Chanona, el fenómeno

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La semana pasada, una página de Facebook lanzó una encuesta en la que competían por la diputación federal algunos personajes políticos del rancho, como Asunción Caballero del PAN, Mario Tun Santoyo del Panal o el alitolover Jorge Chanona.

La mecánica era simple: a cada uno de los concursantes se le asignó un ícono (a Chanona le tocó el corazoncito de Me encanta); click en el ícono, un voto; mayor número de votos, triunfo para uno y permiso para gritar pomo por pomo, cantina por cantina para otros.

La victoria de Jorge Chanona fue aplastante. La diferencia con el segundo lugar no daba oportunidad siquiera de armar un conflicto postelectoral porque, al parecer, el tipo es un fenómeno de popularidad tan grande como su frente, que ya colinda con la espalda.

Pero algo olía a podrido en Dinamarca, me contó Shakespeare. Revisé los nombres de quienes participaron en la encuesta y encontré que muchos simpatizantes de Chanona viven en Bagdad o lugares cercanos (paré de contar en el sesenta y tantos), lejos de la incansable gestión de nuestro gobernAlito ante el presidente por más y mejores maquetas, lejos de la estupidez campechana que va por su segundo piso, lejos del hoyo negro de la Península que sólo es bello y moderno en la prensa local.

Me regresó el alma al cuerpo. Con razón no tenía idea de en qué Secretaría vegetaba Chanona, carajo, si su trabajo lo ha realizado fundamentalmente en Medio Oriente.

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El 500

No sé si como homenaje a los 500 años del triunfo de Moch Couoh o en memoria de esa mujer yucateca, bellísima e inteligente, que se hizo millonaria cobrando 500 pesos a los que querían disfrutarla, pero mi alcalde ha cifrado su precio en 500 mil pesos para garantizar la solución de problemas con el municipio. Un ejemplo:

Desde hace 10 meses Bancomer libra una lucha tremenda con el ayuntamiento. Clavo que ponen en el edificio que construyen, multa que cae. La cantidad de obstáculos puede ser una versión ampliada del infinito.

El pretexto favorito es el estacionamiento contemplado en los planos pero no en la realidad, según la Dirección de Desarrollo Urbano, excusa a la que se aferra Uribe con sus dos manitas.

Hartos del desgaste, unos representantes del banco fueron a hablar con el alcalde y este les dio dos opciones: si quieren abrir ahí donde están, en la Avenida Colosio, tiene que darme 500 mil pesos y dos vehículos para mi uso personal; pero si me rentan un terreno (el de la calle 30 por 29. Nota de Bestiómetro), entonces sólo denme los 500 mil y ya.

Según fuentes cercanas al caso, los banqueros están pensando en rescindir el contrato para irse donde pidió el alcalde, pero no hay nada en firme todavía y todo se está manejando como secreto de confesión. No importa, la transa será más que obvia cuando veamos los nuevos carros de su redonda majestad o albañiles en su baldío. Lo que no cambiará en este asunto tan sucio como elección de Flor más bella es que, sin importar qué decidan en Bancomer, El 500 se embolsará 500 mil pesos y eso es inevitable. Enhorabuena, todo se puede con la indiferencia del pueblo.

Besitos.

Tantán.

¿Dónde meterse el chip? Tercera y última parte (incluye plagios)

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Por todo lo anterior, la campaña de Claudio ya no tenía caso. El chip había quedado como pudor de reguetonera. Lo pertinente era dejar por la paz ese capítulo y buscar otra forma de ganarse una posición política en el proceso que se aproxima.

Pero Claudio es terco como una puerta con resorte y, para defenderse de las descalificaciones, lanzó otro video, un desastre de tres minutos en el que nuestro héroe y un contingente burocrático dejaron a Moreno Cárdenas sin prepucio.

De entrada, incluir a empleados de gobierno para hablar bien del gobierno, ponerlos a repetir las caballadas de Alito, obligarlos a entonar el sonsonete del chip, sólo deja en claro que la quincena es un grillete.

Y sobre lo que presumen, pregunto: ¿a qué capacidad de gestión de Moreno Cárdenas aluden cuando el presidente ha reducido tanto el presupuesto de la entidad como el gasto federalizado durante los últimos años, o cuando el compromiso número 62 firmado ante notario del candidato Peña Nieto fue construir el nuevo Puente de la Unidad que es hoy una deuda dolorosa que pagaremos durante 20 años?

