como la perrada en las instituciones de Salud locales.

No se detiene ahí la mala digestión de poder y riqueza de Alito. Tiene en nómina a una enfermera y un veterinario que, las 24 horas de los 365 días del año, cuidan de sus perros, en especial de un Terrier Jack Russell recién adquirido al que el Supremo adora y con el que se desahoga de la ingratitud de sus gobernados. No entiende y, como veo las cosas, no entenderá en los días que le restan en el gobierno. Estamos en manos de un inconsciente para quien los enfermos campechanos tienen menos importancia que sus perros.

Besitos.

Tantán.

Moch Couoh y el festín de ratas

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Moch Couoh es nuestro único héroe y, pobre, pagó caro el atrevimiento de haber sido hombre en tierra de champotoneros. A cinco siglos de la batalla que configuró su legado, organizaron en su nombre un festival ejidal indigno del lugar que convirtió en la excepción de America, y para perpetuarlo le hicieron una triste piñata que el gobierno presentó como estatua de bronce.

Un tipo se colgó de la estatua de bronce y rompió la piñata.

Veloces cual saetas, los textoservidores salieron en defensa del amo y trataron de minimizar la responsabilidad del que les paga el chayo clamando por castigos medievales contra el vándalo, tabasqueño para acabarla de amolar, que mutiló al Mocho. Y sólo contra él. Sí, de acuerdo, el vándalo tiene que ser castigado, pero también debe conocer la justicia el otro bandido, ese que desde un cargo de gobierno aprovechó para seguir saqueando a la dos veces heroica y mil veces empobrecida comarca champotonera.

Qué tristeza. El heroísmo de la Tarántula Lisiada, que defendió su suelo del invasor, solo sirvió para estimular la ambición e incrementar la cuenta bancaria del alcalde y del gobernador. La valentía y la dignidad como pretexto para un festín de ratas.

Y no me lo van a creer, pero sospecho que esta historia, además de las transas patéticas y de la miopía selectiva de los textoservidores, tal vez explica fenómenos como la fascinación de nuestra Selección por las derrotas: con mucha razón los jugadores prefieren fallar los penaltis y ser tachados de pendejos que meterlos y merecer una estatua, que cuando es de bronce sirve como cagadero de palomas, y cuando es de cartón y engrudo se convierte en la obsesión de tabasqueños colgantes.

Besitos.

Tantán.

Caliguladas I: Jornada trágica

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Bunker electoral instalado en el Centro de Convenciones. Conforme llega la información, Alito va entendiendo que el repudio del pueblo campechano contra el PRI, contra Peña Nieto, contra él, es de proporciones fluviales y se le congestiona de ira el megadrenaje; entonces empuña el teléfono. El primer golpe lo acomoda bajo el pómulo derecho de Tito Castillo cuarteándole la capa de maquillaje resistente al agua pero no a las agresiones de una bestia colérica. Los demás los distribuye democráticamente por la humanidad del presidente del PRI mientras lo acusa de haberlo engañado asegurándole que el fraude estaba planeado de forma tan precisa que no había ninguna probabilidad de derrota. El Supremo Idiota demuele a su amigo y protegido durante varios segundos, con una furia incandescente que parecía alimentada por tequila Casa Dragones, ese brebaje que Eruviel Ávila le hizo tragar en una fiesta en Toluca y lo puso tan frenético que protagonizó un capítulo de violencia intrafamiliar con el goberladrón de Chiapas, Manuel Velasco. Tito hubiera quedado semidestruido, como bazar artesanal, de no ser porque el sobrino Christian abrazó al tío para detener la masacre. Fue un acto heroico que por poco le cuesta la vida, porque Alito estaba tan enajenado que no fue capaz de olfatear al orgullo de su nepotismo y le propinó un empujón que lo envió varios metros hacia atrás. Christian cayó sobre una mesa de cristal que se pulverizó y esa fue la señal de alarma definitiva. Gritos, carreras, la voz sensata de alguien pidiendo un médico de muchísima confianza y, por fin, las dos intravenosas que ingresaron al Supremo en un sueño donde corría siempre y saltaba sobre precipicios, sobre cocodrilos, sobre muros absurdos para alcanzar monedas o se deslizaba vertiginosamente en toboganes de hielo. En el espejo de agua pudo verse: vestía overol azul, gorra roja y portaba un bigote denso de actor porno setentero. “Estoy convencido de que somos el Nintendo más seguro del país”, pensó. Después, corriendo siempre, divisó una construcción fabulosa que parecía la maqueta del nuevo recinto legislativo que costó un millón de pesos, pero en realidad era un palacio de cuento infantil en cuya entrada había una princesa vestida de verde. “¡Guero, mi guero!”, gritó y aceleró el paso, y al acercarse supo que no era Manuel Velasco el que lo esperaba sino Rocío Abreu que, al tenerlo cerca, le hizo la señal universal de ¡jó-de-te!, es decir, le mostró el dedo medio de la mano derecha mientras su vestido cambiaba dramáticamente de color: del verde ecologista al rojo guinda de Morena.