¿Qué Pymes, qué generación de empleos, qué diversificación económica alucinan cuando desde hace tiempo somos la peor economía del país y lo seguiremos siendo durante muchos años, porque la reforma energética apoyada por Alito Moreno nos devastó y no hay esperanzas de recuperación? Y del nombramiento salvador de Zona Económica Especial gracias a la amistad cercana, entrañable, de tocada de nalga entre el presidente y Alito, mejor olvídense. Fue otra maqueta del burro de los pellizcos.

¿Entidad más segura? No hay campechano que no haya sufrido un robo mientras la policía, con sus patrullas rentadas y sus motitos ecológicas, captura peligrosísimas iguanas y la hazaña es nota de El Expreso. ¿Entidad más segura? Campeche con 900 mil habitantes alcanzó 297 ejecuciones en tanto Yucatán, con 2 millones 155 mil cabezones, 214. Y hablar de ejecuciones es hablar de delincuencia organizada. Parece que un chip de grueso calibre no está apuntando a la cabeza.

Etcétera.

Nop, no había razón para insistir, pero Claudio se emperró con el video defensor de descalificaciones y, carajo, lo que faltaba: rozó una nueva categoría del disparate.

Tratando de agradar al patrón citó una de sus frases preferidas: Para lograr lo que nunca hemos tenido tenemos que hacer lo que nunca se ha hecho. La frase, de libro de autoayuda, está muy lejos de Cetina. La imaginación no es uno de sus atributos. La campaña Cámbiale el chip a Campeche es plagio descarado de la realizada por Conapred y La Cabaretiza en 2013 llamada Cámbiate el chip, vuela, y cuyo objetivo era el reconocimiento de un México diverso e incluyente. Abajo de mis besitos y el tantán les dejo el video.

Plagio el logo del programa Hecho en Campeche, plagio el diseño del edificio del bazar artesanal, plagio la campaña de Claudio. Y para dar el ejemplo y prolongar nuestra agonía, Alito ha plagiado la soberbia, el encono y la rapiña de Curi, la insignificancia de Hurtado Valdez y hasta la pista de hielo de Fernando Ortega, que volverá este diciembre con un gasto de 26 millones de pesos. Ojalá que Claudio aproveche la oportunidad y entierre lo que queda del chip en el lugar que le corresponde: en esa nieve de mentiritas.

Besitos.

Tantán.

¿Dónde meterse el chip? Parte dos.

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Para los políticos sólo hay dos campeches: el de tiempos electorales que es el de la gente cálida y trabajadora comprometida con su entidad y el que detestan una vez que llegan al poder, el de la gente floja, bruta y anacrónica. A este último es al que quiso redimir Claudio Cetina con sus caballadas de portador de la modernidad pero se brincó un detalle fundamental: el buen chip por su casa empieza.

Fallida por las mismas razones que dice combatir, como vimos en la primera parte, la campaña también tronó por asumir un reduccionismo patético. Para comenzar, hay más cosas en Campeche que las que proyecta el monitor en blanco y negro de Claudio, y para terminar, creer que ellos, los alitolovers, son el destello en la oscuridad es una lactancia, esa sí, monumental.

De la calidez campechana pueden hablarnos los taxistas protegidos por Tongolele Salomón; de la brutalidad, la ingeniería con la que los G. Curi amontonaron peso tras peso durante su rebatiña de tres sexenios o el saqueo de Alito y sus huestes que incluye pintarlo todo a todas horas y comprarle la pintura ¿a Claudio?; de la flojera, el sacrificio cotidiano de quienes tienen que encontrar su manutención fuera de la generosa nómina del gobierno; del anacronismo, una fiestecita de adolescentes o las masacres en esa zona del estado de las que ningún medio habla, putería y sangre que nos convierten en contemporáneos de todas las tragedias.

Como ejemplo del compromiso con Campeche tenemos los 380 millones de pesos tirados por Alito en autopromoción entre enero y septiembre de este año, que representa 10 veces lo destinado a protección ambiental, 50 por ciento más que lo invertido en actividades agropecuarias, silvicultura y pesca, 40 veces el gasto en transporte y 4 veces lo erogado en Turismo.* Y en sintonía con el compromiso del Supremo está la plebe burocrática que conoce la catástrofe y colabora gustosamente con ella a cambio de su quincena.

Fue a ese Campeche del poder y sus perdiciones al que Claudio debió exorcizar con sus rameadas de autoayuda y baños de chip, pero prefirió lanzarse contra las víctimas y el tiro le salió por donde el erotismo se transforma en pornografía. El Movimiento Juvenil Cero Tolerancia a la Corrupción tomó el procesador, lo sancochó en las pruebas de los descalabros y excesos que crecen en grande y lo dejó hecho fiambre.

El acierto más grande del Movimiento fue de una simpleza pasmosa: a los números felices, los selfies y el bombardeo propagandístico, al ridículo afán de protagonismo del serrallo de Alito, se enfrentaron unos jóvenes desconocidos que nos platicaron de las cifras del naufragio y le pusieron rostro, nombre y apellido. Con eso elevaron a estrellas del video la deuda y las maquetas, unidas, que jamás serán construidas de Moreno Cárdenas, la beatífica ineptitud de Álvaro Arceo y su sistema de Salud en que no hay ni algodones, el desfalco de Berzunza en Sedeco.

Y una vez demostrado que la incompetencia y la voracidad han sido santo y seña de estos dos años, el turno fue del campenauta que, según Claudio, tiene una plasta de arcilla en la cabeza, pero que también posee un arma poderosa para vengarse de las afrentas de juniors mamilas: el dedo en el mouse.

Durante días, el rencor social contra la desfachatez de los alitolovers se hizo catarata de “likes” y shares”, la forma perfecta de recordarle a Cetina que al cojear de la misma pata no está para dictar cátedras de ninguna índole. Fue la furiosa y justificada reacción del vulgo contra las ratas que se sienten unicornios.

El resultado es que desde entonces, cada vez que aparece el chip en escena, la imaginación nos lleva a esos muchachos que dato a dato, nombre a nombre, dejaron este gobierno apestoso a malecón campechano.

El jueves finalizo con esta salsa de chipotle. Incluyo plagio.

Besitos.

Tantán.

* Investigación de Daniel Sánchez publicada en Página 66.

¿Dónde meterse el chip? Part one.

 

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Hace mucho mucho tiempo, es decir, una semana antes de pibipollos, circuló un video llamado Cámbiale el chip al gobierno que se convirtió en una epidemia más devastadora que la conjuntivitis que nunca existió, según nuestro Supremo Idiota. No es exagerado decir que el 99 por ciento de los campenautas en Facebook lo vieron, gustaron y compartieron. Una locura.

El video es respuesta a la campaña Cámbiale el chip a Campeche de Claudio Cetina, el Jefe de la Oficina de Alito, en la que nos ilustra sobre el cambio de actitud que debemos asumir para transformar la entidad. Es un revire bien hecho, pero que no maneja información novedosa: lo que ahí dicen es lo que todos murmuran por lo bajo en este pueblo de ánimas asustadizas. Peor aún, son las historias recicladas de cada sexenio sin una coma o un punto de más. ¿Dónde, entonces, radica el aplastante éxito de ese video?

Empecemos por donde se debe: por Claudio y ese amontonamiento de contradicciones e incoherencias: su “operación chip”.

Al tiempo que anuncia la nueva etapa que, se supone, clausurará para siempre el Campeche del “ahí se va” y la chambonería, la campaña de Claudio padece de todas las taras que dice combatir y que nos han hecho el grano del koolo del mundo. Un ejemplo: en el video del C5 fueron incapaces de escribirle un guión más o menos consistente a Ifigenia y ésta se extravió en un pantano monosilábico del que ni Claudio ni la edición ni una misericordiosa repetición de tomas pudieron rescatarla. Otro ejemplo: en la visita a Desarrollo Económico la contadora Laura profiere cualquier cantidad de despropósitos; habla, incluso, de la generación de empleos cuando Campeche es una de las tres entidades con mayor desempleo del país desde que Purux despachaba en el Cuarto Piso y Alito se burlaba del “gordo pendejo”.