Besitos que se leen The End.

Tantán.

Los cursos de inglés que fueron maquetas

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En capítulos anteriores les conté de los estudiantes de inglés engañados por el Instituto de la Juventud de Campeche (Injucam) o por una empresa regiomontana llamada Soluciones Lingüísticas Globales, que prometieron cursos que incluían los exámenes para la certificación TOEFL por un precio de miércoles de verduras en Chedraui: de 9 mil 100 pesos, costo normal, a 950 pesos. Demasiado bello para ser verdad o, si me permiten otro lugar común, ahí había maqueta encerrada.

Los cursos iniciaron en noviembre del año pasado y un mes después Emilio Lara Calderón, en ese entonces director del Injucam, anunció que se habían superado las expectativas del Programa Nacional de Inglés en Campeche: mil jóvenes ingresaron en esos cursos y se estaban gestionando más salones debido a la enorme demanda. Más de 300 muchachos en lista de espera.

Pero a partir de marzo los cursos fueron desmantelados gradualmente sin que nadie diera una explicación, y durante el mes de junio, en la ruta crítica de las campañas políticas, fueron cancelados definitivamente.

Trascendió que los maestros no estaban recibiendo su paga ni los alumnos el material didáctico prometido, pero no hubo información oficial. En Injucam se dedicaron a emplear tácticas dilatorias para brincar la fecha electoral sin alebrestar al estudiantado; de hecho, pidieron que no se hiciera público el desmadre para no afectar al PRI, estrategia que, como vimos, fue bastante exitosa.

Por fin, el 20 de julio el nuevo titular de Injucam, Ruiz Carrillo, aseguró que en la segunda semana de agosto, de acuerdo al calendario de la SEP, la empresa Soluciones Lingüísticas Globales AHS S.C. retomaría los cursos y que el pago de los maestros ya había sido cubierto (Por Esto!, 20 de julio). Los alumnos fueron citados el lunes 13, pero ese día los maestros les enviaron mensajes anunciando que el reinicio se pospondría una semana por falta de pago. Y el lunes 20 lo mismo.

Es obvio que aquí hay fraude. O Injucam no pagó o la empresa de Monterrey recibió el dinero y lo convirtió en maqueta. El caso es que, otra vez, el gobierno de Alito enfrenta el fracaso. Y ahora no se trata de la anulación temporal de la construcción del Puente de la Unidad y demás monumentales lactancias, sino de algo muy menor que nos da idea de la ineptitud sexenal: no pueden siquiera organizar un maldito curso de inglés cuyo costo, 10 millones de pesos, es inferior a la suma de camionetas blindadas de 3 millones y medio, guaruras hiper entrenados y fusiles P-90 de fabricación francesa que Alito necesita para trasladar sus implantes mamarios de la nada al ridículo y zonas aledañas.

De ese tamaño la idiotez.

Y quedan tres años.

Besitos.

Tantán.