La campaña también tiene su dosis de magia, suspenso y Disney. Video tras video atestiguamos la pasmosa transformación de Claudio en Elsa, personaje de Frozen, pero en versión drag queen. Por momentos el muchacho parece un depósito de nitroglicerina encerrado en un closet a punto de ser sacudido por un trascabo. De nuevo, las taras ancestrales devoran el chip y cuando lo conducente era contratar un maquillista experto que plasmara en Claudio el look Kardashian de pómulos altos y boca lactante, lo dejaron a merced de algún dependiente de Comex. ¡Libre soy!

Y por último, la campaña es insultante por venir de quien viene, por lo que representa y por los tiempos que corren. Claudio, Chanona, el escuadrón geriátrico encabezado por Aysa y comandado desde las alturas por Jorge Carlos Hurtado, pertenecen a la casta que se enriqueció a costa del erario, que se apoderó de todas las tierras y rellenó todos los mares, que con su negligencia edificó cada centímetro de este burocratismo asfixiante y corrupto que se ha pasado la entidad por el tracto digestivo, que despliega su soberbia y sus suburbans entre la miseria y el atraso que ha fabricado y que, sin noción de límites ni de decencia, sigue empeñada en exprimir a la inerte vaca campechana.

Y esa casta, no conforme con ese rosario de hazañas, insinúa hoy a través de Claudio que los responsables del batidero somos nosotros, los de a pie, porque portamos en la mollera tablillas de barro cuando las calamidades campechanas sólo pueden revertirse con chips de última generación que, por supuesto, son exclusivos de Cetina y demás acólitos de Moreno Cárdenas.

Fallida e indignante la campaña. Frívola y ridícula. Un atrevimiento que, por suerte, tuvo una respuesta categórica en el video del Movimiento Juvenil Cero Tolerancia a la Corrupción del que hablé al inicio, respuesta que provocó una revuelta de compartidos y likes que dice mucho del mal humor social que existe en Campeche, enojo alimentado por las maquetas, los delirios, los abusos y engaños de la camarilla en el poder y de su líder Moreno Cárdenas que, a dos años de su arribo al gobierno, debe tener claro que fue un magnífico borracho, pero es un cantinero infame.

A eso me referiré en la segunda parte. Nos vemos el martes.

Besitos.

Tantán.

Hechos no, jaladas (o Alito hurtado por Jorge Carlos)

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En abril de 2008, Alito Moreno dio una entrevista a Tomás Zapata. Ahí se destapó como precandidato a gobernador y habló de su carrera política, pero la que sacudió a esta comarca inerte fue la denuncia contra el grupo que nos exprimía en aquel entonces, y que se había prendado a la ubre desde 1997, de haber bailado demasiado, y la exigencia de que se sentaran y dieran oportunidad a la nueva generación de la que Moreno Cárdenas era la cabeza de cochino.

Lo crucificaron por hocicón, y entre los muchos denuestos le llamaron amnésico y malagradecido porque la camarilla a la que ahora traicionaba le había dado la oportunidad de ingresar en la fosa séptica de la grilla. Aquella vez defendí a Alito de los textoservidores argumentando que la inmoralidad y la puñalada trapera son prácticas necesarias en ese inframundo, y sustenté mi defensa en un apunte histórico sobre la relación entre Abelardo Carrillo y Antonio González Curi (el artículo pueden leerlo dando click aquí).

Ahora bien, ¿quiénes mandaban cuando Alito exigió el fin de esa danza de dinosaurios reumáticos? El gobernador era Jorge Carlos Hurtado Valdez y el secretario de Gobierno, Ricardo Medina Farfán. Durante los primeros tres años de ese sexenio Carlos Felipe Ortega Rubio había sido secretario de Gobierno, pero a Jorge Carlos se le ocurrió enviarlo al congreso como presidente de la Gran Comisión para que armara su candidatura. Quería que su amigo de infancia fuera su sucesor en el Cuarto Piso. El don de gentes, la simpatía y el carisma de Carlos Felipe hicieron su trabajo y el candidato fue Fernando Ortega.

Además, en la Secretaría de Seguridad Pública estaba Carlos Miguel “El Loco” Aysa, y su segundo era Jorge Argáez; en Salud Álvaro Arceo; en el Tribunal Superior de Justicia vegetaba Pocho Paredes y como procurador, Juan Manuel Herrera Campos. Así las cosas en ese periodo 2003-2009 cuando Alito tomó la bandera del relevo generacional y se transformó, según él, en una adaptación metrosexual del meteorito de Chicxulub.

Pasó el tiempo. Llegó Fernando Ortega y luego se fue a Paraguay legando un megadrenaje inservible y las historias aberrantes de su mozo de estoques, Roberto Sarmiento.

Durante los seis años de Purux, Alito encandiló idiotas con las mentiras que a estas alturas sabemos de memoria, con toneladas de dinero que él aseguraba provenían de sus amigos adinerados del centro del país pero que en realidad eran parte del saqueo de “sus” alcaldes en Champotón, Hecelchakán y Hopelchén, y con un arsenal de malas mañas que ruborizarían hasta a un obispo.

Así fue como Moreno Cárdenas logró imponerse, en el PRI, a Raúl Pozos, el candidato de Ortega Bernés, que es la simbiosis perfecta entre Carlos Felipe y una tarántula en el hombro, y a Renato Sales, un aspirante que hizo muy poco por su causa pero que el temor a la voracidad, las locuras y la fama de engendro del mal de Alito convirtieron en una esperanza para la clase media campechana. Y luego, en las elecciones constitucionales, a Layda y Rosiñol.

En septiembre de 2015, siete años después de aquella entrevista con Tomás Zapata, Alito tomaba protesta como goberladrón y tenía al alcance de sus implantes mamarios la oportunidad de desplazar a las bestias jurásicas que poblaban la política local, o eso pensaban los seguidores del Calígula tropical.

Pero creo que algo falló. ¿Quiénes son los personajes que Alito convocó para el rejuvenecimiento del poder político estatal? En la secretaría de Gobierno Carlos Miguel “El Loco” Aysa; en la Secretaría de Seguridad Pública Jorge Argáez; en la Fiscalía, antes Procuraduría de Justicia, Juan Manuel Herrera Campos; en Secud Ricardo Medina Farfán; en el Tribunal Superior de Justicia Carlos Felipe Ortega Rubio, hoy jubilado a cambio, dicen, de posiciones políticas para sus hijos; en Salud Álvaro Arceo, ahora delegado del IMSS; y acaba de incorporarse al equipo Pocho Paredes como Fiscal Anticorrupción.

Uno emerge del párrafo anterior con la impresión de haber estado en un antro siniestro donde retumbaba “De reversa, mami” mientras unos dinosaurios procaces “perreaban” en el centro de la pista. Es normal. Ahí está la prueba de que en Alito se conjugan la mentira y el cinismo en dosis oceánicas, y la confirmación de que el sexenio Crecer en Grande es una maqueta diseñada por el gobernador más gris que ha tenido la entidad, Jorge Carlos Hurtado, el hombre de los hechos, no palabras.

Así, la continuidad del desastre administrativo y de la corrupción del gobierno campechano hoy día tiene, por un lado, un origen zoológico: chango viejo no aprende maromas nuevas; y por el otro la desfachatez colosal, que parece ser el signo de estos tiempos, encarnada en un mandatario frívolo, charlatán y megalómano que delira en grande, y que ha llegado a la conclusión de que la tragedia local no debe ser de una sola planta, necesita un segundo piso.

Nos vemos el jueves.

Besitos.

Tantán.

 

La versión de Rita, segunda parte (incluye cuatrimotos)

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A finales de junio de este año, trabajadores de la clínica del ISSSTE avisaron a su delegada Rita del Río que había maquinaria del gobierno del estado trabajando en el cerro detrás del edificio. La noticia era alarmante. Ese cerro se deslavó en 1994, cuando el huracán Roxana regresó para devastarnos, y desde entonces sabemos que se mantiene erguido precariamente, que la tragedia es inevitable porque ese tonelaje de piedras, tierra y árboles va a terminar sepultando el hospital. 

Unos días más tarde le dijeron a Rita que esa maquinaria estaba construyendo en las alturas, en la parte trasera del fraccionamiento Lomas del Castillo donde se ubica la Suprema Casa Blanca, una pista de cuatrimotos para esparcimiento del gobernAlito y sus amigos.

Un mes después, el 8 de agosto, Peña Nieto vino a Campeche a preparar el terreno para la asamblea del PRI donde acordarían romper los candados que impedían al secretario de Hacienda, José Meade, ser candidato de ese partido en 2018. Pero una visita presidencial con recursos de la nación para tratar asuntos partidistas podría haberse convertido en otro escándalo, así que tuvieron que inventar un pretexto y se les ocurrió que Peña Nieto inaugurara el Megadrenaje, ese poema a la “campechanidad” que tiene más inauguraciones que litros drenados.

Un pueblo manso como el nuestro puede mirar, con la baba escurriendo por los labios, como se burlan de él inaugurando y reinaugurando la misma obra, pero Chac (o el dios que usted prefiera) no y al mediodía del 8 de agosto, segundos después de esa nueva burla de Alito y Peña Nieto, se desató un aguacero garciamarquiano que convirtió la ciudad en una pecera, reafirmó la inoperancia del Megadrenaje y desgajó otra parte del cerro que escolta la clínica del Issste.

Los ríos de lodo que se adentraron en los pasillos del hospital y el miedo a un derrumbe total obligaron a Rita y a los empleados a trasladar a los pacientes en medio de un caos fabuloso y bajo una tormenta que parecía producida por Dreamworks. Una locura.

Mientras eso sucedía en el Issste, Alito organizaba las cosas para matar dos chombos de un tirahulazo. Varios meses atrás, en la primera y única reunión privada con Rita, le mostró una pila de periódicos y le advirtió que hasta los puntos y comas estaban ahí por su Suprema potestad. Con el aguacero encima y el Issste a punto del entierro, Alito puso a trabajar la caja china para distraer a la opinión pública ordenando a los medios que acusaran a Rita de despreciar los protocolos de emergencia para el traslado de pacientes; de esa forma nadie repararía en la absurda tercera inauguración de una obra inservible ni tampoco en la responsabilidad en la tragedia de la construcción, en un lugar tan peligroso, de una urgente, necesaria, imprescindible pista de cuatrimotos con la que Campeche crecerá en grande.

Por eso vimos a los reporteros de diarios y televisoras acosar a los empleados del Issste durante las labores de rescate, y a los comentaristas, con sus impermeables, sus gritos y aspavientos, afirmando que la delegada era un engendro maligno que gozaba violando el protocolo de salvamento en una ceremonia satánica pasada por agua.

Y lo que siguió fue todavía más penoso. Todos los días, en todos los medios de Alito, Rita del Río era la primera plana, el tema de todos los segmentos, la que le dio la manzana a Adán, originó la guerra de Troya, la Irma Grese de Hecelchakán, la que provocó el alud soplando el cerro con un abanico bordado en punto de cruz.

Durante quince días Rita fue vapuleada. Con esa campaña Alito creyó que se había desecho de una pieza incómoda que obtuvo una delegación sin que él diera su consentimiento y que durante la visita de Peña Nieto se atrevió a saltarse el perímetro de seguridad para hablar con el presidente y manifestarle sus ganas de ser senadora.

Pasado poco tiempo, a principios de septiembre, Moreno Cárdenas recibió los resultados de una encuesta que había mandado hacer y descubrió que el descrédito de los medios de comunicación en los que ha invertido cantidades oceánicas de dinero es tan grande que la campaña contra Rita no sólo había sido un fracaso, sino que la había victimizado y encumbrado. Instalada en un lejano primer lugar, Rita le sacaba a la diputada federal Adriana Ortiz, la pieza que los Arceo quieren enviar a la alcaldía campechana, 20 puntos de ventaja y muy en el fondo, sumergido en el megadrenaje, quedó el delegado de Sedesol Christian Castro Bello, el sobrino oligofrénico que Alito quiere convertir en senador de la república y luego en su sucesor en el gobierno del Estado.

Fue entonces que Alito decidió tomar medidas criminales contra Rita del Río.

Besitos.

Tantán.

Nota final: esta historia tenía un tercer episodio donde narraba la exigencia de Alito al director general del Issste para que depusiera a Rita o de lo contrario enviaría al sindicato a tomar la clínica para derrocarla por la vía más fea; las intimidaciones del C4 contra los trabajadores, la farsa del nombramiento del “delegado” que nunca fue legitimado en la sesión del 4 de octubre del Consejo Consultivo de esa institución, la mentira tras el anuncio de Moreno Cárdenas de los mil millones de pesos para nuevas instalaciones, las 50 nuevas plazas que el líder sindical, el nuevo “delegado” y la Albores quieren vender en 120 mil pesos cada una; y un laaargo etcétera en este nuevo y siniestro capítulo del sexenio de la frivolidad, la sordidez y la demencia.

Pero acabo de enterarme que Rita está en el hospital, que su hijo volvió a ponerse mal; un niño que a sus gravísimos padecimientos ha sumado en los últimos días el temor de que sus padres sufran una venganza mortal del Supremo Idiota. Por eso aquí dejo la historia. Suerte, Rita Dolores. Cuídalo.

La versión de Rita

 

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El 12 de julio de 2016, Rita Dolores del Río fue nombrada delegada del ISSSTE en Campeche. Fue un nombramiento extraño porque hasta ese instante esos cargos los había repartido el gobernador Alito Moreno entre sus parientes e incondicionales, y Rita no es ninguna de las dos cosas. Sorprendido por esa alteración en la construcción de su tiranía rural, ocho días después Moreno Cárdenas la citó en su casa para averiguar cómo había conseguido ese puesto sin que él estuviera informado.

Rita llegó a la mansión de Alito esperando un trato a la altura de una autoridad estatal, pero la recibió un mandril frenético que le arrebató la bolsa buscando celulares y artefactos de espionaje, como si afuera no hubieran varios filtros de seguridad, policías y guaruras en cantidades fluviales y francotiradores apostados en las alturas esperando un narco-ataque. La paranoia, marca de la casa.

Luego de espulgar el bolso, Alito le aventó a Rita unas hojas en la que estaban escritos los nombres de los que habían volado a la Ciudad de México ese día, para demostrarle que nada sucede sin que él lo sepa. Continuó el festival de intimidaciones señalando un cerro de periódicos e incluyó la explicación de rigor: hasta los puntos y comas que ahí se escriben los revisa y aprueba él. Y por último, por fin, le preguntó quién la había colocado en la delegación del ISSSTE. Parte en broma, parte en serio, Rita le contestó que su nombramiento venía de muy, muy arriba y entonces el Supremo Idiota se puso como oso sin gitano. Lo que sobrevino fue una sinfonía de insultos coronados por la infamia de un traidor experimentado:

-Si la cosa vino de allá, voy a recordarte esto: al pendejo ese (Peña Nieto) le queda poco tiempo, a mí me quedan muchos años de carrera política.

Después, la exigencia: Rita tenía que mantener un bajo perfil. Desaparecer si era posible. Según Alito, el escenario era suyo, de él y para él y su proyección local y sobre todo nacional. Llegará el tiempo de que sus achichincles tendrán que moverse, pero eso sucederá cuando les dé permiso y, por si cabía alguna duda, puntualizó que él nombrará a los candidatos de la próxima contienda y serán elegidos únicamente quienes demuestren fidelidad ciega a su proyecto político. El que no cumpla no sólo no tendrá espacio en los medios de comunicación sino que podría acabar en la cárcel.

Mientras escuchaba la disertación, Rita pensó en la lealtad y en la forma que se había expresado Alito de Peña Nieto, el hombre que, según dice en sus discursos, es su amigo personal, su benefactor y el mejor aliado de los campechanos. De saber el presidente que lo tratan de pendejo, ¿acabaría Moreno Cárdenas en la cárcel? Pero no dijo nada (“calladita me veo más bonita”) porque tuvo miedo de que el mandril dopado que tenía enfrente le recetara el sancocho de artes marciales mixtas con el que medio mató a sus dos primeras esposas. Toleró sumisa el resto de la regañiza y se fue.

Se fue pero no obedeció las instrucciones de convertirse en parte del reino vegetal hasta que Alito ordenara lo contrario. A sabiendas de que el desafío al gobernador le cerraría toda cobertura mediática, de que la atacarían por todos lados, pero convencida de que no tenía ninguna oportunidad de crecer en grande, Rita abrió su página Facebook y desde ahí comenzó a promocionar sus actividades como delegada. Poco tiempo después sufriría las consecuencias.

Fin de la primera parte. El jueves, la segunda.

Besitos.

Tantán.